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El pueblo de Almería que esconde medio centenar de fuentes

El agua de Sierra de Gádor explica buena parte de la historia de Berja

La Fuente de los 16 caños.

La Fuente de los 16 caños.Ayuntamiento de Berja

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Hay pueblos que tienen una plaza bonita, otros una iglesia especialmente llamativa y otros que se reconocen por un paisaje concreto. Berja, además de todo eso, tiene algo menos evidente, pero mucho más repartido por su territorio: agua. Basta con empezar a enumerar sus fuentes para descubrir que no son simples elementos del paisaje ni un puñado de caños colocados aquí y allá.

El inventario de 'Conoce tus Fuentes' recoge actualmente 55 puntos de agua en el municipio, de los que medio centenar aparecen específicamente identificados como fuentes. El listado incluye nombres como la Fuente del Oro, la Fuente de Alcaudique, la Higuera o la Fuente Del Almez, pero también manantiales, galerías y otros puntos vinculados al agua. La pregunta, entonces, sale sola: ¿por qué hay tantas?

La explicación empieza en la Sierra de Gádor. Berja se encuentra a sus pies y buena parte de sus recursos hídricos están relacionados con las aguas que se infiltran en la sierra y terminan aflorando en distintos puntos.

Durante siglos, esos manantiales fueron mucho más que lugares donde llenar un cántaro. El agua permitía cultivar, abastecer a la población y mantener una red de acequias y otros sistemas de riego. La propia documentación turística del municipio señala que la estructura territorial de Berja no se entendería sin sus fuentes y manantiales.

Los romanos ya aprovecharon estos recursos y, durante el periodo andalusí, el sistema de regadío adquirió una especial importancia. La ubicación de las fuentes condicionó así el uso agrícola del territorio y la distribución de la población. Por eso, más que simples fuentes, son las huellas de una relación con el agua que se ha mantenido durante siglos.

La Fuente de los 16 caños

Entre todas hay una especialmente llamativa. La Fuente de los 16 caños, situada en la actual Plaza de la Constitución, tiene precisamente eso: dieciséis caños de bronce alrededor de una columna central. Su historia también tiene varias capas. Está relacionada con un proyecto de abastecimiento de agua potable de Berja del siglo XVIII, aunque la configuración que conocemos actualmente procede de una obra realizada en 1859. Y aquella reforma tuvo unas dimensiones considerables para la época. Se utilizaron 70 piedras y 86 peonadas de trabajo, con un coste de 5.804,63 reales de vellón. Hoy día, si se hace la conversión, la cantidad equivalente sería de 8,72 euros.

Además, la Fuente de los 16 caños no es una excepción. El propio nombre de muchos de estos lugares revela hasta qué punto el agua estaba ligada al territorio. El inventario recoge fuentes asociadas a cortijos, caminos y parajes como Cañada de Roda, Cortijo de Cintas, Hirmes, Pisnela o Veguilla de Cintas.

Otras, como por ejemplo la Fuente del Oro, aparecen documentadas desde el siglo XVI, esta en concreto destacó históricamente por su caudal. La de Alcaudique, la más antiguas, terminó dando nombre al entorno en el que se encuentra, el barrio virgitano de Alcaudique.

Un documento histórico permite hacerse una idea de la importancia que tenían en la Berja del siglo XIX. En 1870 ya se contabilizaban seis fuentes públicas en el núcleo urbano: la de la Saliva, la del Marqués, la de los Dos Chorros, la del Manzano, la de la plaza principal y la de Toro. Todas ellas  estaban relacionadas con el sistema de abastecimiento que llevaba hasta ellas el agua procedente del nacimiento de los Rosalillos, cerca del Almés.

Y gracias a datos como esos nos podemos dar cuenta de por qué Berja conserva tantas fuentes. No son 50 construcciones aisladas, son las huellas de la historia: la de un pueblo que durante siglos tuvo que aprender a encontrar, conducir y repartir el agua de Sierra de Gádor.

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