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El indalo de Almería, ni cazador con arco ni hombre: "Es una figura humana"

Sandra Morales, historiadora del arte con un millón de seguidores en redes, publica un vídeo sobre sobre el símbolo donde reflexiona en torno a los roles de género: "Hay evidencias de que la mujer también participaba en la caza"

Sandra Morales junto a un indalo en la Plaza de los Burros. A la derecha: el indalo encontrado en la Cueva de los Letreros.

Sandra Morales junto a un indalo en la Plaza de los Burros. A la derecha: el indalo encontrado en la Cueva de los Letreros.Instagram / La Voz

Isabel Vargas
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Isabel Vargas

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¿Qué representa el indalo? Muchos se lo han preguntado y han teorizado sobre ello desde su descubrimiento hace casi 60 años en la Cueva de los Letreros de Vélez-Blanco. Desde un cazador con con su arco hasta un hombre con un arco iris capaz de proteger contra los malos espíritus. Incluso un ídolo religioso. La historiadora del arte Sandra Morales ha hecho una lectura con perspectiva de género sobre el símbolo por excelencia de la provincia en su último vídeo subido a redes sociales.

"Para conocer su historia tenemos que ir a 1968 cuando Manuel de Góngora encontró esta figura en la Cueva de los Letreros", arranca la divulgadora jerezana en un vídeo con casi 10.000 'me gusta'. "Se trata de una pintura rupestre de hace miles de años. Una figura humana con los brazos extendidos y lo que parece ser un arco sobre la cabeza. ¿Qué representa? Teorías hay para aburrir, pero la más acertada nos habla de que se trata de un hombre que era cazador y que lo lleva en lo alto es un arco", resume.

Aquí, según Morales, "entra en juego la arqueología de género". "Esta nos invita a revisar como interpretamos el pasado y a cuestionarnos los prejuicios con los que nos lo estudiamos. La interpretación clásica nos habla de la caza y la caza se ha visto históricamente como una actividad masculina", explica.

La teoría del cazador "huele un poco a rancio"

Pero, "ya hay una pechá de investigaciones arqueológicas que dice que esta teoría huele un poco a rancio", defiende. "Hay evidencias de que las mujeres también participan en la caza, desgastes óseos relacionados con el uso de arcos u otras herramientas e incluso enterramientos femeninos con armas de caza", sostiene.

Hasta hace no mucho, científicos e historiadores aseguraban que en las primeras sociedades humanas los hombres eran proveedores y se dedicaban a la caza mientras que las mujeres asumían los cuidados y la crianza de los niños. Sin embargo, recientes hallazgos arqueológicos como el de una cazadora de 9.000 años en las montañas de los Andes de América del Sur contradicen esta hipótesis: la caza no fue exclusivamente una tarea de hombres. De hecho, muestras de otras investigaciones han garantizado que "la participación femenina en la caza mayor temprana probablemente no fue trivial", se puede leer en el estudio Mujeres cazadoras de las Américas temprana publicado en Science Advances.

"Si sabemos que estos roles de género no estaban tan separados como nos han contado, ¿por qué seguimos dando por hecho que una figura que puede representar a un cazador tiene que ser un hombre?", se pregunta la historiadora del arte mientras señala que "el problema está en que miramos la prehistoria y la historia con las gafas del presente". "Eso no puede ser. Hasta que nadie dicte sentencia, cada vez que hablemos del indalo lo más riguroso sería decir que es una figura humana", zanja.

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