La Voz de Almeria

Almería

A ver quién es el valiente que se baña en la alberca del Parque de la Hoya

La balsa, que tanto costó rehabilitarla, presenta un aspecto miserable

Dos años después de su rehabilitación, el fango y las piedras reinan en la alberca.

Dos años después de su rehabilitación, el fango y las piedras reinan en la alberca.La Voz

Eduardo de Vicente
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Desconozco cómo trabajan en Europa los que se encargan de que las obras que se hacen con su dinero se ejecuten con la máxima responsabilidad y después se cuiden. Viendo lo que ocurre en Almería tengo la impresión de que aprueban el dinero, lo mandan y se olvidan de todo, que a los responsables europeos no les importa en absoluto ni el resultado final ni el porvenir de las actuaciones. Si uno se da una vuelta por el Mesón Gitano podrá comprobar que esa millonada que se mandó desde Bruselas para convertir aquel escenario en un paisaje monumental único, llamado a ser un atractivo cultural para almerienses y visitantes, fue un dinero tirado a la basura. A los que hemos vivido el barrio toda la vida nos dan ganas de llorar cuando vemos el abandono monumental de aquel paraje que tantas veces se ha rehabilitado y que tanto ha costado aunque ‘los cuartos’ los pusieran otros.

Pero el del Mesón Gitano no es el único caso de incompetencia política que estamos teniendo que sufrir en esta última legislatura que va a pasar a la historia por su dejadez, por esa obsesión por emprender obras nuevas a diestro y siniestro, inaugurarlas por todo lo alto y dejarlas caer después. Los llamados Jardines Mediterráneos del Parque de la Hoya son otro ejemplo flagrante de esa inmoralidad política que estamos sufriendo con nuestro patrimonio. Hace dos años que se inauguraron, dos años en los que la obra arquitectónica no ha dejado de recibir aplausos y premios, mientras algunas de sus señas de identidad se han ido deteriorando sin que a nadie le importe.

Aspecto deprimente que presenta la alberca de los Jardines de la Hoya.

Aspecto deprimente que presenta la alberca de los Jardines de la Hoya.La Voz

Uno de los elementos que más trabajo costó recuperar en aquel entorno a los pies de las murallas fue la antigua alberca que era el corazón que le daba vida a las huertas del Cortijo del Cura. La alberca y su red de acequias y pequeñas balsas se llevaron una parte importante del prepuesto en los trabajos de recuperación del parque y estaban llamadas a convertirse en unos de sus principales alicientes cuando el agua volviera a correr por ellas para darle vida al lugar. Han pasado solo dos años y si uno se acerca a la alberca principal se encuentra con un panorama desolador. Un juego de vallas metálicas de obra rodean la gran balsa, donde un cartel advierte de que está prohibido bañarse. A ver quién es el valiente que se baña en una alberca que no ha visto correr el agua desde el día de la inauguración y cuyo fondo presenta un estado de miseria insoportable, con el agua estancada de color verdoso y con más piedras que el propio cerro.

En un ayuntamiento que está plagado de despachos y de políticos, en un ayuntamiento donde abres un cajón y te encuentras un asesor, no hay nadie que se dé una vuelta por este bello rincón y pase un informe contando la realidad que salta la vista. Es verdad que cada vez son menos los almerienses que van a los Jardines Mediterráneos, que se han convertido en el refugio de los perros y sus dueños que han hecho de los espacios verdes su paraíso particular, pero la inversión que se ha hecho y la belleza de aquel espacio merecen un mejor tratamiento. Uno sabe que la gran preocupación en estos momentos de nuestros gobernantes municipales no está en los jardines de la muralla, que ahora lo más importante , lo que es cuestión de vida o muerte, es terminar de la forma que sea las obras de la Puerta de Purchena para colocarle luces navideñas, echarse las fotos para las portadas de los periódicos y maquillar el retraso de la reforma del Paseo.

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