Consumidores instan a universitarios almerienses a alquilar sus viviendas legalmente
UCA da consejos para evitar reclamaciones y acabar con abusos y “alojamientos clandestinos”

Cartel de se alquila de la fachada de un edificio.
Se acerca el inicio del curso 2014-2015 y muchos estudiantes, sobretodo univesitarios, se apresuran a buscar un alojamiento en el que pasar su nuevo año de formación. Lo saben los estudiantes foráneos, que se tienen que desplazar de su domicilio habitual para cursar sus estudios, pero también los almerienses que estudian en Granada, Murcia, Sevilla o Madrid, principalmente. El mercado de los pisos en alquiler para estudiantes está en plena ebullición, por eso desde la Unión de Consumidores de Almería-UCA/UCE quieren evitar los posibles problemas derivados de encontrar una vivienda de alquiler, tanto desde la perspectiva del inquilino como desde la del propietario y hace una serie de recomendaciones.
La primera de ellas es comparar precios y calidades de los diferentes apartamentos y analizar bien la ubicación del inmueble elegido. “Son convenientes los que están cerca de zonas de ocio, compras, transporte público, etc. frente a otras opciones”, apunta UCA.
Destaca que lo principal es llegar a un acuerdo entre propietario e inquilino siempre con un contrato por delante. “Que todo quede reflejado por escrito te garantiza una serie de derechos a los que acudir en caso de necesidad. Niégate a entregar una fianza o una mensualidad de la habitación o el piso sin que haya de por medio un papel en el que se especifique el acuerdo, con DNI y firma, y el recibo de la cantidad. Es la única forma de demostrar que el pago ha sido efectuado”, recomienda.
En cuanto a la duración del contrato, la Ley de Arrendamientos Urbanos da libertad total a las partes para pactar el tiempo que deseen que dure y en lo tocante a la fianza “es uno de los asuntos que más suspicacias levanta”. “La Ley exige a los propietarios depositar dos meses de fianza por ser un arrendamiento de uso distinto al de la vivienda habitual, sin embargo no muchos lo cumplen ya que supone declarar al Estado que se está alquilando una vivienda y que reciben unos ingresos, algo que la mayoría de propietarios prefiere ocultar para eximirse de pagar los pertinentes impuestos”, denuncia. Si en el alquiler del piso participa una agencia inmobiliaria, el inquilino debe tener en cuenta que tendrá que entregar la fianza más los honorarios de la agencia. “De estos honorarios deben realizar la factura correspondiente para acreditar el pago que se ha realizado”, añade.
Los gastos
En lo que se refiere al inmueble en sí mismo, es el propietario del inmueble el responsable de las cosas que se rompan (electrodomésticos, muebles, etc), “excepto de aquellas que se estropeen por el uso cotidiano (bombillas, vasos, platos, etc.)”. No obstante, al margen de lo que establezca la legislación vigente, “este régimen de responsabilidades debería quedar claramente especificado en el contrato”. UCA explica que la regla usual es que los gastos generales para el mantenimiento del piso los pague el arrendador, salvo que se haya pactado lo contrario por contrato entre inquilino y propietario. “Lo que si tiene que abonar el arrendatario son los derivados de los servicios que sean susceptibles de individualización, como el agua, el gas, el teléfono, salvo que se pacte lo contrario igualmente en el contrato”.
Si eres arrendatario, “no te fíes de las fotos y por supuesto, nunca alquiles una vivienda sin haberla visto”, dicen los consumidores.
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Alquilar una habitación en un piso compartido en España cuesta una media de 280 euros mensuales, según el informe anual de piso compartido de idealista.com. Sin embargo, en Almería la media está 100 euros por debajo. Las diferencias entre las capitales españolas son notables. Alquilar una habitación en un piso compartido en San Sebastián tiene un coste medio de 341 euros mensuales, casi el doble de los 180 euros que se piden en Almería.
El perfil medio de quien comparte piso suele ser el de una persona de unos 29 años, vive en el centro de las grandes ciudades, no fuma y ni tiene ni admite mascota. La edad media, no obstante, varía en las ciudades tradicionalmente estudiantiles.