Un grupo de flamenco de Almería actúa en Siria tras años de guerra y conquista al público de Asia
La compañía de Anabel Veloso lleva 'Flamenco Signature', nacido en la Alcazaba de Almería, hasta Damasco y continúa su gira internacional por Pakistán

Anabel Veloso en el espectáculo en Damasco
El flamenco no entiende de fronteras. Tampoco de idiomas ni de distancias. Puede nacer entre los muros de una fortaleza almeriense y, apenas dos meses después, llenar de aplausos un teatro a miles de kilómetros. Puede encontrarse con instrumentos desconocidos, mezclarse con otras tradiciones y emocionar a quienes lo escuchan por primera vez. Y puede, incluso, convertirse en un pequeño símbolo de esperanza en un país que lleva demasiado tiempo marcado por la guerra. Eso es precisamente lo que ha ocurrido en Damasco, donde el arte nacido en Andalucía ha encontrado un público dispuesto a dejarse llevar por su música.
La protagonista de esta historia es la bailaora y coreógrafa almeriense Anabel Veloso, que el pasado 12 de octubre actuó en la Ópera de Damasco, en Siria, con motivo de la Fiesta Nacional de España. Lo hizo acompañada por Gabriel Pérez a la guitarra, José Luis Jaén al cante y Tete Leal a la flauta, compartiendo escenario con varios músicos del país. Una actuación organizada por la Embajada de España y el Ministerio de Cultura sirio que supuso el regreso de un grupo cultural español a la capital después de más de una década y que forma parte de la gira internacional de 'Flamenco Signature', el espectáculo que comenzó a tomar forma el pasado agosto en la Alcazaba de Almería bajo el nombre de 'Retazos'.
Lo que comenzó como un proyecto en construcción se ha convertido en una gira internacional que ya ha pasado por Malasia y Siria. La compañía tenía previsto actuar también este martes 13 de octubre en el Cultural Palace de Riad, en Arabia Saudí, de la mano de la Embajada de España, pero la actuación tuvo que suspenderse por motivos de seguridad ante los atentados en la región. Sus próximos destinos serán Pakistán y Lituania. Pero la parada en Damasco ha tenido un significado especial. Las más de mil entradas disponibles se agotaron en apenas 20 minutos, una acogida que sorprendió incluso a la propia artista. "No te imaginas qué sitio más bello, qué cosa más bonita de país, a pesar de todo lo que ha sufrido", contaba Veloso durante una entrevista en 'Hoy por Hoy Almería', de la Cadena SER, antes de subir al escenario. "Estamos viendo las ganas que tiene la gente de cultura", aseguraba.

Fragmentos del espectáculo en Damasco
Una emoción que traspasó el escenario
Entre las más de mil personas que asistieron al espectáculo 'Flamenco: España y Siria, más de mil años de amistad' había un pequeño grupo de jóvenes que terminó convirtiéndose en uno de los recuerdos más especiales del viaje. Eran siete u ocho estudiantes de español, de apenas veinte años, que al finalizar la actuación se acercaron a Veloso para contarle lo que habían sentido. "Estaban entusiasmados, emocionados, con lágrimas en los ojos, y me dijeron que había sido lo más bonito que habían visto en su vida", recuerda la bailaora. Una reacción que la sorprendió y emocionó a partes iguales.
Y es que aquellas palabras cobraban un significado distinto en un país marcado por tantos años de conflicto. "Pensar que son tan jóvenes y que han crecido en un país marcado por tantos años de guerra y represión da a esas palabras un peso enorme", explica Veloso, que reconoce que aquel encuentro fue uno de los momentos más emocionantes de su estancia en Siria. Para esos jóvenes, la actuación había supuesto una experiencia difícil de olvidar; para la artista, una nueva muestra de hasta dónde puede llegar el flamenco.
Detrás de aquella noche también había meses de preparación. Los músicos españoles y sirios llevaban dos meses trabajando juntos a distancia, intercambiando falsetas, melodías y propuestas para dar forma a un espectáculo que uniera ambas tradiciones. "Nuestro guitarrista Gabriel Pérez estaba en contacto con el guitarrista de allí, mandándose falsetas y ensayando cositas juntos", contaba Veloso en la SER. Un trabajo que terminó dando sus frutos sobre el escenario de la Ópera de Damasco, donde la música consiguió hacer realidad ese encuentro entre culturas.
El flamenco, un idioma universal
No es la primera vez que Veloso descubre hasta dónde puede llegar la fuerza del flamenco. A lo largo de su trayectoria ha recorrido países con culturas muy diferentes, pero asegura que siempre encuentra algo que conecta con el público. "Cuando vamos a África se sienten representados en el flamenco, por la percusión, por la tierra", explicaba. En Pakistán o Malasia, en cambio, reconocen sonidos que les recuerdan a la música de la India, mientras que en los países árabes encuentran vínculos con el legado de Al-Ándalus. "Al final siempre encontramos un lenguaje común", resume.
Pero, entre todos esos viajes, hay uno que permanece especialmente vivo en su memoria. Fue en Sudán, durante un breve periodo de apertura política tras décadas de dictadura. La Embajada de España había organizado un espectáculo de flamenco para la población y la respuesta superó cualquier expectativa. Unas 2.000 personas llenaron el teatro y otras 3.000 se quedaron fuera. "Cuando se abrió el telón, la gente no paró de gritar. Fue un clamor, era como un rugido impresionante", recuerda Veloso, que terminó saliendo a hombros junto a sus compañeros.
La alegría de aquella noche contrastó con lo que sucedería poco después, cuando un nuevo golpe de Estado volvió a sumir al país en la inestabilidad. "Haber sido testigo de un momento histórico como aquel es algo que se lleva para siempre", confesaba la artista. Una experiencia que, como la vivida ahora en Damasco, le ha demostrado que el flamenco puede significar mucho más que una actuación para quienes lo reciben.

Anabel Veloso en el espectáculo en Damasco
De Almería al mundo, sin olvidar
El capítulo de 'Flamenco Signature' todavía tiene muchas páginas por escribir. Tras su paso por Malasia y Siria, y después de que la situación de seguridad obligara a cancelar su actuación en Arabia Saudí, la compañía se prepara para llevar su espectáculo a Pakistán, con actuaciones en Karachi, Lahore e Islamabad, antes de viajar en noviembre hasta Klaipėda, en Lituania, para celebrar el Día Internacional del Flamenco. Y mientras recorre escenarios internacionales, Veloso continúa impulsando proyectos desde Almería, la tierra a la que regresó durante la pandemia después de vivir durante años en Madrid, Sevilla y el extranjero. "Me enorgullece tener una compañía profesional que produce en la tierra, que crea aquí con nuestros artistas y que desde aquí podemos salir fuera y llevar lo que tenemos dentro al exterior", aseguraba en la SER.
Porque, entre tantos viajes, la bailaora nunca ha perdido de vista de dónde viene. "Siempre se me llena la boca diciendo que soy almeriense", confesaba. Y quizá ahí resida lo más hermoso de esta historia: un espectáculo que nació entre los muros de la Alcazaba ha terminado protagonizando el regreso de un grupo cultural español a Damasco después de más de una década de aislamiento provocado por la guerra. Un viaje de miles de kilómetros que comenzó en Almería y terminó encontrándose con las lágrimas de unos jóvenes que apenas habían conocido otra realidad que la de un país herido. Y mientras aquellos estudiantes le decían que acababan de vivir una de las experiencias más bonitas de sus vidas, Veloso descubría que, a veces, los sueños más grandes son precisamente aquellos que uno nunca se había atrevido a imaginar.