Alborán refuerza su estatus como santuario de especies únicas
La gaviota de Audouin y la lapa ferrugínea centran un plan que prioriza la naturaleza exclusiva del islote

Archivo - Isla de Alborán.
El Consejo de Gobierno ha aprobado este miércoles, a propuesta de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, el decreto que declara Zona Especial de Conservación (ZEC) el Lugar de Importancia Comunitaria Isla de Alborán, en la provincia de Almería, y que incorpora el Plan de Gestión de este enclave natural.
Con este acuerdo, Andalucía culmina el proceso de adaptación de este espacio singular del Mediterráneo a las exigencias de la Red Ecológica Europea Natura 2000, "dotándolo de un marco normativo estable que garantiza su adecuada protección y conservación a largo plazo", según ha trasladado la Junta en una nota.
La Isla de Alborán constituye un enclave único desde el punto de vista ecológico y estratégico. Situada en el Mar de Alborán, a medio camino entre la costa de Marruecos y la de Almería --municipio al que pertenece administrativamente--, está formada por la propia isla y por el islote de La Nube, localizado a menos de 100 metros de su extremo noreste.
La superficie total de la ZEC alcanza las 12,29 hectáreas y su delimitación se extiende hasta la línea de bajamar escorada o máxima viva equinoccial, es decir, hasta el punto máximo en el que el terreno queda descubierto por la retirada del mar.
La aprobación de este decreto supone un "nuevo hito" en la trayectoria de protección de este espacio, que ya contaba con un importante reconocimiento ambiental previo. En el año 2001, la Isla de Alborán y el islote de La Nube, junto con sus aguas y fondos marinos, fueron incluidos en la lista inicial de Zonas Especialmente Protegidas de Importancia para el Mediterráneo.
Posteriormente, en 2003, el enclave fue declarado Paraje Natural y Zona de Especial Protección para las Aves, "atendiendo a su extraordinaria relevancia para la avifauna y a su posición estratégica en las rutas migratorias intercontinentales que conectan el Mediterráneo con el Atlántico y el norte de África con la Península Ibérica".
Precisamente esta localización convierte a la Isla de Alborán en un "punto clave" para numerosas especies de aves migradoras, tanto de paso como invernantes y estivales. El espacio adquiere, además, un valor excepcional al albergar zonas de reproducción exclusivas para especies con categoría de amenaza vulnerable, como la gaviota de Audouin (Larus audouinii), cuya presencia reproductora en Andalucía se concentra únicamente en este enclave.
A ello se suma la importancia del territorio para el mantenimiento de una de las principales colonias andaluzas de lapa ferrugínea (Patella ferruginea), así como para el desarrollo de endemismos exclusivos tanto de flora como de fauna, "lo que refuerza su singularidad dentro del contexto mediterráneo".
El decreto incorpora un "instrumento esencial para garantizar la conservación de estos valores naturales": el Plan de Gestión de la Zona Especial de Conservación y de la Zona de Especial Protección para las Aves Isla de Alborán.
Este documento se elabora conforme a los principios establecidos en la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y da cumplimiento a las obligaciones derivadas de la normativa europea en materia de Red Natura 2000, "asegurando un enfoque coherente y alineado con las directrices comunitarias más recientes".
El plan aprobado fija las prioridades de conservación del espacio y establece los objetivos y criterios necesarios "para garantizar el mantenimiento, o en su caso el restablecimiento, de un estado de conservación favorable de los hábitats naturales y de las poblaciones de especies de interés comunitario que motivaron la designación de este enclave como ZEC y ZEPA".
Se trata, por tanto, de un instrumento que ordena de manera "integral" la protección de los valores ecológicos del territorio, "teniendo en cuenta sus características físicas, biológicas y funcionales".
Protección de los valores naturales
Uno de los aspectos más relevantes del plan es su carácter integrador. En su elaboración se han tenido en cuenta las directrices de conservación de la Red Natura 2000 en España, publicadas en 2024, y se han incorporado los mecanismos de ordenación y protección de las figuras ambientales que ya se solapan en el ámbito de la Isla de Alborán.
De este modo, el documento se configura como "el instrumento de referencia para la conservación del espacio, evitando duplicidades y garantizando la coherencia normativa". La vigencia del plan de gestión es indefinida, "lo que proporciona estabilidad y continuidad a las medidas de conservación previstas".
Además, incorpora un análisis detallado de las prioridades de conservación, así como de las principales presiones y amenazas que afectan al enclave, tal y como exige la Directiva Hábitats. Este enfoque "permite orientar las actuaciones hacia los elementos más sensibles del ecosistema, reforzando la eficacia de la protección ambiental".
El plan presta una atención especial a las especies y hábitats más representativos y vulnerables del espacio, entre los que destacan los ya mencionados gaviota de Audouin y la lapa ferrugínea, así como determinadas comunidades de vegetación halófila y ruderal, con presencia de endemismos exclusivos como 'Anacyclus valentinus', 'Diplotaxis siettiana' y 'Senecio leucanthemifolius'.
Así, se contemplan actuaciones orientadas al refuerzo de las poblaciones de flora exclusiva de la isla, al seguimiento y control de posibles especies exóticas invasoras y al avance en el conocimiento científico de los ecosistemas presentes, incluidos los sistemas de cuevas existentes en el subsuelo del enclave.
El documento incorpora también un sistema de indicadores que permitirá evaluar tanto el grado de cumplimiento de los objetivos como el nivel de ejecución de las medidas previstas y "facilitará el seguimiento continuo del estado de conservación del espacio y la adaptación de las actuaciones en función de los resultados obtenidos, reforzando así un enfoque de conservación basado en el conocimiento y la mejora continua".
Enclave estratégico
Otro elemento clave que recoge el decreto es la consideración del carácter estratégico de la Isla de Alborán. En la actualidad, el enclave cuenta con presencia militar vinculada a funciones de defensa nacional y de vigilancia del tráfico marítimo y aéreo, así como con tareas de vigilancia medioambiental, investigación científica y conservación de los ecosistemas.
La total titularidad pública del espacio y su singular localización condicionan el régimen aplicable, que se basa exclusivamente en la autorización administrativa, sin contemplar otros mecanismos como la comunicación previa, "reforzando así el control sobre las actividades permitidas".
Al hilo de esto último, el plan subraya la importancia de la cooperación y coordinación entre la Consejería competente en materia de medio ambiente y la Administración General del Estado.
Esta colaboración resulta "esencial para garantizar la compatibilidad entre los objetivos de conservación del espacio protegido y las funciones de seguridad, defensa y vigilancia que se desarrollan en la isla, asegurando un equilibrio adecuado entre la protección ambiental y los intereses estratégicos asociados al enclave".