De desaparecer bajo el mar el pasado verano a ser la playa más cotizada de Almería capital este año
Engullida por el mar en 2025, ha empezado a regenerarse y está más de moda que nunca pese a estar prohibido el baño

Así lucía la pequeña playa este pasado domingo.
El mar ha empezado a devolver a su lugar en los últimos meses lo que una sucesión de temporales se llevó durante la primavera de 2025. Así, la capital almeriense está recuperando este verano una popular playa que quedó totalmente bajo agua durante gran parte del año pasado y ahora, tras esta regeneración natural, se está convirtiendo en la 'cala' más cotizada de la ciudad desde hace unas semanas.
Se trata de la conocida como calilla del espigón, calilla de San Miguel o playa de la rampa, entre otros nombres (ninguno de ellos oficial). Y es que este 'mini-oasis' de arena cercado por una maraña de rocas, que pertenece a los dominios de la Autoridad Portuaria de Almería, está siendo el lugar elegido por numerosas familias, turistas y sobre todo mayores, para pasar en remojo estas jornadas de intenso calor.
Sucesos
Detenido un joven tras atemorizar a los viandantes desde hace semanas en pleno Paseo Marítimo de Almería
Francisco G. Luque
Este pasado fin de semana ha lucido como una balsa de aceite, con un mar tranquilo, color turquesa, que invitaba al baño, pese a que los carteles indican que está prohibido. Pero siempre se ha hecho la vista gorda. En su reducido espacio arenoso se han acumulado las sombrillas y toallas, siendo las rocas también el asiento de algunos bañistas que optan por esta 'calilla' por su tranquilidad y porque no es profunda.
Mayores, pescadores, gatos y enclave Instagram
Es una de las más peculiares de toda la ciudad, tanto por su ubicación, al estar custodiada por rocas de escollera (espigón de San Miguel), como por su reducido tamaño y a la que se suele acceder por tres viejos escalones que dan paso a una arcaica (y peligrosa) cuesta de hormigón armado en la que muchas personas posan al atardecer para nutrir de preciosas fotos sus perfiles de redes sociales.

Las reducidas dimensiones de esta pequeña playa junto al espigón de San Miguel.
Frecuentada históricamente, sobre todo a primera hora de la mañana, por personas mayores, también ha estado siempre muy ligada a los aficionados a la pesca recreativa, tanto a los que lanzaban sus cañas desde la orilla o las rocas por las noches como a los que realizan inmersiones para practicarla en la modalidad de submarinismo.
Aunque ahora se ven muchos menos, siempre ha sido también territorio de gatos, atentos a que saliera algún roedor de entre las rocas o a que saltara del cubo de un pescador alguna captura para darse un festín en esta 'calilla' que, muchas veces, estaba cubierta por las algas que arrastraban los mismos oleajes que, precisamente, dieron el golpe de gracia a esta pequeña playa el año pasado.

Imagen de este pasado sábado de la playa del espigón de San Miguel.
El motivo por el que desapareció en 2025
Muchas fueron las versiones que circulaban por las calles de la barriada de San Miguel a lo largo del pasado verano sobre la completa desaparición de la mítica playa de su espigón. Desde que el propio Puerto de Almería había colocado más rocas para ocultar la arena hasta la subida de la marea por la fuerza gravitatoria de la Luna. La primera se descartó por completo, puesto que fuentes de la Autoridad Portuaria de Almería confirmaron en su momento a LA VOZ que no se había hecho ninguna actuación en la zona.
Esta playa fue engullida por el mar de forma 'natural'. Desde el Grupo Ecologista Mediterráneo (GEM) explicaban que "al no haber ramblas cerca que vayan depositando sedimento, cuando el mar va retirando la arena que hay luego, con el tiempo, la ola es complicado que vuelva a hacer ese aporte de arena nuevamente en el mismo lugar, puesto que hay un espigón al lado y otros muelles cerca que frenan las corrientes laterales que son las encargadas de ir aportando esos sedimentos".
Afortunadamente, un año después de desaparecer, esta histórica playa de la ciudad de Almería ha vuelto, de forma natural por las corrientes, a formar parte de la vida de los almerienses. Y está más de moda que nunca este verano.