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Turismo Rural

Las rutas más famosas del Desierto de Tabernas, prohibidas: las ‘colas de dragón’ y el ‘árbol del ahorcado’

Estas localizaciones aparecen en internet como destinos para senderistas y curiosos, pero se encuentran dentro del Coto Las Lomillas, una finca privada donde sus propietarios advierten de los riesgos de acceder sin autorización

Las famosas colas de dragón del Desierto de Tabernas.

Las famosas colas de dragón del Desierto de Tabernas.Marina Ginés

Marina Ginés
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Durante los últimos años, las redes sociales y las aplicaciones de senderismo han convertido algunos de los rincones más desconocidos del Desierto de Tabernas en auténticos objetos de deseo. Fotografías de formaciones rocosas imposibles, ramblas que parecen sacadas de otro planeta y escenarios que recuerdan a algunas de las grandes películas rodadas en Almería circulan por internet acompañadas de rutas, coordenadas y recomendaciones para llegar hasta ellos.

Entre todos esos lugares hay dos que despiertan una especial curiosidad: las conocidas como ‘colas de dragón’ y el denominado ‘árbol del ahorcado’. Dos localizaciones que aparecen asociadas en numerosas búsquedas al Desierto de Tabernas y que muchos aficionados al senderismo creen que pueden visitar siguiendo alguno de los recorridos que encuentran en internet.

Las ‘colas de dragón’, el paisaje que parece sacado de otro planeta

Las llamadas ‘colas de dragón’ son una de las formaciones más llamativas que pueden encontrarse en el entorno. El relieve erosionado dibuja sobre el terreno unas formas sinuosas que, vistas desde determinados puntos, recuerdan a la cola de un enorme reptil extendiéndose entre las lomas.

Las colas de dragón del Desierto de Tabernas.

Las colas de dragón del Desierto de Tabernas.Marina Ginés

Su aspecto explica buena parte de su éxito en redes sociales. Las fotografías tomadas desde diferentes perspectivas han convertido estas formaciones en uno de esos rincones que despiertan la curiosidad de quienes buscan el Tabernas más desconocido, alejado de las localizaciones habituales y de los recorridos turísticos más conocidos.

Pero hay algo que las fotografías no cuentan. Las ‘colas de dragón’ se encuentran dentro del Coto Las Lomillas, una finca privada de unas 1.400 hectáreas situada en el término municipal de Gádor. No forman parte de un sendero público habilitado para el libre acceso y seguir hasta ellas las indicaciones de una aplicación de rutas supone entrar en una propiedad privada sin autorización.

El ‘árbol del ahorcado’ nació en realidad en un rodaje

El otro gran reclamo es el conocido como ‘árbol del ahorcado’, una localización que durante años ha alimentado todo tipo de historias y leyendas en internet y que algunos aficionados relacionan incluso con el cine del Oeste rodado en Almería.

El famoso árbol del ahorcado.

El famoso árbol del ahorcado.Marina Ginés

Sin embargo, su origen es mucho más cinematográfico de lo que podría parecer. El árbol no es un ejemplar natural ni una rareza botánica del Desierto de Tabernas. Es un elemento de cartón piedra utilizado como atrezo en una producción cinematográfica.

Carlos Martínez, presidente del Coto Las Lomillas, explica que fue construido para el rodaje de 'El Penitente' y que, una vez terminado el rodaje, permaneció en la finca. Con el paso del tiempo, aquel elemento de atrezo terminó integrado en el paisaje y adquirió una nueva vida al convertirse en uno de los puntos que los aficionados comenzaron a buscar.

La ficción acabó formando parte del propio paisaje. Lo que originalmente era un decorado colocado para una película terminó convirtiéndose en una localización conocida por quienes rastrean internet en busca de los rincones más singulares del desierto.

Un sendero en internet no convierte una finca privada en un camino público

Y aquí comienza la otra parte de la historia. Que una localización aparezca en una aplicación de senderismo no significa que el acceso esté autorizado. En el caso de Las Lomillas, los propietarios llevan tiempo encontrándose con personas que llegan hasta la finca siguiendo información publicada en internet.

