La Voz de Almeria

Almería

La historia olvidada del almeriense que restauró la Cruz de Caravaca: "Es un legado"

Rafael Ceballos devolvió la vida hace 21 años a uno de los símbolos históricos de Almería: "Me siento muy orgulloso"

Rafael Ceballos posa junto a la Cruz de Caravaca, un monumento que siempre llevará en su corazón.

Rafael Ceballos posa junto a la Cruz de Caravaca, un monumento que siempre llevará en su corazón.LA VOZ de Almería

Carlos Miralles
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La Cruz de Caravaca que hoy luce radiante tiene una larga historia detrás. Detrás de su restauración, en 2005, está Rafael Ceballos, un albañil almeriense que trabajó desde los 13 años como albañil y que afrontó la obra más importante de su vida. Uno de los monumentos de la Almería cristiana, de piedra y bordes de mármol, mide más de dos metros y representa uno de los puntos clave de la reconquista de la ciudad allá por 1489. Los libros de historia resaltan que fue arrastrada por una riada en 1769, obligando a recolocarla ya en 1777. Rafael Ceballos Montoya, ya jubilado y disfrutando de la vida en Íllar junto a su mujer, Puri, llevó a cabo la gran obra en 2005, ya que estaba vandalizada. 

El orgullo de contribuir a la historia de Almería

“Me siento muy orgulloso de haber contribuido a la historia de Almería y del barrio de Los Ángeles”. El alcalde de la ciudad, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, fue quien descubrió la placa aquel 2 de mayo de 2005. Rafael atiende a LA VOZ de Almería y Cadena SER. Fue albañil desde los 13 años hasta los 67, cuando le llegó la edad de jubilación. “Empecé con mi padre y mi abuelo. Ellos me enseñaron el oficio, haciendo pequeños trabajos en casas de Piedras Redondas y el Barrio Alto. Además, conocí a un maestro albañil de Madrid y pude estar con gente mayor que me enseñó”, indica.

La historia de la Cruz de Caravaca

El 21 de diciembre de 1489, Abū ‘Abd Allāh Muḥammad az-Zaġall, castellanizado como El Zagal, entregó las llaves de la ciudad a Fernando II de Aragón. Un año más tarde se erigiría una cruz como símbolo de la toma de la ciudad por parte de los Reyes Católicos, que fue reubicada varios siglos después en una zona en la que actualmente hay una plaza. Con el crecimiento urbano, a mitad del siglo pasado, empezó a generarse un vecindario orgulloso de su entorno y sus símbolos, siendo esta cruz popularmente conocida por todos los almerienses por sus innumerables premios en la festividad de las Cruces de Mayo y por ser testigo de la vida diaria de niños, jóvenes y mayores que pasaban por su lado.
La imagen de la Cruz de Caravaca, una maravilla en Almería.

La imagen de la Cruz de Caravaca, una maravilla en Almería.LA VOZ de Almería

"Era el más veterano y me dieron este trabajo"

Pero, ¿cómo le llegó a Rafael el proyecto de renovación de la Cruz de Caravaca? En ese momento la empresa de la que formaba parte, Al-Haud, hacía trabajos para el Ayuntamiento y le plantearon este reto, ya que el monumento necesitaba un lavado de cara importante: “Llegaron a replantear el proyecto y confiaron en mí porque era el más veterano de la construcción en ese momento. No supuso un reto imposible para mí, porque ya había hecho cosas parecidas con anterioridad”.

"Saqué la escuadra y coloqué el mármol con la ayuda de un peón. Quedó perfecto"Rafael Ceballos, albañil jubilado

La Cruz de Caravaca presentaba algunas deficiencias, siendo el principal un problema en los pilares, “ya que eran de mármol y con el primer replanteamiento no coincidían. Intentaron poner las primeras piezas y se dieron cuenta de que algo no cuadraba. Como había hecho otras veces un trabajo de este calibre, replanteé la cruz, saqué la escuadra y coloqué el mármol junto con la ayuda de un peón”.

Otra fotografía reciente de Rafael con la Cruz de Caravaca.

Otra fotografía reciente de Rafael con la Cruz de Caravaca.LA VOZ de Almería

"El arquitecto me respetó en todo momento"

Explica Rafael Ceballos que le dieron mucha libertad para poder desarrollar su labor teniendo en cuenta que se trata de un monumento importante en la capital. “El arquitecto era conocedor de mi trabajo y mi trayectoria, así que me respetó y escuchó en todo momento. El marmolista me dio un cuadrante de medición de mármol y con ello y la numeración, básicamente fue como ir montando un puzle”. 

"Eran otros tiempos. La experiencia y la veteranía fueron las claves"Rafael Ceballos, albañil jubilado

Para Rafael es un orgullo pasar por el barrio y ver la Cruz de Caravaca en un magnífico estado. Entiende que su profesión ha cambiado mucho en estas últimas décadas: “Los estudios en ocasiones no lo son todo. En mi caso la experiencia y la veteranía fueron las claves. Hoy en día no se trabaja igual. Antes los albañiles venían con cierta experiencia, empezaban desde muy niños y aprendían diferentes técnicas con según qué materiales y de formas distintas. Actualmente se especializan en mármol, por ejemplo. No es que sea ni mejor ni peor, sino que son otros tiempos”.

La plaza con la Cruz de Caravaca.

La plaza con la Cruz de Caravaca.LA VOZ de Almería

El orgullo de poder ver un monumento histórico

Lamenta que en el momento de finalizar la restauración no pudiese echar una foto y grabar vídeo, aunque “sí me sentí muy satisfecho de mi trabajo. Ver que la gente pasaba por allí y se paraba a comprobar de nuevo la cruz me enorgullecía. Mi familia me apoyó, sobre todo mi mujer, porque repito que se trata de un monumento muy importante”.

"Los méritos se los llevó el ayuntamiento, no hicieron mucha referencia a mi esfuerzo"Rafael Ceballos, albañil jubilado

A Rafael le hubiese gustado un mayor reconocimiento en ese instante: “Mis jefes me felicitaron por lo que había hecho, si bien los méritos se los terminó llevando la empresa y el ayuntamiento alardeó de aquello sin hacer referencia a mi esfuerzo. Debo decir que no me sentí del todo reconocido por las autoridades”. Como eso ha quedado atrás, ahora se lo pasa en grande en Íllar con su mujer y de vez en cuando baja a Almería para darse una vuelta por el barrio y visitar la Cruz de Caravaca.

tracking