Al di Meola, la Música es esto
Al final, el guitarrista evocó su conexión con Paco de Lucía tras uno de los conciertos más valiosos de la historia de la Plaza Vieja.

Al di Meola, la Música es esto
Esto es la Música. Un universo llamado Música, según dejó claro Al di Meola en el concierto estelar que ofreció el viernes por la noche en la Plaza de la Constitución.
El genial guitarrista puso las cosas y los sentimientos en su sitio con su increíble capacidad para encontrar mundos maravillosos escondidos entre las seis cuerdas. En el regazo de su guitarra, ese instrumento que puede deshacerse en belleza cuando un músico excepcional lo acaricia. Especialmente, si está acompañado de dos grandes compañeros de experiencias, como son el guitarrista acompañante Peo Alfonsi y el aplaudido percusionista Sergio Martínez.
Según Al di Meola, después de unas secuencias intensas entrelazando músicas de siempre llegan sonidos nuevos. Y, así, queda patente que y todas las músicas del mundo son una sola música. Sin necesidad de explotar con artificiosidad su conocido virtuosismo Di Meola recurre a la creatividad. El músico traspasa las barreras que no son sino meros convencionalismo recorriendo el mástil de su guitarra con todo su inmenso bagaje musical como pasaporte
La secuencia de temas que ofreció Al di Meola fue una invitación a recuperar la percepción de que la Música no es solamente un sonido de fondo, sino un lenguaje universal. Así, esa noche de cuarto creciente convirtió a la Plaza Vieja en un espacio libre de manipulaciones sonoras. Solo estaban en el escenario el guitarristas y sus acompañantes. Pero también, el rastro de sus celebrados encuentros con otros guitarristas. Entre ellos, con Paco de Lucía.
El concierto de Al di Meola puede considerarse uno de los más importantes que ha registrado esta ciudad. De esta Plaza Vieja, donde muchos se dejaron seducir por una música sin límites ni imposturas. Di Meola es una especie de explorador convencido de que siempre hay algo más escondido entre los trastes, entre los rincones redondeados de su guitarra. Poético, inesperado, incontenible, preciso, sugerente, profundo. Todo ello, en un viaje por la música de la segunda mitad del siglo XX, como un testimonio contundente frente a la pavorosa involución cultural del XXI.
La arrolladora ovación al final del concierto propició que Al di Meola regalara una especie de coda de propina, iniciada por una versión personal de ‘The sound of silence’, el inolvidable tema de Simond and Garfunkel. De ahí, fue emergiendo una música inconfundible que remitía a Paco de Lucía. Como despedida, Di Meola contó detalles de aquel encuentro con el guitarrista gaditano que tanto significó para la historia del Flamenco. Así, su concierto pudo considerarse una especie de inesperado broche de oro del Festival Flamenco de Almería recién celebrado. En suma, la Música es esto.