La Voz de Almeria

Almería

Secretos y curiosidades sobre Calar Alto, el observatorio más grande del continente

Lleva desde los años 70 atento a los fenómenos y a las amenazas del espacio

Ana Guijarro, científica empleada en el Observatorio del Calar Alto, con el gran telescopio.

Ana Guijarro, científica empleada en el Observatorio del Calar Alto, con el gran telescopio.Giuliano Yacuzzi

Elena Ortuño
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Hace más de medio siglo desde que Kurt Birkle, un alemán que se convertiría tiempo después en el primer director de Calar Alto, decidió aventurarse en los montes de Almería para hallar el lugar perfecto para ubicar un observatorio en el hemisferio norte.

Rodeado de un desierto prácticamente inhabitado, alejado de luces contaminantes y con un punto geodésico que se encuentra a la altura justa para los telescopios -2.168 metros-, se inauguró el Observatorio de Calar Alto, en cuyas instalaciones hoy trabajan 35 personas procedentes de distintos países europeos.

El día a día

Electrónicos, físicos, informáticos, mecánicos y personal de mantenimiento operan como un gran engranaje para que las observaciones y los estudios se puedan llevar a cabo de la manera más eficiente posible. Si bien la mayoría tiene un turno estándar de 8.00 a 18.00 horas, los astrónomos se dividen en dos turnos -diurno y nocturno-.

Ana Guijarro es doctora en astrofísica. Lleva 23 años trabajando tras la puesta de sol, pero en 2023 pasó al turno de día. Conoce las instalaciones como la palma de su mano. A veces, incluso mejor: “Tenemos turnos de 11 o 12 días al mes durante los que nos solemos quedar aquí, en una especie de hotel. Allí tenemos todo lo que necesitamos: calefacción y café, mucho café”, asegura la astrónoma.

Ana Guijarro, doctora en astrofísica, muestra el gran telescopio del Calar Alto.

Ana Guijarro, doctora en astrofísica, muestra el gran telescopio del Calar Alto.Giuliano Yacuzzi

Más allá de las bromas de Guijarro, lo cierto es que la vida en Calar Alto no es apta para frioleros. En la cúpula que esconde el telescopio debe haber una temperatura similar a la nocturna, lo que antes del cambio climático equivaldría a 10 o 12 grados bajo cero. No es extraño, por tanto, ver a los trabajadores ataviados con ropa de abrigo durante todas las horas del día: “De todas formas, la crisis climática existe, porque en febrero hace unos años estaría todo nevado. Hoy no solo no hay nieve, sino que estamos a dos grados, más o menos”, lamenta la científica, que también advierte sobre la contaminación lumínica en los cielos de Almería.

Misiones espaciales

La labor de un astrónomo no es en absoluto arbitraria. Si bien es cierto que en ocasiones consiguen fotografiar por gusto los cráteres de la luna o extasiarse con los anillos de Saturno, la realidad es que la mayoría de las veces no eligen hacia dónde mirar cada noche. Las observaciones están programadas con meses de antelación por un comité internacional que asigna el tiempo del telescopio a proyectos de investigación. Desde 2019 estos deben contar con, al menos, un investigador español.

"Tras tantos años de trabajo ver los anillos de Saturno me sigue emocionando mucho"Ana Guijarro, científica

Sin embargo, existen excepciones. Para eventos astronómicos imprevistos, como estallidos de rayos gamma o el paso de un asteroide, hay un sistema de prioridad urgente: “Si algo importante ocurre, nos llaman directamente. ‘¡Oye, que ha explotado un gamma-ray Burst!’ y se cambia el cronograma”, confirma Guijarro.

El telescopio principal de Calar Alto cuenta con un espejo de 3,5 metros de diámetro y una capa de aluminio tan fina como una décima de micra -un milímetro dividido entre mil-. Se trata del mayor telescopio de la Europa continental. Sin embargo, no es el único con el que cuentan los trabajadores: “Además de este hay dos más con 2,2 metros y otro con un diámetro de 1,23. También tenemos una cámara Schmidt, con la que estamos trabajando con la Agencia Espacial Europea (ESA) en defensa plantearia”, cuenta orgullosa.

Uno de los telescopios del Observatorio de Calar Alto durante el día.

Uno de los telescopios del Observatorio de Calar Alto durante el día.Giuliano Yacuzzi

Y no es para menos. Desde la ESA realizan un seguimiento de objetos cercanos a la Tierra con el objetivo de estudiar si podrían llegar a impactar en nuestro planeta. En este sentido la científica recuerda la misión DART, la primera misión del mundo para probar la tecnología de defensa de la Tierra contra posibles peligros de asteroides o cometas: “Fueron capaces de lanzar un cohete, golpear un asteroide y de cambiar la órbita”.

Sobre el satélite que tanto se habla de cara a 2032, la astrónoma confirma que cabe la posibilidad de que impacte contra la Tierra: “Pero esta es mínima y estamos preparados. No es algo extraordinario. Solo hay que mirar la luna. Sus cráteres son consecuencia de constantes impactos”.

La belleza de la luna fotografiada.

La belleza de la luna fotografiada.Giuliano Yacuzzi

Basura espacial

Guijarro llama la atención sobre las “locuras” de magnates como Elon Musk, que “pueden hacer lo que les de la gana porque el cielo es un lugar sin ley”. La científica lamenta que se actúe en el espacio sin pensar en las consecuencias, dejando tras de sí una gran cantidad de basura.

En consecuencia, chapas muy pesadas están cayendo por atracción gravitatoria a la Tierra o flotando en el espacio. “No nos damos cuenta porque la mayoría caen en el mar, pero en el futuro se tendrá que crear el oficio de basurero espacial”.

De una gestión alemana a otra almeriense

El Centro Astronómico Hispano en Andalucía (CAHA) es el observatorio astronómico más grande del continente europeo. Desde lo alto de la Sierra de los Filabres, vigila el firmamento a través de cinco telescopios de diferentes aperturas y sistemas ópticos. Desde 2019 el conjunto es operado por la Junta de Andalucía y el Instituto de Astrofísica de Andalucía - CSIC.
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