La Voz de Almeria

Almería

Más de 30 familias almerienses atrapadas por un presunto portón ilegal: la pesadilla de la calle Libélula

La calle no existía para la administración, ni para Google Maps, ni para los sistemas del Estado, “no podía recibir paquetes, ni contratar servicios básicos”

Los vecinos no solo colocaron una puerta en un extremo de la calle también cerraron el paso con unas vallas de obra.

Los vecinos no solo colocaron una puerta en un extremo de la calle también cerraron el paso con unas vallas de obra.La Voz

Marina Ginés
Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

Durante más de veinte años, los vecinos de la 'calle Libélula' de la barriada almeriense de Loma Cabrera han vivido en una especie de limbo urbano: una calle con casas, con familias, con niños… pero sin nombre, sin salida y sin derechos básicos garantizados. Hoy, las más de 30 familias afectadas por la situación se encuentran en una lucha vecinal que dista mucho de haber terminado.

Una calle cerrada al vecindario

El origen del conflicto se remonta a hace dos décadas, cuando un grupo de propietarios de viviendas situadas en el tramo final de la vía asegura haber recibido una supuesta “cesión” de parte de la calle pública. Amparándose en esa versión, decidieron vallar el acceso, instalar un portón en la entrada a sus viviendas y por tanto a la vía en sí.

El único acceso de entrada y salida hasta ahora de la calle Libélula.

El único acceso de entrada y salida hasta ahora de la calle Libélula.Marina Ginés

Aquella decisión convirtió la calle en una vía sin salida y condenó al resto de vecinos a vivir aislados. Durante años, las reclamaciones al Ayuntamiento fueron constantes, pero la respuesta siempre era la misma: ese tramo se consideraba privado y no se podía intervenir. Una afirmación que choca con la realidad visible: dentro de la zona vallada existen farolas y alcantarillado.

Nuevos vecinos y el descubrimiento de una anomalía

Todo cambió hace apenas unos meses, cuando llegaron nuevos inquilinos al barrio. Concretamente María y Celia cuentan que compraron una vivienda justo al otro extremo de la calle cerrada por un portón. Su sorpresa fue mayúscula cuando intentando gestionar algo tan básico como los suministros básicos: Internet, correo postal, domiciliación bancaria, empadronamiento… nada era posible.

La razón era surrealista : su dirección figuraba oficialmente como “calle sin salida”. La calle, sencillamente, no existía para la administración, ni para Google Maps, ni para los sistemas del Estado. “No podía recibir paquetes, ni contratar servicios básicos. Era como si mi casa no estuviera en ningún sitio”, relatan las vecinas, que aseguran haber vivido una odisea para conseguir dar de alta la luz o el internet.

Cuando llegas a la entrada de la calle Libélula, la sensación es un tanto extraña...la mitad de la calle parece una vía normal con un edificio, una casa enfrente y a partir de ahí acaba la urbanización y empieza un camino de tierra con árboles, almendros, un pequeño huerto instalado en un invernadero y numerosos vehículos entre algunas casas de grandes dimensiones, aparentemente en un recinto privado.

Así empieza la parte no urbanizada de la calle Libélula en Loma Cabrera, al final un portón abierto a la avenida Jornaleros.

Así empieza la parte no urbanizada de la calle Libélula en Loma Cabrera, al final un portón abierto a la avenida Jornaleros.Marina Ginés

Uno puede pensar que se trata de una zona de viviendas bajas en terrenos no urbanizados, alejados o casi en cortijadas, pero nada más lejos de la realidad, la vivienda de Celia y María es un bloque de pisos que cuenta con tres edificios y sótano, en una calle que da directamente a una de las vías principales del barrio: la avenida Jornaleros, sin embargo la salida por dicha avenida se encuentra cerrada por el portón instalado por los vecinos del final de dicha calle quienes aseguran que esta parte de la vía es de su propiedad.

La entrada a la calle Libélula por la avenida Jornaleros.

