La Voz de Almeria

Almería

Entrevista con la ;abuela de Regiones;: "La ilusión de mi vida hubiera sido ser periodista"

Elvira Asensio, que hoy cumple 90 años, dejó el colegio cuando empezó la guerra pero retomó las clases varias décadas después

Elvira Asensio, fotografiada en el salón de su casa en el barrio de Regiones.

Elvira Asensio, fotografiada en el salón de su casa en el barrio de Regiones.

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Para Elvira, un día sin conversación es un día perdido.  Si volviera a ser joven, cuenta, su mayor deseo sería ponerse delante de un micrófono a relatar los problemas de la gente. “Me gustaría hablar de la situación de las personas, porque la vida está ahora muy mal. Pasan cosas que ni cuando la guerra”.


Elvira Asensio Alemán (Almería, 18 de abril de 1927)  se refiere a la guerra civil que le tocó vivir siendo apenas una niña - “el miedo no se me ha quitado desde entonces”-, cuando salía corriendo con su madre y sus cuatro hermanos para esconderse en el refugio antiaéreo que había cerca de su casa en aquella época, en la calle Murcia. Pero también lo hace de otras noticias que ve a diario por televisión, como la llegada de pateras - “¡cuántos críos se quedan debajo del agua!”- y que le sobrecogen igual que los recuerdos de aquel tiempo pasado.


A sus noventa años, Elvira, la mayor de sus vecinas del barrio de Regiones - “cada año se nos mueren dos o tres”- relata, con precisión asombrosa y una envidiable memoria, retazos de una vida larga, en la que ha habido buenos momentos y otros que no lo fueron tanto. Entre los primeros, evoca el tiempo que compartió con su marido, fallecido hace más de veinte años, la infancia junto a sus padres -“mi padre murió en plena guerra y era hombre de periódico diario. De ahí me viene a mí el gusto por haber sido periodista”, señala-, la vida con sus tres hijos, sus otros tantos nietos y los siete bisnietos cuyas fotos adornan el pequeño salón de la casa de dos plantas en la que lleva viviendo 74 años.


Los segundos están marcados, irremisiblemente, por aquel conflicto incivil entre hermanos que truncó sus sueños de poder seguir estudiando. Pocos meses después de hacer la comunión con las Adoratrices -Elvira recuerda con exactitud el chocolate que prepararon las monjas del convento aquella mañana-, empezó la guerra y ya no pudo seguir yendo al colegio.


La niña Elvira, convertida en madre y esposa, retomó sus ganas de seguir aprendiendo muchos años más tarde, cuando se le habían casado un par de hijos, en las clases de lectura y escritura que impartía la Escuela de Adultos de la Placeta Despeñaperros. Ahora sonríe al recordar aquello y lo hace también al rememorar las clases de gimnasia que dio en su barrio o los paseos estivales a la orilla del mar: “Les digo a mis amigas que los dolores de huesos ya no se nos quitan por mucho que nos bañemos”.


Y de todo eso, de lo que van a comer ese día, del tiempo que hace, de los problemas de los hijos, de vivencias compartidas de cuando eran jóvenes, de los achaques que les acechan ahora, es de lo que conversa con sus vecinas, la más joven de ochenta y tantos años. “Nos sentamos y yo me pongo a hablar. Si un día no tengo muchas ganas, me preguntan, ¿Elvira, qué te pasa hoy que no hablas? Con razón le decía yo a mi madre cuando era chica que tenía que haber sido periodista”.


De los tiempos actuales, a la ‘abuela de Regiones’ le gusta que los ancianos puedan estar en su casa y que haya gente que les cuide. Pero todo lo demás lo ve “muy desarreglado” y le asusta mucho, dice, la situación de las generaciones más jóvenes. Hoy, Elvira cumple 90 años y tiene la intención de durar muchos más: “Mi abuela por parte de padre falleció a los cien años. Y yo me he propuesto llegar a esa edad”, cuenta, con una gran sonrisa.


El afán por la vida a pesar de la edad


Si estoy a gusto en el mundo, ¿por qué me tengo que morir?”. Elvira, tía de Pedro Asensio, que fue diputado provincial por el PP y pariente lejana del actual alcalde, Ramón Fernández-Pacheco, tiene un afán por la vida que ya quisieran muchos jóvenes.


Paqui, su cuidadora desde hace nueve años y parte de la familia, destaca, además, la inteligencia natural de la mujer, su educación y, sobre todo, su elevado sentido de la justicia y lo comprensiva que es. “Hace fácil la vida de todos los que están a su alrededor”, dice. Hoy, para celebrar su cumpleaños, Elvira recibirá a su familia - a sus noventa años, sigue viviendo sola por decisión propia- y echará el rato con las vecinas: “De algo tendremos que hablar”.


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