El Coto de las Lomillas, una finca privada.

El Coto de las Lomillas, una finca privada.Marina Ginés

Carlos Martínez, presidente del Coto Las Lomillas, conoce de primera mano esta situación. “Nosotros hemos tenido problemas con gente que se mete dentro del coto porque ha visto que hay una ruta”, explica Martínez. El problema no es únicamente que se trate de una propiedad privada. En determinadas ocasiones, esas entradas pueden producirse mientras la finca está siendo utilizada como escenario de una producción cinematográfica o publicitaria.

El Coto Las Lomillas recibe durante todo el año películas, series, anuncios, videoclips y otras producciones. Algunos rodajes pueden prolongarse durante semanas e incluso meses y requieren la entrada de vehículos, maquinaria, equipos técnicos y personal de seguridad.

Senderistas en mitad de un rodaje

La situación puede resultar especialmente llamativa cuando quienes han llegado hasta allí no saben siquiera que están entrando en un escenario cinematográfico en funcionamiento. Martínez recuerda que han aparecido senderistas con sus bastones mientras se estaba rodando, obligando a las producciones a controlar los accesos para evitar que personas ajenas al rodaje entren en las zonas de trabajo.

Las colas de dragón del Desierto de Tabernas.

Las colas de dragón del Desierto de Tabernas.Marina Ginés

Para una productora, la presencia inesperada de una persona en mitad de una escena no es una simple anécdota. Puede obligar a detener una grabación, alterar una secuencia o comprometer la planificación de un rodaje que puede llevar semanas de preparación. 

Además, esta finca es también un coto de caza y la actividad cinegética se desarrolla en determinados momentos del año, con el riesgo que puede suponer que una persona ajena a la propiedad, sin conocimiento de lo que está ocurriendo en ese momento, acceda al terreno sin previo aviso.

El motocross y las zonas protegidas, otro problema

La presión sobre determinados rincones del Desierto de Tabernas no procede únicamente de los senderistas. También existen aficionados que acceden con motocicletas para recorrer el terreno y realizar maniobras o piruetas.

Este comportamiento resulta especialmente delicado en las zonas del desierto que cuentan con protección ambiental. La circulación de vehículos fuera de los espacios autorizados puede ocasionar daños sobre un terreno especialmente frágil y, dependiendo de la zona y de la normativa aplicable, puede acarrear sanciones por parte de las autoridades competentes.

El problema es que una fotografía espectacular o un vídeo de unos segundos puede dar la impresión de que se trata de un lugar sin restricciones. La realidad es que el Desierto de Tabernas no es un territorio sin normas y cada espacio tiene sus propias condiciones de acceso y protección.

¿Y si algún día se pudieran visitar?

La paradoja es evidente. El Coto de las Lomillas tiene algunas de las localizaciones que más curiosidad despiertan entre quienes buscan conocer el paisaje menos conocido del Desierto de Tabernas, pero precisamente la popularidad de esos lugares dificulta que puedan abrirse sin control.

Los propietarios son conscientes de ese interés y, según explica Martínez, se ha llegado a plantear la posibilidad de organizar en el futuro rutas guiadas por la finca. No se trataría de convertir el coto en un espacio de libre acceso, sino de establecer recorridos controlados que permitan conocer determinadas localizaciones sin comprometer la actividad cinegética, los rodajes, la conservación de la fauna o las zonas especialmente sensibles.

La propuesta, sin embargo, requiere ponerse de acuerdo entre los propietarios de la finca y estudiar cómo podría organizarse. La idea sería transformar el actual problema de los accesos incontrolados en una visita regulada, con personas que puedan conocer las localizaciones acompañadas y dentro de unos recorridos previamente establecidos.

De momento, las ‘colas de dragón’ y el ‘árbol del ahorcado’ siguen siendo dos de los rincones más buscados del Tabernas menos conocido, pero no lugares a los que se pueda llegar por libre siguiendo las indicaciones de una aplicación. Quizá en el futuro puedan formar parte de una ruta, pero, si llega ese momento, será bajo unas condiciones muy diferentes: con acceso controlado y de la mano de quienes conocen y gestionan el terreno.

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