Un instituto de Almería revive la primera operación de corazón del mundo
Alumnos del centro escenifican la gesta del médico Francisco Romero en 1801 en el Hospital Provincial

Los protagonistas de la representación teatral en el escenario del Instituto Bahía de Almería.
224 años después de producirse el hecho inaudito, en un instituto de Almería, un racimo de alumnos y un profesor ilusionado, lo han resucitado. Fue una vuelta y un homenaje a aquella Almería amurallada y conventual de 1801 en la que se produjo la primera operación rudimentaria de corazón del mundo; fue una representación teatral de un hecho histórico ocurrido en aquella ciudad lejana escenificado por alumnos de cuarto de Diversificación de la ESO del Instituto Bahía de Almería vecino del hipermercado Carrefour; fue una reproducción contada con cariño, con mimo al detalle, a través de Iván Colorado, un profesor de lengua distinto, que se atreve a hacer cosas distintas, en un tiempo de enseñanza rutinaria.
A media mañana, el día del estreno, los alumnos empezaron a llegar, con su ajuar sanitario y sus afeites, con sus herramientas someras de la época y su aire de inocencia mientras se subían el sencillo escenario de la clase. Una clase en la que aún sobreviven como reliquias una pizarra de tiza y unos pupitres de ese color verde apagado peculiar de los años 70.
Allí estaban los infantes ya prestos a estrenar la obra ‘Francisco Romero, el médico que miraba lejos’, con un guion del profesor Colorado, surgido después de desayunarse una mañana con LA VOZ DE ALMERIA y encontrarse con el relato del médico pionero que se atrevió en el vetusto Hospital de Santa María Magdalena (hoy Museo del Realismo Español Contemporáneo) a hacer algo que nadie había hecho. Le embrujó la historia a Colorado y decidió trasladársela a sus alumnos y no solo eso, escribió también unos diálogos evocando aquella intervención quirúrgica para que los colegiales la sintieran en primera persona como protagonistas más de dos siglos después.
Allí estaba nervioso Iván, como si fuese a estrenar la mismísima Otelo, con el apoyo de otros docentes como Carmen, Patricia y Martín, profesor de música; allí estaba el niño Sergio terol, como actor protagonista, caracterizando a aquel galeno precursor llamado Francisco Romero; allí estaba Diego Martínez, en su papel del enfermo Antonio de Miras; Rocío Torres, como hermana del doliente; Hannah Fosuaa, como cotilla de la ciudad; Hamza benza, como obispo de Almería; Angel Viciana, en su rol de médico tradicional que se opone a la operación de Francisco Romero; allí estaba Nerea Canet, enfermera; y Briyit Martínez, narradora externa.
Consiguieron todos ellos, este ramillete de estudiantes voluntariosos, durante los veinte minutos que duró la actuación crear una atmósfera creíble, con su inocencia amateur y con sus nervios contenidos; consiguieron dar vida a un hecho histórico a través de las cuartillas del profesor Colorado, donde aparecía el enfermo agricultor clamando por una cura; donde aparecía el médico leridano Romero con su bata blanca, seguro de sí mismo, con sus tijeras curvas, con su escalpelo, evacuando el líquido seroso del órgano vital; aparecía el obispo denigrando la operación, como aquellos talibanes religiosos en la novela de El Médico; y aparecía la mesa de operaciones del figurado hospital provincial con el pericardio abierto; y el cataplasma y el vendaje primitivo y casi que olíamos a formol decimonónico con esos niños intentando dar vida a aquel episodio verídico e increíble al mismo tiempo; casi veíamos a Antonio Mir,a ya recuperado meses después, en su casa del campo de Ágatas, lo que hoy es Cabo de Gata.
Almería fue la primera ciudad del mundo donde se intentó con éxito el abordaje quirúrgico del corazón, hasta entonces práctica considerada tabú. Pero pronto cayó en el olvido la gesta de Romero y durante décadas, la aportación del médico del hospital almeriense no se tuvo en cuenta en los grandes conciliábulos de la medicina. Desde esas fechas lejanas, lo sacó del anonimato Antonio Hernández en su Historia de la medicina Española de 1842. Después lo citó Victor Escribano en 1921. Realizaron meritorios trabajos sobre él, López Piñero en 1963, José Antonio García Ramos, en 1980, José Pascual Rodríguez, en 1985, y sobre todo Trino Gómez y Pilar Avivar Oyonarte en 1990. En 1979, La Voz de Almería publicaba en primera página: “Un grupo de médicos de Madrid ha llegado para investigar una desconocida operación de corazón en Almería a principios del siglo XIX".