“La creatividad se pierde porque no dejamos a los niños pensar”
Las claves fundamentales para afrontar la vuelta al cole son el cariño, la seguridad y la calma

Cristina Martínez (segunda por la derecha) enseñando un nuevo proyecto a estudiantes de magisterio.
La cuenta atrás ha comenzado y las aulas ya se encuentran a la espera de los inminentes y anhelados reencuentros, de las nuevas caras y de las emociones a flor de piel. Si para muchos niños la vuelta al cole supone una gran expectación y alegría, para otros no deja de ser un cambio complicado que requiere un tiempo de adaptación. Ante esto, cariño, seguridad y calma. Así lo asegura Cristina Martínez, profesora de Educación Primaria del CEIP Portocarrero.
Vuelta al cole
“El comienzo de un nuevo curso provoca un cóctel de emociones. Hay una parte de ellos que quiere ver a sus amigos y profesores, pero es totalmente normal que exista inseguridad y miedo, sobre todo para cambios más bruscos como de infantil a primaria", reconoce la docente. Este tipo de emociones suelen regularse a medida que pasan las primeras semanas pero es fundamental que exista un “clima de tranquilidad y positividad” entre los padres y los hijos, tal y como asegura Luisa Pardo, psicóloga y directora del Centro de Psicología Avd. de la Estación.
Pardo recomienda habitualmente que sea alguno de los progenitores los que acompañe al menor a clase, para que “cuente como se siente y cómo le va con sus amigos”. A pesar de que la atención recae, en la mayoría de casos, en los niños, Cristina Martínez cree que estos son “más camaleónicos” que los papás y que se limitan a absorber la actitud de los mayores. “El niño llega bien si sus padres predican con el ejemplo y aplican la calma y un clima agradable”, añade.
Docencia
Si bien la disposición de los padres es fundamental, la de los profesores tiene una mayor relevancia. “No podemos pretender impartir bien una materia si no creamos antes una emoción positiva”, afirma Martínez. Para ella, es fundamental llegar al aula con una actitud positiva y, cuando no es así, “hay que dar un paso atrás y volver a cruzar la puerta con la adecuada”.
Cristina Martínez reflexionó sobre su docencia cuando en un momento de su vida laboral cerró las puertas de clase, comprendió que estaba impartiendo lo mismo que presenció ella 20 años antes y replanteó su camino. “Desde ese instante comencé a formarme, abrir mi mente y ver que había mucho más que lo que nos muestran en la universidad”.
La formación universitaria, bajo su punto de vista, se encuentra estancada. “Las curiosidades y estímulos de las nuevas generaciones son completamente distintas a las de hace 20 años”, manifiesta la profesora de primaria. Martínez utiliza algunas recomendaciones de la neurociencia con sus alumnos, por lo cual no resultaría extraño entrar en una de sus clases y ver a niños en el suelo o saltando. “Cuando tengo que explicar un ejercicio que requiere toda la atención, les pongo música para que bailen y salten, después están relajados y fluye mejor”.
Creatividad
Cuando Cristina Martínez recibe a algunos papás para hablar de sus hijos, nota una cierta preocupación de estos por el desarrollo creativo de los pequeños. En parte, esta incertidumbre viene motivada por los perfiles más demandados actualmente en los puestos de trabajo. “No estamos ante la generación más creativa, no porque no lo sean sino porque no se trabaja. La creatividad se pierde porque no dejamos a los niños pensar”, declara la docente.
Respecto a esta cuestión, Luisa Pardo sostiene que vivimos en una etapa en la que “todo se nos da hecho, preparado y listo para consumir”. La psicóloga cree que se nos enciende una “especie de alarma” cuando un niño está aburrido, sin llegar a la deducción de que debe estarlo. “Hay que aburrirse para que entre en juego la imaginación y la creatividad”.