Un pueblo de Almería abre una ventana al pasado: más de 2.000 años de historia a través de un telar
El Centro de Interpretación de Benahadux acoge la reconstrucción de un telar íbero que permite conectar con la vida, la cultura y la artesanía de la antigüedad

Demostración en directo en el Centro de Interpretación.
Imagínate retroceder más de 2.000 años, caminar entre los pobladores íberos y descubrir cómo cada hebra de hilo tejía no solo ropa, sino la vida cotidiana, la economía y la cultura de toda una sociedad. Esto es lo que ha ocurrido en un pueblo de Almería, donde el pasado ha vuelto a latir gracias a la reconstrucción en vivo de un telar ibérico en su Centro de Interpretación.
La actividad fue organizada por la Asociación de Amigos del Museo en colaboración con el Ayuntamiento de Benahadux, y permitió conocer de primera mano cómo tejían los pobladores de la península hace más de dos mil años.
Durante varios días, vecinos y visitantes pudieron aprender, cómo los íberos confeccionaban sus vestimentas de lana y lino, y cómo el tejido era un elemento central en la vida doméstica y económica de la época.
Tierra de mil historias
Situado en el Bajo Andarax, entre fértiles huertas y las áridas estribaciones de la Sierra de Gádor, este municipio almeriense es un lugar donde cada rincón cuenta siglos de historia. Su legado se remonta a la Edad del Cobre, con el asentamiento de El Chuche, contemporáneo a la Cultura de los Millares, y más tarde se desarrolló la ciudad ibérica de Urki, que posteriormente se transformó en la ciudad romana de Urci.
Con la llegada del cristianismo, la conquista musulmana y la repoblación tras la Guerra de las Alpujarras, el municipio consolidó un patrimonio cultural rico y diverso que hoy combina con un entorno agrícola productivo y paisajes que invitan a recorrer la historia mientras se disfrutan sus campos de cítricos y frutales.
El telar íbero: un puente entre pasado y presente
El telar vertical, reconstruido en el Centro de Interpretación, es un modelo característico de la época íbera, elaborado con materiales y técnicas basados en evidencias arqueológicas locales y regionales. Su estructura, formada por barras de madera verticales y otra horizontal que sostiene los hilos, permite mantener la urdimbre tensada gracias a las pesas de barro cocido, facilitando la creación del tejido.
La iniciativa estuvo dirigida por la historiadora María Martínez Cacicedo y la antropóloga Teresa Cabellos Panadés, quienes durante las tres jornadas llevaron a cabo el proceso de reconstrucción desde el montaje del telar, la colocación de las pesas, la preparación del hilo, hasta el inicio del tejido manual.

Demostración en directo en el Centro de Interpretación.
Además, enseñaron a los asistentes cómo se trabajaba en la antigüedad, el papel de la mujer en la producción textil y las técnicas de hilado, así como la importancia del tejido en la vida cotidiana, económica y simbólica de aquella época. La labor textil era un arte ligado al trabajo femenino y la producción de tejidos tenía un papel central en la economía doméstica y el intercambio comercial.
Además, el telar posee un profundo valor simbólico y cultural. El acto de tejer estaba vinculado al tiempo, al destino y a la vida misma, como reflejan expresiones como “hilar la vida” o “pendiendo de un hilo”. Cada pieza de tejido es, en esencia, un puente tangible entre el pasado y el presente.
Turismo, cultura y patrimonio
La alcaldesa Noelia Damián ha destacado que “con este tipo de acciones pretendemos conservar y poner en valor nuestro patrimonio histórico y cultural, acercándolo a la ciudadanía para que todos podamos conocer y entender mejor nuestras raíces y el legado de lo que hoy somos como municipio”.
La reconstrucción del telar se suma a otras actividades culturales recientes, como el Campeonato Europeo de Tiro con Armas Prehistóricas y el Mundial ISAC 2025, donde el municipio se transformó en escenario de la prehistoria viva, con arcos, azagayas y propulsores que recreaban la vida de nuestros antepasados.
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Tito Sánchez Núñez
Un legado que se siente
Visitar este pueblo de Almería hoy no es solo recorrer un municipio: es sumergirse en más de dos mil años de historia viva, donde cada hilo tejido recuerda que la cultura, la economía y la vida cotidiana de los íberos siguen resonando en el presente. Cada hebra de lana y lino entrelazada en el telar es un puente hacia la memoria colectiva, invitando a turistas, estudiantes y curiosos a vivir la historia de manera tangible.
Este lugar demuestra que su pasado no está enterrado: vive, se toca y se siente, y sus iniciativas culturales lo consolidan como un referente de turismo histórico y arqueológico en Andalucía.