‘Parejas Imperfectas’ conmueve y refleja la fragilidad humana en Almería
Toni Cantó, Mirela Balić, Lola Baldrich y Marcos Mayo ofrecieron unas interpretaciones sólidas y cargadas de matices, arropados por una cuidada escenografía

Mirela Balić, Toni Cantó, Lola Baldrich y Marcos Mayo, el elenco de la obra 'Parejas imperfectas', tras el pase de la obra en Almería.
El teatro, en muchas ocasiones, nos coloca frente a un espejo incómodo pero necesario. Eso es precisamente lo que logró en la noche del sábado ‘Parejas imperfectas’ en el Auditorio Maestro Padilla: interpelar al espectador sobre cuestiones tan universales como la dependencia, la soledad o la fragilidad del ser humano. Lo hizo, además, a través de una puesta en escena elegante y simbólica, con una pared giratoria que actuó como eje narrativo y escenográfico, transformándose en las distintas estancias que habitaban los personajes. A ello se sumaron cuatro interpretaciones sólidas y profundamente humanas. Toni Cantó, Mirela Balić, Lola Baldrich y Marcos Mayo construyeron personajes creíbles, cargados de matices, capaces de transmitir con honestidad sus dudas, contradicciones y anhelos.
Dirigida por Bernabé Rico, la obra -texto del dramaturgo Martyna Majok, Premio Pulitzer de Teatro 2018 por ‘Cost of Living’- plantea un retrato íntimo de cuatro vidas que se cruzan durante un periodo de cuatro meses. Lejos de encasillarse en un único género, la propuesta transitó entre el drama y la comedia con naturalidad, ofreciendo una experiencia escénica que es, en palabras del propio director, “un canto por la integración y la necesidad de conexión humana”.
Sobre el escenario, Toni Cantó destaca por su contención y profundidad, componiendo un personaje que transita entre la vulnerabilidad y la resistencia emocional. Su trabajo se apoya en silencios elocuentes y miradas que dicen tanto como el texto. Su pareja en la escena -su exmujer, que ha sufrido un accidente que le ha provocado tetraplejia-,Lola Baldrich ofrece una interpretación madura y llena de matices, construyendo un personaje complejo que encarna con precisión las contradicciones del afecto y la dependencia. Su presencia escénica aporta peso dramático y equilibrio al conjunto.
Por su parte, Mirela Balić aporta frescura y una sensibilidad contemporánea, dotando a su papel de una energía que equilibra fragilidad y determinación, conectando con el público desde la cercanía generacional. Finalmente, Marcos Mayo completa el cuarteto con una actuación honesta y natural, capaz de sostener los momentos más íntimos con una verdad escénica que refuerza la credibilidad de la historia, y aportando un toque de humor muy fino. En este caso, la historia se centra en la relación entre una persona dependiente y su cuidadora.
El montaje se apoya en un cuidado equipo técnico que contribuye decisivamente al resultado final. La escenografía, firmada por Leticia Gañán y Curt Allen Wilmer (AAPEE), destaca por su funcionalidad y simbolismo, mientras que el vestuario de Pier Paolo Álvaro (AAPEE) define con precisión la identidad de cada personaje. La iluminación de José Manuel Guerra acompaña los cambios emocionales con sutileza, creando atmósferas que refuerzan el relato. Completan el equipo Lucía Cerván como ayudante de dirección, Sergio Parra en la fotografía y Marisa Pino como directora de producción, en una producción impulsada por Triple F, Olympia Metropolitana y Niki Nakle Chonakle, con distribución de TalyCual.
‘Parejas imperfectas’ no busca respuestas fáciles ni finales complacientes. Su valor reside precisamente en su capacidad para mostrar la imperfección como rasgo inherente al ser humano, invitando al espectador a reconocerse en esas grietas. La función de anoche, sábado, en Almería se cerró con una ovación que confirmaba la conexión lograda entre escenario y patio de butacas.
Porque, cuando el teatro alcanza este nivel de verdad y emoción, deja de ser solo representación para convertirse en un acto de encuentro. Y es ahí, en ese espacio compartido entre actores y público, donde sigue latiendo el amor por el teatro.