La Voz de Almeria

Vivir

El truco para ahorrar en la compra que empieza aprovechando la comida que ya tienes en casa

Los alimentos que se desechan tal y como se compraron representan más de tres cuartas partes del desperdicio doméstico

La planificación semanal, la conservación adecuada y el aprovechamiento de las sobras ayudan a reducir el desperdicio y a optimizar el presupuesto de las familias.

La planificación semanal, la conservación adecuada y el aprovechamiento de las sobras ayudan a reducir el desperdicio y a optimizar el presupuesto de las familias.Envato

Publicado por

Creado:

Actualizado:

El 97,5% del desperdicio alimentario en el caso del consumidor, se produce dentro de los hogares, frente a solo el el 2,5 % que se corresponde a lo que se desperdicia cuando comemos fuera. Estos datos, correspondientes al Panel de desperdicio alimentario en hogares del 2025 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ponen de manifiesto la importancia de actuar en este ámbito. 

Las cifras sitúan la planificación doméstica como una de las principales vías para reducir el desaprovechamiento de alimentos.

La lucha contra el desperdicio alimentario comienza mucho antes de que un producto termine en el cubo de la basura. La organización de la compra, la conservación de los alimentos y la planificación de las comidas son algunas de las herramientas más eficaces para reducir la cantidad de comida que se desecha en los hogares. 

Se trata de ajustar el consumo a las necesidades reales de cada familia, una práctica que permite ahorrar dinero, aprovechar mejor los productos y avanzar hacia hábitos de consumo más responsables y sostenibles.

La mayor parte de los productos que acaban en la basura ni siquiera han llegado a utilizarse. Dentro del cubo de la basura, los alimentos que se tiran tal cual se compran, sin haberlos cocinados, ocupan 3 veces más que los alimentos cocinados.

El 77,5 % de los alimentos desperdiciados se desecha tal y como se compró

El 77,5 % de los alimentos desperdiciados se desecha tal y como se compróEnvato

Entre los productos sin utilizar que más se desperdician destacan las frutas, verduras y hortalizas, seguidas de los lácteos.

En el caso de los alimentos ya cocinados, las legumbres, especialmente los platos que contienen garbanzos, las ensaladas y las preparaciones de verduras son las recetas más desperdiciadas. 

Los datos reflejan además que una parte importante de las comidas cocinadas que se desperdician se guarda previamente en la nevera con intención de consumirlas más adelante, pero finalmente acaba en la basura. El resto se desecha directamente del plato o la cazuela.

Esta situación se registra especialmente en hogares donde viven personas jóvenes con hijos, aunque también aparece entre las personas jubiladas.

Los hábitos de compra y consumo desempeñan un papel fundamental en la prevención del desperdicio alimentario. Aunque muchos consumidores ya planifican sus compras en función de las comidas que van a preparar y congelan parte de los alimentos cocinados para aprovecharlos más adelante, todavía persisten prácticas que favorecen el desperdicio, como acumular más productos de los necesarios o desechar alimentos que aún podrían consumirse. Por ello, resulta importante seguir mejorando la planificación de las compras, la conservación de los alimentos y el aprovechamiento de las sobras.

La importancia de organizar la compra

Una de las primeras recomendaciones para reducir el desperdicio consiste en revisar los alimentos disponibles antes de acudir al supermercado. Comprobar el contenido de la nevera, el congelador y la despensa permite identificar qué productos se tienen en casa, cuáles están próximos a caducar y cuáles conviene consumir primero. 

Esta revisión resulta especialmente importante en el caso de los alimentos perecederos, ya que evita compras duplicadas, acumulaciones innecesarias y favorece una adecuada rotación de los productos.

Comprobar el contenido de la nevera, el congelador y la despensa permite identificar qué productos se tienen en casa.

