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Almería

El desconocido Cementerio Inglés de Almería: alberga lápidas de mil británicos, suecos y alemanes

La capital se había convertido en el hogar de muchos ingleses cuya religión, la anglicana, no les permitía ser enterrados en el Cementerio de San José y Santa Adela

Cementerio inglés en Almería

Cementerio inglés en AlmeríaLA VOZ DE ALMERÍA

Trinidad Rodríguez Fernández
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En la ciudad de Almería, pegado ya al último muro del recinto, yace un pequeño pero significativo cementerio cargado de memoria: el Cementerio Inglés. Creado para acoger a los extranjeros protestantes —ingleses, suecos y alemanes— que residían en la provincia, su historia está íntimamente ligada a la minería, el comercio y el desarrollo portuario de la capital en el siglo XIX.

Desde 1878 hasta 1980 se enterraron allí cerca de mil cadáveres, gracias al contrato por el que el Ayuntamiento cedió a perpetuidad al Reino Unido los 888 metros que ocupa la parcela, a razón de una peseta el metro cuadrado. 

La cerca del terreno, la construcción de un camino de acceso y la colocación de puertas y rejas corrió a cuenta del Estado británico. Se levantó para los enterramientos de los ciudadanos británicos de religión protestante que morían en Almería, y que por motivos económicos, por no tener familia, o por decisión propia, eran sepultados en nuestra tierra.

La tapia de la zona del cementerio inglés.

La tapia de la zona del cementerio inglés.La Voz

El origen del Cementerio Inglés: una historia de fe

La idea de crear un cementerio protestante en Almería comenzó a gestarse a finales de 1876, impulsada por una triste circunstancia. El 3 de diciembre de aquel año falleció la esposa de Guillermo Hall, un conocido industrial británico propietario de la fábrica de esparto del Inglés, situada en la Carretera de Granada.

Ante la inexistencia de un camposanto destinado a los no católicos, Hall se vio obligado a levantar un pequeño sepulcro dentro del propio recinto de su fábrica para poder darle sepultura a su mujer. Casi un año después, en noviembre de 1877, el vicecónsul británico en Almería, Felipe Barron, envió una solicitud formal al Ayuntamiento pidiendo la cesión de un terreno próximo al cementerio católico.

Su propósito era disponer de un espacio donde enterrar dignamente a quienes profesaban la religión protestante. Poco después, el proyecto se aprobó y comenzaron las obras que darían lugar al Cementerio Inglés de Almería, uno de los lugares más singulares y cargados de historia de la provincia almeriense.

El cementerio esconde un almanaque de días de diario, de jornadas de profunda soledad donde sólo reina el frágil revoloteo de los pájaros.

El cementerio esconde un almanaque de días de diario, de jornadas de profunda soledad donde sólo reina el frágil revoloteo de los pájaros.

La familia Fischer en Almería

Pegada a una pared sobresale una lápida con los nombres de varios miembros de la familia Fischer. Allí está enterrada la leyenda de un amor marcado por la tragedia. Una pasión que ni la muerte pudo sesgar. Es la historia de Hermann Federico Fischer, cónsul de Dinamarca y exportador de uva que vivió en Almería desde finales del siglo XIX, y la de su esposa, Cecilia Johanne, que falleció el 27 de septiembre de 1883 a los 33 años.

Refugio para republicanos locales

Durante años, aquel terreno fue el destino final de los súbditos británicos que perdían la vida en tierras almerienses. Sin embargo, también acogió a otros fallecidos a los que se les negaba sepultura en el camposanto católico. Fue el caso del doctor José Litrán López, reputado médico y figura destacada del republicanismo local, que además pertenecía a la masonería. 

Estado actual  del Cementerio Inglés, que estuvo en uso hasta la  década de los 90 y fue abandonado porque no había quien lo cuidara.

Estado actual del Cementerio Inglés, que estuvo en uso hasta la década de los 90 y fue abandonado porque no había quien lo cuidara.

Su muerte, en febrero de 1889, generó un verdadero conflicto: la Iglesia se negó a enterrarlo en el cementerio católico, y como la ciudad aún no contaba con un cementerio civil, nadie sabía dónde depositar su cuerpo.

El asunto llegó incluso a Madrid, gracias a la intervención de Nicolás Salmerón, quien trasladó la queja directamente al ministro de la Gobernación. Este ordenó, por vía telegráfica, que se iniciara de inmediato la construcción de un cementerio civil, aunque aquella disposición nunca llegó a cumplirse.

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