Los veterinarios alertan: uno de cada dos perros no está vacunado contra la rabia en Almería
Yasmina Domínguez, presidenta del Colegio Oficial de Veterinarios, advierte del bajo cumplimiento de la revacunación obligatoria y recuerda que, cuando aparecen los síntomas, la rabia es "mortal al cien por cien"

Yasmina Domínguez, presidenta del Colegio Oficial de Veterinarios de Almería.
El Colegio Oficial de Veterinarios de Almería ha hecho un llamamiento a los propietarios de mascotas para que no descuiden la vacunación anual contra la rabia. La advertencia llega después de constatar que alrededor de la mitad de los perros, gatos y hurones registrados en Andalucía no reciben la revacunación obligatoria al año siguiente, una situación que, según la presidenta del colegio, Yasmina Domínguez, también puede extrapolarse a la provincia de Almería.
"La gente no es consciente del peligro de la rabia ni de lo cerca que estamos de zonas donde la enfermedad sigue siendo endémica", explica Domínguez a La Voz de Almería.
La veterinaria recuerda que la rabia continúa siendo una de las enfermedades infecciosas más graves que existen. "Cuando aparecen los síntomas, es mortal al cien por cien. No existe un tratamiento eficaz en ese momento", subraya.
La preocupación del colectivo ha aumentado tras el reciente caso detectado en Melilla y por la proximidad de Marruecos, donde la enfermedad sigue circulando. Almería, por su posición geográfica y el intenso tránsito de viajeros durante el verano, constituye una de las principales puertas de entrada desde el norte de África.
Domínguez explica que el Registro Andaluz de Identificación Animal envía recordatorios a los propietarios cuando corresponde renovar la vacuna. Aun así, cerca del 50 % no acude a revacunar a sus animales.
Riesgo al viajar
La presidenta del Colegio insiste especialmente en las precauciones que deben adoptar quienes viajen con sus mascotas al extranjero. "Hay personas que encuentran un cachorro o un gato abandonado durante las vacaciones y deciden traerlo a España porque les da pena. No deben hacerlo. Existe un riesgo sanitario muy importante", advierte
También recomienda no tocar animales vagabundos durante los viajes, especialmente en países donde la rabia sigue presente. Incluso un simple arañazo puede transmitir el virus si la saliva entra en contacto con una herida o una mucosa.
En caso de sufrir una agresión, la recomendación es lavar inmediatamente la zona afectada con abundante agua, jabón y un cepillo durante varios minutos, y acudir cuanto antes a un centro sanitario.
Domínguez reconoce que existen controles veterinarios en las fronteras españolas, aunque admite que es imposible garantizar un riesgo cero. "Las fronteras son permeables. Si entran drogas o armas, también puede entrar un animal sin control sanitario", señala.
Por ello, recuerda que cualquier animal procedente de un tercer país debe cumplir estrictamente todos los requisitos sanitarios exigidos por la normativa europea.
Golpes de calor
Más allá de la rabia, el Colegio también muestra su preocupación por el aumento de la leishmaniosis, una enfermedad transmitida por el flebotomo -conocido también como mosquito de la arena- que afecta tanto a animales como a personas.
Asimismo, ante las altas temperaturas de estos días, alerta del riesgo de golpes de calor en las mascotas. "Se nos mueren", resume Domínguez, quien recomienda evitar los paseos durante las horas centrales del día, comprobar la temperatura del asfalto antes de salir, llevar siempre agua y extremar las precauciones con cachorros, animales mayores, pacientes cardíacos y razas braquicéfalas como bulldogs.
No a la humanización
La presidenta del Colegio también llama a evitar la excesiva humanización de los animales de compañía. "Los perros son felices siendo perros. Hay que tratarlos como animales, no como a personas o como a hijos", afirma.
En su opinión, vestirlos, tratarlos como si fueran bebés u olvidar sus necesidades naturales puede perjudicar su bienestar.
Además, anima a quienes estén pensando en incorporar una mascota a consultar previamente con un veterinario para elegir el animal que mejor se adapte a su modo de vida y reducir así futuros abandonos.
"Un perro puede vivir 15 o 20 años. Hay que pensar muy bien esa decisión porque va a formar parte de la familia durante mucho tiempo", concluye.