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La forma de ahorrar en aire acondicionado que tenemos delante de la ventana

Los tejidos técnicos y una correcta elección de cortinas pueden ayudar a reducir la entrada de calor, mejorar el confort y optimizar el consumo energético en casa

Isabel Gutiérrez muestra algunos de los tejidos técnicos disponibles en Textilhogar.

Isabel Gutiérrez muestra algunos de los tejidos técnicos disponibles en Textilhogar.La Voz

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Hay cientos de viviendas en Almería donde, cuando el sol empieza a entrar por una ventana, la habitación se convierte en un horno y, después, el calor se extiende al resto de la casa. Hay incluso estancias donde, a determinadas horas del día, apenas se puede estar.

La solución más habitual suele ser bajar persianas, cerrar todo y resignarse a vivir a oscuras mientras el sol sigue brillando. Pero ¿y si el problema no fuera el sol, sino cómo está vestida esa ventana?

Isabel Gutiérrez continúa la trayectoria que iniciaron sus padres hace casi 50 años al frente de Textilhogar, una de las empresas pioneras y hoy más veteranas del sector de la decoración interior y las cortinas en Almería.

“Cuando mis padres empezaron, los aislamientos térmicos de las viviendas y las telas o materiales no tenían nada que ver con lo que existe hoy en día”, explica Isabel mientras muestra algunos de los tejidos disponibles en su nueva tienda de Calzada de Castro. “Los almerienses sabemos lo que es entrar en una habitación por la tarde en verano y que parezca un horno”.

Porque las cortinas ya no son solo un elemento decorativo. Elegidas correctamente, pueden ayudar a reducir la entrada de calor en verano, conservar mejor la temperatura en invierno e incluso amortiguar parte del ruido exterior. Eso sí: no vale cualquier tela ni cualquier sistema.

“Hay viviendas donde el sol pega durante horas y ni siquiera las persianas solucionan el problema”, señala Isabel. “No se trata de estar a oscuras a las cinco de la tarde en verano. Hoy existen tejidos que dejan pasar la luz, pero ayudan muchísimo a reducir el calor”.

Cada vivienda necesita una solución distinta

No todas las cortinas sirven para todas las casas. La orientación de la vivienda puede cambiarlo todo. Uno de los errores más habituales, explica Isabel, es pensar que cualquier cortina cumple la misma función. El tamaño de la ventana, la incidencia del sol o incluso el uso de cada estancia condicionan qué solución conviene instalar.

No es lo mismo una habitación orientada al oeste, donde el sol de tarde puede recalentar la vivienda durante horas, que un dormitorio más sombrío o un gran ventanal de una vivienda moderna.

“Muchas veces el cliente llega diciendo: quiero una cortina bonita. Pero lo primero es entender cómo vive esa casa. Hay ventanas donde necesitas controlar calor, otras donde buscas privacidad y otras donde quieres aprovechar al máximo la luz natural”, explica.

En ese asesoramiento personalizado está una de las claves de Textilhogar. Isabel se desplaza a las viviendas, toma medidas exactas y analiza aspectos que muchas veces pasan desapercibidos: orientación solar, luminosidad, tamaño del ventanal o comportamiento térmico de cada estancia.

Tejidos que ayudan a ahorrar energía

Entre las soluciones que más protagonismo han ganado en los últimos años destacan los tejidos técnicos enrollables, especialmente aquellos elaborados con poliéster y PVC. Su principal ventaja es que permiten seguir disfrutando de luz natural mientras filtran parte importante del calor y de la radiación solar.

Pero no todo depende de tejidos técnicos. El grosor de la tela también importa. Cortinas más densas, bien confeccionadas y correctamente instaladas pueden ayudar a crear una barrera adicional frente al calor en verano y al frío en invierno. Incluso contribuyen a amortiguar parte del ruido exterior, algo especialmente apreciado en viviendas situadas en avenidas con tráfico o zonas más ruidosas.

Porque, según explica Isabel, el aislamiento no solo depende del cristal. “La gente muchas veces piensa que una cortina es solo decoración, pero puede ayudar muchísimo al confort de la casa. Hay tejidos que además amortiguan sonido, otros aíslan mejor del exterior y otros están pensados para grandes ventanales donde el calor se multiplica”.

“No se trata de poner la cortina más gruesa porque sí”, aclara Isabel. “Cada vivienda necesita algo diferente. Lo importante es encontrar la solución adecuada para esa casa concreta”.

Después de casi cinco décadas vistiendo ventanas en Almería y miles de hogares a sus espaldas, en Textilhogar siguen defendiendo la misma filosofía con la que comenzaron: escuchar, asesorar y adaptar cada proyecto a quien vive dentro.

Porque el ahorro energético también empieza delante de una ventana.

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