José Antonio Santiago, asesinado en la planta de reciclaje, era hermano de la mujer condenada por matar a una niña en Piedras Redondas
El crimen ocurrido esta madrugada podría guardar relación con lo sucedido en la capital en 2002, cuando mataron a Montserrat Fajardo, de 7 años

Policía Nacional en la planta de reciclaje.
A las 05:30 horas de este miércoles saltaban todas las alarmas en la Sala del 091 de la Comisaría Provincial de la Policía Nacional en Almería. Una llamada alertaba de que un hombre había recibido varios disparos con arma de fuego y se encontraba tendido en suelo aparentemente ya sin vida.
Ese hombre, que ha recibido dos tiros en la cabeza por la espalda cuando salía de trabajar de la planta de reciclaje ubicada en el Sector 20, era José Antonio Santiago Santiago, quien fue tiroteado cuando se disponía a montarse en su vehículo y a cuyos asesinos busca ahora la Policía Nacional. Un nombre que, tras conocerse durante las tareas de identificación del cadáver, ha hecho de nuevo saltar las alarmas.
Y es que José Antonio es, según confirman fuentes cercanas a la investigación a este periódico, hermano de Juana Santiago, una vecina de Piedras Redondas que fue condenada por matar a una niña de 7 años de nombre Montserrat Fajardo en el barrio capitalino.
Aunque, por el momento, no hay confirmación oficial por parte de los investigadores de que ambos hechos guarden relación, inevitablemente la muerte de José Antonio Santiago ha vuelto a sacar a la luz un crimen que no solo conmocionó a Almería sino a toda España.
Fue el16 de marzo de 2002 cuando el barrio de Piedras Redondas en Almería se convirtió en escenario de uno de los sucesos más trágicos de la crónica negra española: el asesinato de Montserrat Fajardo Cortés.
Tras su desaparición, el cadáver de la menor fue hallado la madrugada siguiente dentro de una caja de cartón precintada en una acera de la calle Sierra de Fondón.
La autopsia desveló una crueldad extrema, confirmando que la víctima sufrió 36 puñaladas y que sus agresores intentaron destruir el cuerpo utilizando ácido y disolventes. El móvil del crimen estuvo motivado por celos, envidias y profundos rencores familiares contra los padres de la pequeña.
Así, tras conocerse lo ocurrido la investigación policial dio rápidamente con los responsables en el entorno familiar de la víctima: su tía segunda, Juana Santiago Santiago, y el matrimonio compuesto por Engracia Santiago Santiago y Antonio Fernández Fernández. Un cuarto implicado, marido de Juana, se suicidó en su celda tras ser arrestado.
En noviembre de 2005, la Audiencia Provincial de Almería, tras el veredicto de un jurado popular, condenó a los tres acusados a 23 años de prisión a cada uno por un delito de asesinato con ensañamiento, imponiéndoles además una indemnización de 150.000 euros para los padres.