Más sombra, wifi y hasta porterías: así transforma Almería la espera de más de 124.000 pasajeros rumbo a Marruecos
Desde el inicio de la Operación Paso del Estrecho se han registrado 124.193 pasajeros, un 6% más que en el mismo periodo del año anterior

Pasajeros esperando en el tinglado del Puerto de Almería a embarcar durante la Operación Paso del Estrecho 2026.
Sentada a la sombra sobre un banco de piedra, Houyem carga su teléfono móvil mientras charla con otra mujer, Layla. Ambas han llegado este miércoles por la mañana desde Francia, un viaje que les ha permitido conocerse. Ahora comparten la larga espera antes de embarcar rumbo a Marruecos, agradecidas por el respiro frente a las altas temperaturas que aporta la carpa bajo la que se encuentran.
Su historia es la de cientos de miles de pasajeros que, entre el 15 de junio y el 15 de septiembre, pasan por el Puerto de Almería dentro de la Operación Paso del Estrecho (OPE), para la que este año el recinto portuario ha renovado parte de sus instalaciones con el objetivo de hacer más cómoda y ágil la espera antes de la llegada vespertina del ferri.
Para ello, la Autoridad Portuaria de Almería (APA) ha realizado el mayor esfuerzo inversor de los últimos años con 1,6 millones de euros, un 37% superior a la del pasado ejercicio. Más de la mitad del presupuesto se ha destinado a la mejora de las mencionadas instalaciones y otro 38% al refuerzo del dispositivo humano.

Niños jugando en la nueva zona de porterías acondicionada por la APA.
Mejoras sustanciales
Lo primero que destacan las dos mujeres marroquíes es "lo bien" que están allí. "Hace mucho calor, pero corre la brisa y estamos a la sombra, así que es una espera agradable. Hay bancos para sentarse y enchufes para cargar el móvil", se encoge de hombros Houyem, con simpatía, para después añadir: "Si tuviese que poner algún 'pero' sería el mal olor de los baños, pero no es nada grave".
El viaje de 24 horas en autobús desde Lorient, una ciudad portuaria en la Bretaña francesa, parece no haberle hecho mella. Si bien la joven lleva dos años viviendo en el extranjero, es la primera vez que experimenta en sus propias carnes la Operación Paso del Estrecho: "El año pasado cogí un avión desde París hasta Oujda, donde vive mi familia".
Más veterana es Layla, que ya ha realizado este trayecto en varias ocasiones. Madre de familia, llevaba tres años sin embarcar desde el puerto de Almería rumbo a Marruecos; y aunque no recuerda con detalle cómo eran las instalaciones antes de la reforma, asegura que ahora la espera resulta cómoda: "No tengo ninguna queja".

La Operación Paso del Estrecho (OPE) en hora punta.
Mientras habla, con una curiosa mezcla de francés y español, se escucha el griterío de varios niños. Corren por una pista de fútbol imaginando que son los protagonistas del Mundial. Junto a las porterías, sus padres los vigilan y, en ocasiones, hasta participan en el juego. Tras un par de horas, alguno se levanta y se dirige hacia el supermercado 24 horas para comprar una botella de agua.
La estación marítima, de más de 8.400 metros cuadrados, dispone de climatización, paneles informativos, sistema automático de megafonía, conexión wifi, puntos de recarga para teléfonos móviles, sala de oración, cafetería, supermercado, duchas, aseos y una larga lista de servicios pensada para atender a los miles de viajeros que pasan cada verano por el puerto almeriense.
Desde los enchufes y tomas de corriente hasta los bancos e, incluso, las porterías son fruto de la renovación integral que el Puerto de Almería ha llevado a cabo en su proyecto Puerto-Ciudad; un cambio que sí que ha notado Abdelhamid, un joven que desde hace también un par de años viaja en solitario desde Valencia hasta Oujda para reunirse con sus padres.

Un niño carga su móvil en uno de los enchufes del Puerto de Almería.
El marroquí, que pasará en su país de origen alrededor de 30 días antes de regresar al Puerto de Almería, coincide con sus paisanas al señalar la sombra como el aspecto más valorado: "No es una mala forma de empezar mis vacaciones. Lo que más agradezco es la cubierta bajo la que podemos descansar sentados en estos bancos de piedra. Disponemos, además, de todo lo que necesitamos: aseos, duchas, cafetería y electricidad. Este año está todo mucho mejor", afirma contento.
Detrás de esa percepción también hay cambios menos visibles para el viajero. La APA ha reorganizado por completo el área de preembarque, modificando la circulación de los vehículos para alinearla con las cabinas de control policial y facilitar la separación de flujos según los destinos.
A ello se suma la rehabilitación del pavimento, la renovación del mobiliario urbano, la modernización del alumbrado, la mejora de las redes de abastecimiento y saneamiento, un nuevo acceso para vehículos con un carril adicional hacia la estación marítima y la renovación de una de las pasarelas de embarque. Todo ello dirigido a agilizar el tránsito de pasajeros y vehículos durante la mayor operación migratoria del verano almeriense.

Servicios ofertados en el Puerto de Almería para los pasajeros de la OPE.
Estas mejoras llegan, además, en un momento de crecimiento del tráfico portuario. Desde el inicio de la OPE, han pasado por allí 124.193 pasajeros y 31.248 vehículos, un 6% y un 7,5% más que en el mismo periodo del año anterior. La operación supone así alrededor del 65% del tráfico anual de pasajeros del puerto y convierte a Almería en el segundo embarcadero en volumen de pasajeros durante la operación, solo por detrás de Algeciras.
La otra cara de la moneda
En el Puerto de Almería hay otra espera menos visible. Es la de los agentes que controlan documentación, ordenan el tráfico o vigilan los embarques. Este verano el dispositivo vuelve a operar con menos refuerzos de los previstos: según el Sindicato Unificado de Policía, solo siete agentes de apoyo, frente a los treinta solicitados. La falta de efectivos ha obligado a cubrir el puerto con policías de la propia Comisaría de Almería, dejando otros servicios de la ciudad con menos plantilla.
Almería
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Pese a ello, el dispositivo funciona sin incidencias reseñables. Así, mientras viajeros como Layla o Houyem cuentan las horas para reencontrarse con los suyos al otro lado del Mediterráneo, ellos cuentan ferris, vehículos y pasajeros para que el viaje empiece sin sobresaltos.