La Voz de Almeria

Almería

Malestar en los pescadores por las inspecciones de la Armada

El patrullero de altura Tarifa culmina una campaña de inspección pesquera de 10 días en el Mar de Alborán

Inspección pesquera de la Armadao,469

Inspección pesquera de la Armadao,469

Javier Pajarón
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El Mar de Alborán es un importante caladero para los barcos almerienses y, al mismo tiempo, una vasta región protegida. Para hacer compatibles los intereses de explotación pesquera y la protección del medio ambiente, la Armada Española pone sus patrulleras al servicio de la Secretaría General de Pesca (Segepesca) en una campaña denominada Caladero Nacional.



Las inspecciones están plenamente asumidas en la flota pesquera almeriense, pero el protocolo usado por  las Fuerzas Armadas no termina de encajar entre los marineros, cansados de paralizar su actividad.



El problema surge esencialmente de la vigilancia en alta mar. Según explica José María Gallart, gerente de la Asociación de Armadores de Almería (Asopesca), “la patrullera obliga a los arrastreros a levar las artes y paraliza la actividad completamente”, con los correspondientes trastornos para la producción. “Se pierde todo el trabajo”, añade.
Gallart propone realizar los controles antes de la partida del puerto o en el regreso, de modo que el trabajo de los pescadores no se vería perjudicado. No en vano, recuperar las redes y volver a lanzarlas para retomar la faena es, en ocasiones, un día perdido, con los consiguientes daños económicos para un sector muy castigado.


Las inspecciones del Ejército no son nuevas. La Armada lleva años de campañas en coordinación con Segepesca. De hecho, en todas las iniciativas los militares cuentan con inspectores civiles para examinar los barcos, las artes y las capturas obtenidas.


Las campañas


Según informa la Armada Española, la patrullera de altura Tarifa acaba de completar una campaña de diez días en el Golfo de Cádiz y el Mar de Alborán para la vigilancia del sector. El buque tiene base en el Puerto de Cartagena (Murcia) y cumple medidas “del Plan General de Vigilancia de Pesca del año 2014”.



“La misión principal del buque ha sido el control sobre la flota pesquera nacional, velando por que ésta cumpliera con las normas establecidas por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en cuanto a medidas de las artes empleadas y la documentación que los pesqueros deben llevar”.



Durante el despliegue en estas aguas la patrullera acreditó 42 avistamientos de pesqueros y 22 inspecciones en el mar, es decir, controles in situ de las embarcaciones que faenaban. “Como resultado de los registros, se han elevado seis presuntas infracciones y se han adoptado medidas provisionales, como el acompañamiento de buques a puerto, el precintado de redes o el corte de dispositivos ilegales”, señala la Armada.


Levante


Además, no es el único buque militar empleado en estas prácticas de vigilancia. En la zona levantina y Baleares, donde se ven afectados armadores de Carboneras y Garrucha, por ejemplo, el Ejército desplegó a finales del mes de febrero la patrullera de altura Arnomendi en una iniciativa similar, también vinculada a la campaña Caladero Nacional 2014 coordinada por Segepesca. En esa iniciativa las inspecciones ascendieron a 19, tres de las cuales derivaron en infracciones graves y una de ellas en la escolta de un pesquero a puerto.



Los controles se centran esencialmente en las artes usadas, la documentación, las zonas donde faenan los barcos y las especies capturadas.


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