El cambio que necesita el agro almeriense para tener un futuro sostenible
Un equipo de la UAL propone un nuevo modelo como alternativa complementaria al intensivo existente

Zona de invernaderos.
La agricultura intensiva bajo plástico en Almería ha demostrado durante décadas su capacidad para producir verduras y hortalizas durante todo el año. Sin embargo, este modelo enfrenta hoy importantes desafíos por su impacto ambiental y la presión sobre los recursos naturales. La sobreexplotación de acuíferos, la salinización del agua, la acumulación de residuos plásticos y vegetales y la fragmentación de hábitats únicos evidencian que el modelo tradicional necesita transformarse para garantizar su sostenibilidad a largo plazo.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Almería, formado por Lorenzo Carretero-Paulet, Antonio J. Mendoza-Fernández, Francisco Javier Alcalá y Antonio J. Castro, propone un enfoque basado en la diversificación de cultivos y el aprovechamiento de la agrobiodiversidad local, como alternativa complementaria al modelo intensivo actual. La idea es rescatar cultivos olvidados o “huérfanos”, revalorizar especies tradicionales y explorar la domesticación de nuevas plantas mejor adaptadas a la aridez y al cambio climático.
Esto permitiría reducir la presión sobre los acuíferos, restaurar tierras degradadas y generar productos con alto valor nutricional y económico, tanto para la industria alimentaria como para los sectores farmacéutico y cosmético.
Especies propuestas
Entre las especies que podrían incorporarse destacan leñosas y perennes, capaces de ofrecer múltiples beneficios. La algarroba (Ceratonia siliqua), cultivada desde tiempos fenicios, es resistente a sequías extremas, fija grandes cantidades de dióxido de carbono y produce frutos cada vez más demandados por la industria alimentaria.
La moringa (Moringa oleifera), originaria de la India pero ya introducida en el sureste ibérico, se distingue por su rápido crecimiento, su alta tolerancia al calor y su valor nutricional excepcional, siendo apta tanto para el consumo humano como para la producción de biomasa y suplementos alimentarios. El azufaifo o jinjolero (Ziziphus lotus) ofrece frutos nutritivos, cumple un papel clave en la conservación de suelos y la restauración de ecosistemas áridos, y ayuda a crear corredores verdes que conectan espacios naturales fragmentados, favoreciendo la biodiversidad local.
Agricultura2000
"Queremos cortar eslabones de la cadena para que al agricultor le llegue más dinero"
Alberto Godoy
Combinaciones
El modelo propuesto incluye la implementación de sistemas agroforestales que combinen especies leñosas con hortalizas, cereales o pastos, inspirándose en estructuras tradicionales como la dehesa mediterránea. Estas combinaciones permiten aprovechar mejor el suelo y el agua, reducir la erosión y aumentar la fertilidad, al tiempo que generan hábitats para la fauna y favorecen la polinización. Los cultivos perennes y leñosos, con raíces profundas, reducen la necesidad de laboreo constante, retienen el carbono en el suelo y aportan estabilidad frente a fenómenos climáticos extremos, como sequías o lluvias intensas, cada vez más frecuentes con el cambio climático.
Además, la diversificación de cultivos amplía la paleta de productos disponibles, mejora la calidad nutricional de la dieta y contribuye a conservar recursos genéticos y genómicos vegetales.
La idea es rescatar cultivos olvidados o “huérfanos” y explorar la domesticación de nuevas plantas
Esto no solo tiene un impacto positivo en la biodiversidad y los ecosistemas, sino que también puede aumentar la resiliencia económica del sector, proporcionando cultivos con valor añadido y nuevas oportunidades de mercado.
La integración de cultivos perennes con los invernaderos existentes permite mantener la productividad hortofrutícola, mientras se reduce la presión sobre los recursos hídricos y se mitigan los efectos negativos de la agricultura intensiva.
Agricultura2000
Guerra política por la PAC: cruce de acusaciones ante un recorte millonario
Alberto Godoy
El Parque Natural, zona idónea
Zonas como el Parque Natural Cabo de Gata se consideran idóneas para implementar este modelo piloto. Aquí, los invernaderos podrían coexistir con especies leñosas, creando un paisaje mosaico en el que la producción hortofrutícola se combine con la restauración ecológica y la conservación de la biodiversidad.
El objetivo final del equipo de la UAL es construir un modelo agrícola resiliente y sostenible que permita a la provincia continuar siendo un referente en producción, sin comprometer sus recursos naturales ni la biodiversidad, y al mismo tiempo contribuir al desarrollo económico, social y ambiental.