La escritora éxito en ventas que prepara su nueva obra romántica ambientada íntegramente en Almería
La autora almeriense ultima la publicación de No soy todo lo que ves, su segunda novela romántica, una historia luminosa que profundiza en la pérdida, el miedo y la capacidad de volver a empezar

La joven escritora Jessica García Martín en el Centro Andaluz de las Letras
La literatura de la provincia suma una voz cada vez más consolidada. Jessica García, nacida en Almería capital y con raíces familiares en Laujar de Andarax, se encuentra en pleno proceso previo a la publicación de su segunda novela, No soy todo lo que ves. Licenciada en Filología Hispánica y docente de Lengua Castellana y Literatura en Educación Secundaria y Bachillerato, la joven de 35 años afronta este nuevo lanzamiento con una mezcla de ilusión y nervios contenida.
“Estoy muy contenta con el resultado final, pero también expectante por cómo lo acogerán los lectores”, reconoce. No es para menos. Todo cambió cuando fue nominada a los Premios Nacionales de la Editorial Círculo Rojo como mejor novela romántica del año y ya va por su tercera edición, avalado por una cálida acogida del público.
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Una nueva obra marcada por el duelo y la esperanza
Aunque su última obra vuelve a inscribirse en el género romántico, su trasfondo es muy distinto: aborda el duelo desde una perspectiva íntima y esperanzadora. Su protagonista, que aparentemente lo tiene todo para ser feliz, queda paralizada tras la muerte del amor de su vida y debe encontrar las herramientas necesarias para volver a avanzar. “Es una historia de segundas oportunidades, del miedo y de la superación. Es cercana, honesta y luminosa, aunque por la temática no lo parezca”, explica la autora.

La escritora Jessica García durante una firma de libros
La experiencia previa ha influido de manera decisiva en este nuevo trabajo. El contacto directo con los lectores, sus mensajes y reacciones —desde quienes devoraron la novela en apenas un día hasta quienes se reencontraron con la lectura tras años de desconexión— han impulsado a la almeriense a seguir escribiendo y a arriesgar más en lo narrativo. En esta ocasión hay más descripciones, menos diálogos y capítulos narrados desde puntos de vista distintos al de la protagonista.
Madrid y Almería, dos escenarios emocionales
Aunque ambas novelas están ambientadas principalmente en Madrid, la presencia de Almería es constante. “No podría vivir sin el mar cerca y siempre aparece de una forma u otra en lo que escribo”, afirma. En 'No soy todo lo que ves' hay varios capítulos ambientados en la provincia, y su próximo proyecto literario estará íntegramente situado en Almería, un paso que la autora considera natural tras este proceso de maduración.
Compromiso con la vida cultural almeriense
Lo cierto es que su vínculo con la vida cultural va más allá de la escritura. Durante años coordinó clubes de lectura en la Biblioteca Provincial Francisco Villaespesa y en la Escuela Municipal de Música de Almería, ha organizado presentaciones de otros autores y ha participado en una decena de antologías y proyectos colectivos, muchos de ellos con fines benéficos. Estas experiencias, asegura, le han permitido salir de su zona de confort y explorar otros géneros como la poesía, la prosa poética o el microrrelato.

La autora durante la celebración de Día De Las Escritoras en la Biblioteca Provincial
Sin una rutina de escritura estricta, Jessica se deja guiar por la inspiración, apoyándose especialmente en la música, la pintura y la fotografía como motores creativos. Considera además que las redes sociales juegan hoy un papel fundamental para acercar autores y lectores, aunque reconoce que es un ámbito que quiere potenciar más en esta nueva etapa.
Inspiración, redes y mirada al futuro
Con influencias literarias que van desde Javier Sierra o María Dueñas hasta Lorca o Jane Austen, afronta esta oportunidad literaria con mayor libertad y seguridad. Su deseo es claro: que el lector encuentre en sus páginas “un lugar donde refugiarse”, una historia en la que reconocerse y, aunque sea por un rato, olvidar sus propios problemas. Un propósito íntimo y universal que conecta directamente con la esencia de su literatura.