Comprobar el contenido de la nevera, el congelador y la despensa permite identificar qué productos se tienen en casa.Envato

A partir de ese inventario, la elaboración de un menú semanal permite organizar las comidas de acuerdo con las necesidades reales del hogar. La planificación debe tener en cuenta el número de comensales, los horarios habituales y las posibles comidas que se realizarán fuera de casa. De esta manera, resulta más sencillo ajustar las cantidades, adquirir únicamente los ingredientes necesarios y mantener una alimentación equilibrada, evitando que los alimentos comprados terminen sin utilizarse.

La lista de la compra constituye el siguiente paso de esta organización. Elaborarla a partir del menú previsto ayuda a reducir las compras impulsivas y optimizar el presupuesto familiar, al centrarse en los ingredientes y productos que realmente se necesitan. 

También resulta importante prestar atención al tamaño de las compras y a las cantidades que se preparan. Ajustar las raciones al número de personas, adquirir productos perecederos según el ritmo de consumo y elegir formatos adaptados al tamaño de cada hogar son prácticas que permiten prevenir el desperdicio desde el momento de la adquisición de los alimentos.

Conservar correctamente para aprovechar más

La organización de la despensa y del frigorífico desempeña igualmente un papel fundamental. Los productos más perecederos y aquellos cuya fecha de caducidad o consumo preferente esté más próxima deben colocarse en lugares visibles y accesibles, preferentemente en la parte delantera, para facilitar que se consuman antes. Esta distribución debe aplicarse tanto a los alimentos recién adquiridos como a aquellos que ya se encuentran almacenados.

Una correcta rotación de los alimentos contribuye a prolongar su aprovechamiento y reduce las posibilidades de que terminen desechándose por olvido.

La conservación adecuada constituye otro de los aspectos esenciales. Entre las recomendaciones se encuentra mantener la refrigeración a temperaturas adecuadas. Asimismo, se aconseja utilizar recipientes herméticos y transparentes, que permitan conservar los alimentos en buenas condiciones e identificar fácilmente su contenido.

Se aconseja utilizar recipientes herméticos y transparentes.

Se aconseja utilizar recipientes herméticos y transparentes.Envato

En el caso de las comidas preparadas que se guardan en táperes, resulta útil incorporar etiquetas con la fecha de cocinado y el contenido. También se recomienda utilizar el congelador como aliado para alargar la vida útil de los alimentos. Si sabemos que no vamos a consumir un producto a tiempo, podemos congelarlo antes de que caduque, siempre que sea apto para la congelación. Asimismo, conviene hacerlo en porciones y etiquetar los recipientes con su contenido y la fecha, para facilitar su posterior aprovechamiento.

Una segunda oportunidad para las sobras

La planificación alimentaria no termina cuando se prepara una comida. El aprovechamiento de las sobras permite dar una segunda vida a numerosos alimentos, evitando que pequeñas cantidades de comida cocinada o productos próximos a caducar terminen en la basura. 

Esta práctica puede aplicarse tanto a las recetas ya elaboradas como a frutas y verduras que han alcanzado un mayor grado de maduración.

Las posibilidades son numerosas. Las verduras sobrantes pueden utilizarse para preparar cremas o caldos, mientras que la fruta madura puede aprovecharse en batidos o recetas de repostería. Del mismo modo, la ropa vieja puede convertirse en croquetas y el pan del día anterior puede emplearse para elaborar tostadas, torrijas, migas o rebozados. Se trata de alternativas que permiten sacar partido a alimentos que, de otra manera, podrían acabar desechándose.

El aprovechamiento de estas preparaciones requiere también una adecuada organización de las comidas posteriores. Reservar espacio en el menú semanal para consumir los platos que han sobrado, conservarlos correctamente y comprobar periódicamente su estado son medidas que facilitan su reutilización y evitan que permanezcan olvidados en la nevera.

En conjunto, una buena planificación doméstica permite prevenir el desperdicio alimentario, reducir el gasto en alimentación y aprovechar mejor las compras. A estos beneficios se suma una mayor concienciación sobre el valor de los alimentos y el fomento de hábitos de consumo responsables.

tracking