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Almería

"Uso la impresora 3D como si fuera el chino de la esquina": el hobby que podría arrasar en Almería

La comunidad AlmeriaTech regresa este jueves a la Cuarta Planta de la mano de una novedosa ponencia

Marina Redondo López y Raúl Jiménez Ortega, ponentes de 'From bits to atoms', charla organizada por AlmeriaTech.

Marina Redondo López y Raúl Jiménez Ortega, ponentes de 'From bits to atoms', charla organizada por AlmeriaTech.La Voz

Elena Ortuño
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Hay momentos cotidianos en los que uno desearía tener una barita mágica. Un "Bibidi Babidi Bú" y la pieza perdida de tu juego de mesa preferido volvería a aparecer sobre la mesita del salón; o un "Reparo" bien fuerte para que la tapa del mando a distancia de la televisión se arregle sola. Hoy, aunque la magia no parezca existir, hay una solución al alcance de todo el mundo: la impresión 3D.

Raúl Jiménez es un informático que se enamoró de este hobby junto a su hijo, ambos como aficionados. Llevaba mucho tiempo dándole vueltas en la cabeza a si se compraba o no una impresora. Al final se decidió a dar el paso y, después de un año, puede afirmar que esta decisión se ha convertido en la solución a muchas de sus necesidades del día a día.

Por su parte, como ingeniera de diseño industrial, Marina Redondo lleva vinculada a la impresión 3D desde la universidad. Inició su andadura con impresoras rudimentarias para pasarse luego a otras más avanzadas. Su uso, aunque también doméstico, pasa mayoritariamente por uno más profesional: "Si pido una pieza industrial para mi empresa a un tornero, solamente para probar, me va a costar 90 euros; en 3D me costaría 2 o 3", afirma.

Con estos dos grandes almerienses -uno de corazón- como cabeza de cartel, este jueves a las 18.30 horas, AlmeriaTech regresa a la Cuarta Planta con una ponencia de lo más especial: 'From Bits to Atoms': Un viaje desde la curiosidad inicial hasta las posibilidades reales de la impresión 3D. 

Al alcance de todos y sin conocimientos previos

Agricultores, policías, mecánicos... cualquier persona puede aprender a imprimir en 3D, tenga o no un perfil técnico. "Creo que es más cuestión de curiosidad y ganas que de formación", afirma con motivación Jiménez, a quien su compañera da la razón: "Hoy en día es más fácil que montar un mueble de IKEA", asegura entre risas.

Y lo cierto es que la impresora no solo es un instrumento intuitivo de utilizar, sino que, además, existe toda una comunidad online detrás para apoyar de forma altruista a aquellos que acaben de introducirse en el "mundillo": "Hay jarrones, maceteros, llaveros... infinitos objetos. Nosotros, por ejemplo, también tenemos un grupo local de WhatsApp para resolver dudas", cuenta Raúl.

AlmeríaTech durante una de sus charlas, organizada en la sede de Clasijazz.

AlmeríaTech durante una de sus charlas, organizada en la sede de Clasijazz.La Voz

"No es un hobby caro y es muy fácil de empezar. Te va despertando el gusanillo", cuenta un padre orgulloso por lo rápido que su hijo ha entendido el procedimiento. En la misma línea, Marina impulsa a los almerienses a "no ponerse barreras antes de intentarlo. Es mucho más fácil de lo que a priori se piensa".

Cuentan que sus impresoras han terminado convirtiéndose en algo similar al chino de la esquina: "El otro día me estaba lavando los dientes y quedaba muy poca pasta. Acabé imprimiendo un estrujador de dentífrico: para usar hasta la última gota", recuerda entre risas el informático, quien añade que en otra ocasión también sustituyó una maquinilla de afeitar. Al final, todo se resume a lo mismo: imprimir lo que se necesita, ya sea en el trabajo o en casa.

Que sea sencillo, sin embargo, no significa que no se puedan cometer errores. Y es que incluso el más profesional puede meter la pata. Así lo reconoce Marina, quien lleva adelante una empresa de trofeos y otros diseños a través de la impresión 3D: "Yo me equivoco mucho... Hace poco se me fastidió un diseño que llevaba 36 horas imprimiéndose. Todo por una corriente de aire", reconoce con un encogimiento de hombros. 

Foto de archivo de una pequeña calavera impresa en 3D.

Foto de archivo de una pequeña calavera impresa en 3D.Jakub Zerdzicki

Más allá del capricho

La impresión 3D no es solo un hobby o un capricho: también tiene aplicaciones con fines humanitarios y educativos. Raúl recuerda proyectos que han permitido crear modelos 3D para niños ciegos o con discapacidad, así como iniciativas durante la pandemia para producir mascarillas, prótesis e incluso incubadoras. 

Sobre todas estas experiencias, desde la resolución de dudas de principiantes hasta los usos más profesionales y solidarios de la impresión 3D, se hablará en profundidad en la charla que se celebrará este jueves, ofreciendo a los asistentes la oportunidad de descubrir cómo esta tecnología puede transformar tanto el día a día como la vida de quienes más lo necesitan.

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