La entrada a la calle Libélula por la avenida Jornaleros.Marina Ginés

Los problemas ocasionados en la nombrada calle Líbelula no cesan, "no nos llega el correo, porque la calle no aparece en ningún registro oficial. Tenía que recibir una carta urgente y me han multado por no contestar, pero claro nunca la he podido recibir". Otras cuentan el problema para empadronarse, "no tenemos calle en el padrón, solo dice que estamos empadronadas en Loma Cabrera". Además los vecinos tienen miedo de que si existe un incendio o una emergencia sanitaria los vehículos de emergencias no puedan pasar. 

Veinte años de resignación… hasta ahora

Al hablar con otros vecinos, María descubrió que aquella situación llevaba repitiéndose más de veinte años. Familias enteras habían normalizado vivir encerradas, sin acceso directo a servicios esenciales, viendo cómo se les negaba cualquier solución.

Los vecinos recogen firmas de todas las familias afectadas para revertir la situación.

Los vecinos recogen firmas de todas las familias afectadas para revertir la situación.Marina Ginés

El debate sobre la calle Libélula no está exento de controversia. Según los registros del catastro, la parcela situada al final de la vía aparece como privada, y no existe ningún tramo identificado como calle ni en la parte privada ni en la que hasta ahora se consideraba una calle sin salida.

Los propietarios del tramo final aseguran no haber sido notificados de ninguna expropiación, y cuestionan que otras personas puedan transitar libremente por su terreno sin su consentimiento. Además, explican que los servicios instalados en la zona, como farolas y alcantarillado, fueron colocados por ellos mismos y que son ellos quienes se encargan de su mantenimiento.

Por si fuera poco, los vecinos de la parte privada aseguran que en sus documentos oficiales —escrituras, DNI y padrón— la calle figura como Calle Tejas, no como Libélula, aunque en 2024 se acordó renombrarla oficialmente en sesión plenaria. Aunque ni el nuevo nombre ni el antiguo se refleja en carteles ni en planos urbanísticos, generando confusión sobre la identidad oficial de la vía.

Decidida a entender qué estaba ocurriendo, María comenzó a mover documentación, presentar escritos y tocar todas las puertas posibles. Y entonces llegó el giro inesperado: la respuesta del Ayuntamiento esta vez fue distinta.

Una nueva vía a la urbanización

En diciembre, tras revisar el expediente, el Consistorio corrigió lo que denominó un “error material” y reconoció que la vía no era una calle sin salida, sino que tenía conexión con la Avenida de los Jornaleros. Además, confirmaron el nombre oficial de la vía: calle Libélula.

Ese reconocimiento permitió que tras una protesta vecinal y la llamada a la Policía Local retirasen las primeras vallas que bloqueaban el paso de la mitad de la calle. Un gesto histórico para los vecinos, que por primera vez vieron que su situación podía revertirse.

Amenazas, miedo y una tensión creciente

Pero la retirada parcial de las vallas no ha traído la paz. El pasado sábado, durante una protesta vecinal y tras la intervención policial, algunos de los propietarios del tramo vallado comenzaron a increpar, insultar y amenazar a los vecinos.

Aún queda el portón que cierra la vía que conecta con la avenida Jornaleros, "ahora mantienen el portón abierto todo el día, pero lo cierran por la noche", explican los vecinos. 

Por su parte, los propietarios de dicho paso comunitario explican que se sienten indefensos ante el tránsito de desconocidos por su parcela y desean una aclaración por parte del consistorio.

Los vecinos afectados piden urbanizar el resto de la vía y determinar si es una salida de titularidad privada o no, “Hemos superado la primera barrera, que era conseguir el reconocimiento de que no es una vía sin salida y sin nombre, pero ahora queremos que se urbanice y que se garantice el paso libre y seguro”, reclaman los vecinos. "No pedimos quitarles nada a ellos, solo queremos pasar libremente sin sentir miedo", concluyen.

tracking