La Voz de Almeria

Almería

El almeriense al que el tren a Madrid ha dejado tirado siete veces: "Sales un día y llegas al siguiente"

Francisco Verdegay relata su última relación con el caos ferroviario: diez horas de viaje e innumerables parones este lunes

Viajeros en la estación de Huércal de Almería, desde donde parte el tren con destino a Madrid.

Viajeros en la estación de Huércal de Almería, desde donde parte el tren con destino a Madrid.. CARLOS MIRALLES

Miguel Cabrera
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Desgraciadamente, los retrasos no son ninguna novedad en los trenes que unen a Almería con Madrid y a nadie extrañan ya  percances mayores, como averías o cualquier otro incidente que pare por completo las máquinas y produzca largas demoras o incluso que obligue a desplazar a los viajeros en autobús.

Lo que ya no parece tan habitual es que los trenes con la capital de España hayan "dejado tirado" hasta en siete ocasiones en la última década a un mismo viajero. Pero esto es precisamente lo que le ha sucedido a Francisco Verdegay, profesor de historia y responsable de Organización de la Asociación de Amigos de la Alcazaba, tal y como él mismo relataba en riguroso directo a través de las redes sociales y desde el mismo tren a las 0,25 horas de la madrugada de este martes, cuando sufrió el último ‘incidente’, y aún le faltaba una hora para llegar a la estación de Atocha, a pesar de que según el horario oficial el tren debería estar en Madrid desde antes de las once de la noche. 

En total, empleó prácticamente diez horas en el trayecto entre Almería, desde donde partió a las 15,30 horas, y la estación de Atocha, después de continuas y largas paradas, que dejaron a los viajeros “ tirados en la noche en medio de la nada”.

“A los cinco minutos de salir de Huércal de Almería sufrimos el primer parón, sobre el que no nos dijeron los motivos, aunque alguien comentó que había un problema con la máquina. Llegamos a Gérgal más de una hora tarde, y allí también se volvió a parar, de forma que alcanzamos a Linares con un retraso de tres horas, por cuestiones operativas, según nos informaron”, explica Verdegay a La Voz.

Finalmente, el tren llegó a Madrid pocos minutos antes de la una y media de la madrugada, es decir con más de dos horas y media de retraso, cuando la estación estaba prácticamente vacía, de forma que un operario incluso tuvo que abrirle la puerta de acceso al metro, que ya estaba cerrada. 

“Encontrarse en esta situación es esperpéntico, más propio de una diligencia de muchos años atrás que del siglo XXI”, añade aún desde Madrid el historiador almeriense.

Un 'demo' de fidelización emocional

Pese a su indignación al hablar con este periódico, durante el viaje Verdegay se tomaba con ironía su frecuente relación con el caos ferroviario: “Según Óscar López, debemos acostumbrarnos a los retrasos del mejor tren del mundo. Y yo, como alumno aventajado del sufrimiento ferroviario, puedo confirmar que llevo años preparándome para este máster en paciencia avanzada. El histórico trayecto entre Almería y Madrid me ha dejado tirado siete veces, lo cual más que mala suerte es una demo de fidelización emocional”, escribía en sus redes durante el trayecto.

“Este viaje que ahora disfruto promete ser aún más enriquecedor. Son las 00.25, me queda más de una hora para llegar a Madrid y apenas tardaré 10 horas. Un tiempo perfectamente optimizado para leer del tirón Guerra y Paz, aprender el camboyano, cultivar un bonsái y reflexionar sobre el sentido de la existencia, mientras el tren recrea el espíritu romántico del transporte decimonónico”, continuaba.

“El tren de Almería, el mejor tren del mundo, no solo te transporta físicamente (cuando puede), sino que impulsa tu crecimiento personal y la meditación profunda. Te relaja, pierdes la noción del tiempo. Sales un día y llegas al siguiente. Almería no tiene un sistema ferroviario, tiene un retiro zen con raíles”, concluía su escrito, que fue muy aplaudido por sus amigos en la red.

"Todos los trenes llegan con retraso"

Francisco Verdegay suele viajar a Madrid al menos una vez al mes, y asegura que no bromea cuando afirma que “absolutamente todos los trenes tienen retraso”. Ni por supuesto cuando recuerda las siete ocasiones en que le han “dejado tirado”. “Me ha pasado de todo, casi siempre en el trayecto entre Madrid y Almería, desde dos veces en que nos han tenido que traer en autobús desde Guadix, o quedarnos parados porque se averiara la máquina y tuvieran que venir operarios a arreglarla o a sustituirla por otra”, dice.

Pero estos siete percances de cierta gravedad de Verdegay no son, tristemente, ningún récord, como apunta José Francisco Tejada, coordinador de la Mesa del Tren de Almería. 

“Lamentablemente, desde que desapareció la segunda cabeza tractora, las incidencias se han multiplicado por cien”, asegura. “La solución cuesta 580.000 euros, que es el precio de una segunda locomotora; mientras no esté disponible, el servicio seguirá siendo lamentable”. 

Lo raro, a su juicio, es que cualquier viajero que utilice el tren con frecuencia no padezca a menudo el tipo de incidentes de los que habla Verdegay. “El usuario habitual del tren entre Almería y Madrid es un sufridor nato”, sentencia.

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