Esta cala con un sol tallado en la roca es uno de los secretos mejor guardados de Cabo de Gata
Solamente es accesible por mar o a través de un complicado sendero que desciende entre los acantilados

Esta cala es uno de los secretos mejor guardados de Cabo de Gata.
Las playas de Almería no son solo un reclamo turístico, sino un patrimonio natural que ha sabido mantenerse, en buena parte, al margen de la urbanización desmedida.
Por toda la costa almeriense, el mar y la tierra se funden en paisajes donde la arena volcánica, los acantilados oscuros y las aguas cristalinas dibujan una postal irrepetible.
Este litoral, bañado por el Mediterráneo, alberga algunos de los arenales más vírgenes de la península, y buena parte de ellos se encuentran dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.
En él, playas tan conocidas como Mónsul, los Genoveses o la Cala de Enmedio atraen cada año a miles de viajeros que buscan naturaleza en estado puro, lejos del bullicio y las grandes construcciones.
Entre esas joyas naturales, hay una cala escondida que permanece fuera de los circuitos turísticos tradicionales. Aislada, sin cobertura, sin servicios ni caminos asfaltados, es precisamente ese aislamiento el que le da su encanto.
Pero lo que la convierte en única no es solo su difícil acceso ni sus aguas turquesas y transparentes, sino el detalle de que en una de sus rocas se encuentra un sol tallado por alguien anónimo, que aporta al enclave un aspecto casi mítico y que le da nombre.
La cala del Sol es más que un rincón bonito. Se trata de un lugar prácticamente secreto: solamente es accesible por mar o a través de un complicado sendero que desciende entre los acantilados.
Cuenta la gente que, al atardecer, el sol parece detenerse unos segundos más sobre esta cala. Es también un lugar idóneo para hacer snorkel, gracias a su fondo marino limpio y a la claridad del agua.
Ubicada cerca de Agua Amarga, a la que muchos comparan con las griegas Mykonos o Santorini por su estética blanca, su ambiente relajado y su creciente popularidad entre quienes buscan belleza sin aglomeraciones, con su ambiente bohemio y elegante.
Las casas encaladas, las buganvillas que trepan por las paredes, los restaurantes con pescado fresco y las heladerías artesanas crean un entorno que ha enamorado a quienes buscan una versión más íntima y auténtica del Mediterráneo.