Las 7 vidas de Orión, el gato atropellado que volvió a casa en Almería
Un felino se reencuentra con su dueña curado de sus heridas gracias a la generosidad de la almeriense Yolanda Granados

El gato Orión, tras ser operado por el atropello que afectó a sus patas traseras.
Aquella idea mítica de que los gatos tienen siete vidas parece realmente cierta con casos como el de Orión, un felino almeriense que ha vuelto a casa tras un mes ausente. 30 días en los que fue atropellado, rescatado de una muerte casi segura, operado gracias a la generosidad de la almeriense que lo encontró y recuperado por su dueña gracias al azar (y a las redes sociales).
La protagonista de la historia, con permiso de Orión, es Yolanda Granados, presidenta de la Asociación de Vegetarianos Veganos de Almería. Una tarde de finales de enero, mientras repostaba en la gasolinera Cepsa de Los Partidores, junto a la sede de la cooperativa CASI, se fijó en un gatito junto a la carretera que se arrastraba e iba reptando por el suelo. Solo podía impulsarse con sus patas delanteras: las traseras estaban colgando, destrozadas, en una clara imagen de que había sido atropellado.
Intentó cogerlo, pero el animal, asustado, acabó escapándose y se perdió entre unos matorrales. Habló con el personal de la gasolinera y decidieron avisar al Centro Zoosanitario Municipal para que pudieran venir a recogerlo con el material adecuado.
Al final de la jornada, al regresar de su trabajo, se detuvo de nuevo en la gasolinera. Le dijeron que no habían podido encontrarlo, así que decidió intentarlo una vez más. Y con la ayuda de una amiga y de su pareja, dio con él.
En urgencias
Como había caído la noche, decidieron llevar al animal a una clínica veterinaria que atiende urgencias 24 horas. Le hicieron radiografías y le dijeron que su vida no corría peligro, ya que no tenía ningún órgano vital dañado: sí tenía múltiples fracturas en las patas y una herida abierta en una de ellas, lo que posiblemente le habría condenado a fallecer junto a la carretera si no hubiera sido rescatado gracias al tesón y la corazonada de Yolanda Granados.
Para que el felino tuviera opciones de volver a caminar, le explicaron, no quedaba otra que someterlo al menos a un par de operaciones, de un coste elevado. Como no tenía chip ni una marca que indicara que pertenecía a alguna colonia conocida, le dijeron que valorara la opción del sacrificio.
Pero ella nunca contempló esa opción. “Ese gato tenía una familia. Estaba limpio, sin parásitos, gordito, se dejaba tocar. Los veganos dedicamos nuestra vida a salvar de forma genérica a los animales. Lo que queremos es que nuestras acciones no contribuyan a que sufran y mueran en general. Pero hay veces en que toca arremangarse y ayudar a animales que tienen un problema concreto, y eso es lo que hice yo”, contaba Granados en el espacio ‘Transmisión vegana’ de Candil Radio sobre su acción.
Así las cosas, se puso a buscar alternativas hasta que encontró a un traumatólogo veterinario de la Clínica Apolo, en la colonia de Los Ángeles, dispuesto a operarlo. Ella asumió el coste de las intervenciones, que rozó los 3000 euros, con el granito de arena que pusieron algunas personas cercanas. Gracias a este acto de generosidad y empatía con los animales, Apolo (como le bautizaron, en referencia a la clínica) encontró un hogar... aunque de forma provisional.
Un mensaje en Facebook
Yolanda Granados se llevó a casa a Apolo hasta que pudiera encontrar una familia que se hiciera cargo de él, ya que ella no podía asumir su cuidado.
Un día, de casualidad, mientras navegaba por Facebook, encontró una publicación que la dejó sin palabras: “Se busca gato perdido por la zona de Los Partidores, en La Cañada. Responde al nombre de Orión. Si lo ven, por favor, llámenme”. Bajo el número de teléfono, dos imágenes del mismo gato que ronroneaba por su casa. Una historia con final feliz.
“El reencuentro fue de maravilla. Mi Orión me reconoció del tirón y yo descansé por fin al encontrarlo. Gracias a Yolanda y a su pareja, que lo salvaron de la muerte. Les estoy muy agradecida por todo lo que han hecho por mi gato”, relata a LA VOZ Ana Isabel, dueña del felino
Ya recuperado de su aventura, Orión sigue siendo “un gato muy grande y muy fuerte” que pesa 5 kilos. “Se sube y se baja de la cama con mucho cuidado. Es muy inteligente y mi vida entera”, concluye la responsable del animal. Un felino con dos nombres, curiosamente ambos vinculados a las estrellas, y que puede seguir maullando, jugando y presumiendo de que siete vidas dan para mucho.