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Tristeza en todo un barrio por la muerte de Antonia, la antigua sacristana de San Juan

La mujer, estrechamente ligada a la parroquia de la Almedina y a la ermita de San Antón, fallecía en la madrugada del día 22

Antonia, antigua sacristana de la iglesia parroquial de San Juan Evangelista.

Antonia, antigua sacristana de la iglesia parroquial de San Juan Evangelista.

Álvaro Hernández
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Un escueto mensaje en redes sociales anunciaba una fallecimiento que deja una profunda pena en un barrio del Centro Histórico de Almería. Se trata de Antonia, la antigua sacristana de la iglesia parroquial de San Juan Evangelista, una de esas personas que hacen Iglesia lejos del protagonismo, con simples acciones del día a día. Antonia fallecía en la madrugada del miércoles 22 de abril.

"Hoy miércoles día 22 la parroquia está triste. Nos acabamos de enterar que ha fallecido esta madrugada Antonia, antigua sacristana de la parroquia. Que Dios la tenga en su gloria y descanse en paz. Rogamos una oración por su alma", anunciaba la cuenta de la parroquia en Facebook. 

Antonia era, efectivamente, sacristana de la parroquia de la Almedina. Desempeñó esas funciones esenciales para el funcionamiento de cualquier iglesia cuando era párroco de la que fue primera Catedral de la ciudad don Tomás Cano. Pero era mucho más que eso: esta madre de cuatro hijos y abuela también estaba estrechamente ligada a la coqueta ermita de San Antón, junto al corazón de esta zona del Centro Histórico, la Plaza Pavía.

Tenía algo más de 90 años y vivía actualmente en una pequeña plazuela escondida en la maraña de calles que rodean a la Almedina. "Estaba para todo y para todos" recuerdan algunos de los que la conocieron al pie del cañón, entre bancos, saliendo y entrando de la sacristía de San Juan. Para ella, la iglesia de San Juan Evangelista era, directamente, su vida, hasta el punto de coser allí algunas de sus amistades con mujeres del barrio. 

Viviendo con una de sus hijas en los últimos tiempos, desde que la enfermedad empezó a hacer que olvidara detalles, Antonia recibió la unción de enfermos de la mano de don Ramón Carlos Rodríguez siendo este párroco de San Juan Evangelista. Y como no podía ser de otra manera, en la tarde de ayer, se acordó de ella en misa el actual párroco (y deán de la Catedral), don Juan José Martínez Campos, junto a una feligresía que lloraba la muerte de Antonia en "una misa preciosa", cuentan desde los pies de la Alcazaba. 

Querida en el barrio, ahora se le echará -aún más- de menos. 

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