Jesús Almería, 25 años en los ruedos: "El toreo me lo ha dado todo, el peaje ha merecido la pena"
El matador celebra un cuarto de siglo de carrera y toreará el próximo 1 de agosto en Campohermoso

Jesús Almería, un cuarto de siglo dedicado al mundo del toreo.
El almeriense Jesús Almería cumple 25 años en el mundo del toreo. Un cuarto de siglo en los ruedos que comenzó en la provincia de Almería y que le ha llevado a pisar distintas plazas, consolidando un camino en el que ha convivido con las exigencias y la evolución de una profesión que, asegura, sigue llevando muy dentro.
A lo largo de estos años, el matador ha construido una carrera ligada a su tierra y a una forma de entender el toreo basada en la entrega y el día a día. Ahora, en este aniversario simbólico, se detiene a mirar hacia atrás para repasar lo vivido, las experiencias acumuladas y la huella que le ha dejado una vida dedicada por completo a los ruedos.
La celebración de este aniversario tendrá además una cita destacada en su calendario. El próximo 1 de agosto, Jesús Almería volverá a enfundarse el traje de luces en la Plaza de Toros de Campohermoso, donde compartirá cartel en un festejo que supone una nueva oportunidad para encontrarse con la afición almeriense en un año especialmente significativo para él. Una fecha marcada en rojo para un torero que sigue afrontando cada paseíllo con la misma ilusión que cuando comenzó su trayectoria hace 25 años.

Jesús Almería, un cuarto de siglo dedicado al mundo del toreo.
25 años de carrera se dicen pronto. ¿Qué le viene a la cabeza cuando mira atrás?
Bueno, cuando miro hacia atrás solo veo un camino. Es el único que he vivido dentro del mundo del toro y hay mucho positivo y muchas experiencias que no cambiaría nunca, ni siquiera eligiendo otra vida. También estoy orgulloso de que en ese camino me he forjado como persona y como torero. Al final, el éxito y felicidad está en valorar y aprender de lo que uno tiene y ha conseguido.
¿El Jesús que empezó soñaba con llegar hasta aquí? ¿Cambiaría algo de este camino?
En los sueños siempre se marcan metas muy lejanas y demasiado bonitas, pero nunca he sido una persona de sueños. Siempre me he marcado el día a día y cotas muy cercanas, las cuales tenía más al alcance de mi mano, que dependieran de mí.
Si volviera a atrás, por supuesto que podría mejorar muchísimas cosas de las que he vivido y hecho, pero nunca mejor dicho, a toro pasado es muy fácil, pero lo bonito de la vida también es aprender de los errores y quedarte con todas las experiencias que son las que te hacen crecer en todos los sentidos.
En estos 25 años vestido de luces, ¿cuál ha sido el momento más feliz? ¿Y el más duro?
El momento más feliz es difícil, por supuesto que ha habido de todo tipo de momentos; duros unos cuantos, pero como siempre he disfrutado de vestirme de torero hasta los días malos, que son los que te hacen valorar y crecer como profesional. Y luego, hay días que nunca se olvidan, pues han sido muy bonitos por haber conseguido cosas importantes, por supuesto que no se me puede olvidar mis triunfos en mi tierra, mi confirmación en la Plaza de Las Ventas, y sobre todo, la satisfacción de ver a mis seguidores y fieles disfrutar los días de máximos triunfos, como por ejemplo, mi última actuación en Roquetas de Mar, siendo el máximo triunfador de la Feria, y recogiendo la impresión y el reconocimiento de toda la afición y de los profesionales del toreo.
Los peores días en esta profesión son cuando en los despachos no se hace justicia, o cuando con tus propios méritos y esfuerzo y siempre honrando a tu tierra, no puedes llevarlo a cabo toreando.

Jesús Almería, un cuarto de siglo dedicado al mundo del toreo.
El mundo del toreo es duro. ¿Qué cree que le ha dado y qué le ha quitado?
El toreo me lo ha dado todo. Se dice que es un estilo de vida y es la verdad, porque cuando se piensa y se vive para una profesión solamente conoces eso, y yo en este caso me siento orgulloso de haber elegido este camino a pesar de las muchas piedras encontradas.
Al final, no se trata de perder o ganar, o de que te ha dado o qué te ha quitado, pero en mi balance personal me ha dado todo, y además el peaje ha merecido la pena. Soy quien soy, o lo que soy, por lo vivido.
Después de tantos años, ¿qué siente todavía cuando se viste de torero?
A día de hoy, cuando me enfundo en un traje de torear, existe esa ilusión y esas ganas de sentirme torero, sin eso es imposible jugarte la vida y poder salir a una plaza a dar lo mejor de ti, y mi forma de ser y entrega cada vez que toreo se basa en eso, en la ilusión y respeto por mi profesión y el público.
¿Se considera hoy mejor torero que hace 15 o 20 años?
El Jesús Almería torero es el mismo. Por supuesto que cambian muchas circunstancias, tanto personales como profesionales, pero por encima de todo está lo que uno siente, y solamente se puede sentir cuando toreas, algo difícil de explicar, pero un torero siempre lo lleva dentro. No te diría que ni mejor ni peor, pero si es verdad que estoy disfrutando de una madurez y una etapa diferente con más aprecio.

Jesús Almería, un cuarto de siglo dedicado al mundo del toreo.
Ha toreado dentro y fuera de Almería. ¿Qué tiene de especial hacerlo en su tierra?
Torear en tu tierra es especialmente diferente y muy motivador. Saber que la gente te conoce, la gente del día a día, la gente que te apoya, incluso la gente que nunca te ha apoyado, también motiva, y además torear en Almería o en la provincia para mí es motivo especial y no la cambiaría por ninguna otra plaza a día de hoy.
Y ahora... ¿qué le queda por conseguir?
Objetivos siempre hay, pero sobre todo y más este año especial que estoy conmemorando 25 años como matador de toros no me marco objetivos, solamente disfrutar y seguir demostrando que si he llegado hasta aquí ha sido a base de constancia, de ilusión y de entrega, sin olvidar el apoyo de los míos.

Jesús Almería, un cuarto de siglo dedicado al mundo del toreo.
Cuando llegue el día de dejar los ruedos, ¿cómo le gustaría que le recordaran?
Cuando llegue el día de dejar el toreo seguramente será porque así lo decida, porque se me acabe la ilusión, o porque me apetezca vivirlo desde otra perspectiva, pero en verdad nunca se deja de llevar ese torero dentro de ti. Y además, hay muchas formas de disfrutar de esta profesión, aunque ahora en mi mente solo sea haciéndolo vestido de torero en una plaza.
No me preocupa tanto cómo me recuerden como torero, pero sí creo que será difícil pasar por alto mi constancia, mi afición y mi entrega. Con eso me quedo, porque para mí esa es la mayor satisfacción y, al final, lo más importante de todo.