De Venezuela a Vera para ser sacerdote en Almería: la historia del joven José Gregorio Rodriguez
Con solo 29 años, será ordenado sacerdote este sábado en la Catedral de Almería

José Gregorio Rodríguez será sacerdote de Almería tras su ordenación, este sábado, en la Catedral.
Que los caminos del Señor son inescrutables es una de esas frases que se repiten como un mantra, muchas veces hasta perder su significado y que, sin embargo, cobran todo su sentido con historias como la que trae debajo del brazo José Gregorio Rodríguez.
Penúltimo de cuatro hermanos, José Gregorio nació en Punta Cardón, un punto situado en el norte de Venezuela. Allí se crió, allí fue consciente de su vocación y allí inició su camino para convertirse sacerdote. Sin embargo, no es en Venezuela donde recibirá la orden sacerdotal: a sus 29 años, José Gregorio será ordenado sacerdote este sábado en la Catedral de Almería.
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"Llegué a Almería de una manera a la que aún estoy buscando una explicación", plantea el propio José Gregorio en declaraciones a LA VOZ, a pocas horas de su gran cita en la Catedral de Almería. Fue el obispo de su diócesis de origen, la de Punto Fijo, quien decidió enviarlo a Pamplona para cursar allí sus estudios de Teología, en el Seminario Internacional Bidasoa.
A través de su amigo Cleyver, que ahora es sacerdote en su diócesis natal (y que también estará en la Catedral de Almería para la ordenación sacerdotal de José Gregorio), el futuro cura entró en contacto con una comunidad almeriense: Cleyver es amigo de Jesús Martín Gómez, actual párroco de Vera.
"Se entabló una buena relación y decidí quedarme en esta Diócesis, porque me sentía muy a gusto y muy tranquilo", detalla José Gregorio. Así, sin planearlo y casi sin verlo venir, el protagonista de esta historia nació en Venezuela y terminará siendo sacerdote en Almería.
Acogido desde hace algo más de tres años en Vera, es en el municipio del Levante almeriense donde José Gregorio ha hecho su vida como almeriense. Así, reconoce que la parroquia de la Encarnación es "un eje fundamental" y resultó clave para decidir permanecer en Vera tras "sentir familia, sentir Iglesia".
La vocación del futuro sacerdote de Almería
A pocas horas de estar ante el obispo de la Diócesis de Almería, Antonio Gómez Cantero, para recibir la orden sacerdotal, José Gregorio asegura sentirse "muy tranquilo". Lo hace en 'su' Vera, esa en la que ha llevado a cabo desde el pasado mes de marzo su servicio como diácono. "Estoy muy feliz, porque estoy rodeado de personas que me cuidan: toda la parroquia me acompaña, mis padres, amigos de Venezuela, mi pueblo natal se unirá desde la distancia... Tengo el corazón agradecido por estos días que he estado viviendo previos a mi ordenación, con mucha ilusión a mi alrededor y con mucha entrega por mi parte", reconoce el futuro sacerdote de la Iglesia en Almería.
Fue, claro está, en su Venezuela natal donde descubrió su vocación. Lo hizo "con el contacto con las personas". Guarda especial recuerdo del cura de su parroquia de origen, don Luis Eduardo Martínez Martínez. "Estaba muy entregado a los jóvenes, muy implicado con las cosas de la parroquia y eso me llamaba mucho la atención, cómo un sacerdote puede vivir entregado a las necesidades de los demás", plantea José Gregorio.
Además, el futuro sacerdote almeriense tuvo la oportunidad de ir de misiones y ver las necesidades y carencias "no solo materiales, sino de llevar a Dios a las demás personas".
El futuro de un cura de Venezuela en Almería
Con dudas por el camino, como es lógico, José Gregorio llega a su ordenación sacerdotal "dando gracias a Dios por este regalo que me confía, a pesar de mis defectos y mis dificultades".
Hasta aquí le ha traído de la mano Vera, donde reconoce haber vivido "una eterna gloria" en su servicio como diácono. "Estos meses han sido de una enseñanza continua, una auténtica gracia y un regalo; seguirá siendo un regalo compartir mi ministerio con la parroquia de Vera", plantea.
Respecto a cómo afronta el futuro, se aferra a un consejo del obispo de su diócesis natal, Carlos Cabezas, el mismo prelado que le cambió la vida enviándole a Pamplona a estudiar Teología: "Sé tú mismo y que no te roben la felicidad", le aconsejó. "Eso me ha quedado marcado", reconoce.
Reflexiona también sobre el futuro de la Iglesia, donde no abundan últimamente las vocaciones. "Es un poco preocupante, pero depende del testimonio que demos nosotros como sacerdotes para llamar a esas vocaciones", plantea como vía hacia la esperanza. "Esa invitación de ser uno mismo es importante: el Señor nos llama desde lo que somos cada uno; los que tengan esa inquietud, que se acerquen al Señor sin tapujos", propone.
Y así, con la alegría de dar el que será posiblemente el paso más importante de su vida, se cose la historia de vida de José Gregorio con la lejana tierra de Almería, el lugar en el que encontró un núcleo familiar tras dejar atrás su país y a sus padres para estudiar.