El paraíso del Cabo de Gata, al límite de basura: cuando el turismo masivo desborda las joyas costeras de Níjar
Retiran más de 50 toneladas de residuos de playas de La Isleta, San José, Agua Amarga o Las Negras en dos meses

Imagen de la playa urbana de Agua Amarga.
El litoral de Níjar ha vuelto a poner de manifiesto su cara más vulnerable durante la temporada estival, un periodo en el que el paraíso natural del Cabo de Gata se enfrenta a una presión difícil de sostener. Y es que si a lo largo de este verano la polémica ha sido la llegada de autocares con cientos de jóvenes a las fiestas de los pequeños y preciosos pueblos del Parque Natural, ahora se unen las cifras oficiales de basura acumulada en sus cotizadas playas.
Entre julio y agosto, los servicios municipales de limpieza han tenido que retirar la friolera de 47 toneladas de residuos únicamente de las playas urbanas, a las que se suman otras seis toneladas recogidas en las calas del municipio. En total, una acumulación desmedida que deja al descubierto el reverso menos amable del turismo masivo en uno de los enclaves ecológicos más preciados del litoral español.
Masificación estival
El desglose por localidades refleja la magnitud del problema en enclaves emblemáticos como San José, Agua Amarga, Las Negras y La Isleta del Moro. Durante estos dos meses se han contabilizado casi 6.800 grandes bolsas de basura, con San José a la cabeza al superar las 16 toneladas de desperdicios, muy cerca de los registros de Agua Amarga.
Las cifras, que experimentan un repunte especialmente acusado conforme avanza el mes de agosto, evidencian cómo el atractivo de estos arenales se traduce en un volumen de residuos que desafía la capacidad logística de las administraciones, recordando que desde el propio consistorio se ha ha hecho un llamamiento siempre a la concienciación de residentes y turistas para respetar este entorno privilegiado. Pero no ha sido suficiente.
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Detrás de este impacto ambiental se encuentra una transformación demográfica radical que sufren los pequeños núcleos costeros cada verano. Pueblos como San José ven cómo su población habitual, de apenas un millar de personas, se multiplica por quince durante las vacaciones, una cifra a la que hay que sumar el desfile diario de miles de visitantes externos. Esta afluencia masiva concentra en unas pocas semanas una actividad humana impropia de estos ecosistemas, tensionando infraestructuras, servicios y el propio equilibrio del entorno.
Falta de civismo individual
Desde el consistorio nijareño, el concejal de Servicios Urbanos, Juan Carlos Agenjo, ha querido reconocer el titánico esfuerzo diario que realiza la plantilla de limpieza para devolver la estampa idílica a las playas cada mañana. Sin embargo, el propio edil advierte de que el despliegue de medios humanos y técnicos resulta insuficiente si no va de la mano de una profunda reflexión colectiva. Bajo la premisa de que "la mejor basura es la que nunca se abandona en la playa", el Ayuntamiento recuerda que doblar los turnos y reforzar los equipos no puede suplir la falta de civismo individual.
Conservar un espacio de la riqueza ecológica del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar exige asumir que la protección del territorio es una tarea que incumbe a todos los que lo pisan. El llamamiento a la concienciación ciudadana busca frenar unos hábitos incívicos que amenazan con degradar un paisaje único.
Al final, el reto pasa por entender que disfrutar de estas calas y pueblos marineros conlleva la obligación ineludible de cuidarlos, utilizando los contenedores y demostrando un compromiso real con la sostenibilidad del entorno.