El viaje del letrado alemán Sören Sauer: entre los juzgados de Almería y las playas del Cabo de Gata
"En Almería he visto una justicia más humanizada"

El letrado de Justicia de los Juzgados de Hamburgo Sören Sauer.
Sören Sauer es un hombre alto, rubio y delgado, con un nombre que suena más escandinavo que alemán, reflejo quizás de sus raíces. Tiene 35 años y, aunque no sigue el fútbol, se define a sí mismo como un apasionado de las motocicletas clásicas, un hobby que cultiva fuera del ámbito profesional. “No crecí en una familia sin deportes, sino de motores”, comenta con cierto humor. Su pasión por las motos no es casualidad, su colección personal se compone de modelos antiguos, lo que en Alemania llaman 'Oldtimer', ejemplares que datan de entre los años 1960 y 1990.
Lleva más de una década trabajando como letrado judicial —o 'Rechtspfleger', como se denomina su función en Alemania— y actualmente ejerce en uno de los ocho tribunales de Hamburgo, una ciudad-estado con un sistema judicial robusto, de carácter preventivo.
Llegó a Almería como parte del programa “Judicial Exchange” del Consejo de Europa, destinado a fomentar el conocimiento mutuo entre sistemas judiciales europeos. Su destino: los juzgados de primera instancia e instrucción de Almería, donde pudo conocer de primera mano uno de los elementos más singulares del modelo español: su objetivo: conocer de cerca el funcionamiento del sistema judicial español, con especial atención a las prácticas de la mediación judicial.
Las cifras de Almería gustan en Alemania
En Alemania, la mediación es una vía cada vez más utilizada para resolver conflictos fuera de los tribunales. Esta práctica, se trata de un proceso voluntario en el que las partes enfrentadas intentan alcanzar un acuerdo con la ayuda de un tercero neutral, el mediador. Esta fórmula busca reducir la carga de trabajo judicial y fomentar soluciones consensuadas. En España, especialmente en Almería, Sören ha percibido un uso todavía tímido de esta herramienta, aunque reconoce avances significativos y un interés creciente.
“En Alemania la mediación se usa en el ámbito civil. Pero en el ámbito penal no es una figura habitual, ni mucho menos institucionalizada como aquí. En Hamburgo, la mayoría de los procedimientos penales siguen un curso estrictamente formal. Lo que he visto en Almería es innovador. Me ha sorprendido que está implantada la mediación penal intrajudicial y que lleve en el último año cerca de 600 casos resueltos”.
Sauer se refiere al al procedimiento voluntario que permite a víctima e infractor alcanzar un acuerdo con la ayuda de un profesional neutral —el mediador—, con el objetivo de reparar el daño causado y evitar el juicio. En España, esta práctica se enmarca dentro de los llamados Métodos Adecuados de Solución de Controversias (MASC).
Litigiosidad en Almería: lo que más sorprendió al jurista alemán
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención a Sauer durante su estancia en los juzgados de Almería fue el volumen de litigios que tramita la judicatura local. La cultura de acudir al juzgado como primera opción le resulta chocante. “En Alemania, la litigación no es el primer recurso porque existe una conciencia clara de los costes: si pierdes, pagas no solo tus gastos, sino también los del contrario y del tribunal”. “Creo que en los litigios civiles que tenemos en nuestro pequeño distrito”, explica Sören Sauer, “diría que tenemos entre 3.500 y 5.000 casos cada año. Solo litigios civiles”.
A esa cifra se suma aproximadamente la mitad en materia penal, además de otro tipo de procedimientos, como los 'Mahnverfahren', reclamaciones de deuda tramitadas electrónicamente sin necesidad de vista judicial. “Ahí tenemos muchos de ellos”, comenta. “Son litigios que se resuelven sin escuchar a las partes ni ver los archivos”.
Esta eficiencia contrasta con lo que ha observado en su paso por los juzgados de Almería, donde el volumen de demandas y la presencialidad del procedimiento le resultan llamativos.
Mientras Sören Sauer proviene de un entorno judicial como el de Hamburgo —una ciudad de 1,9 millones de habitantes, organizada en distritos con ocho juzgados, 25 jueces, 20 letrados de justicia y una plantilla de entre 50 y 60 funcionarios por cada juzgado—, en España el sistema sigue recibiendo una enorme presión de casos que llegan a la administración. Los tribunales alemanes —Landgericht, Amtsgericht y otros órganos especializados— cuentan con un modelo en el que los costes judiciales actúan como filtro natural para evitar el colapso. Aquí, en cambio, la mediación se plantea no solo como una forma más rápida de resolver conflictos, sino como una necesidad estructural para aliviar la carga crónica que soportan los juzgados.
La figura del facilitador judicial: un modelo ausente en Alemania
El letrado alemán mostró especial interés por la inminente llegada de la figura del facilitador, un perfil profesional —ausente en el sistema alemán— que acompaña a personas vulnerables durante su paso por el proceso judicial, asegurando que comprendan cada etapa y puedan ejercer sus derechos de forma efectiva. “Es un ejemplo de humanización del sistema”, afirmó.
Ahora, tras una semana de inmersión en el día a día judicial almeriense, Sören Sauer regresa a Hamburgo con una libreta llena de apuntes y de impresiones. Compartirá con sus colegas alemanes no solo el modelo judicial español —como la mediación penal intrajudicial, el papel emergente del facilitador o la elevada litigiosidad—, sino también una imagen más completa y humana de cómo se gestionan los conflictos en Almería.
Pero no todo va a ser trabajar. En sus ratos libres, Sauer también ha tenido tiempo para disfrutar de las playas del Cabo de Gata, una afición que menciona con la misma naturalidad con la que habla de códigos procesales o sistemas de mediación. Porque, al final, el intercambio judicial no solo le ha permitido conocer otro sistema legal, sino también otra manera de vivir. Y eso, reconoce, también se lleva de vuelta a casa.