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Tras la pista de la detective más veterana de España

Tras la pista de la detective más veterana de España

Marta Rodríguez
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Podrían trabajar en el piso de debajo de su casa. O quizá en el de arriba. Imaginen una vivienda normal. Sólo que los dormitorios han sido sustituidos por discretas salas de espera en las que nunca coinciden dos personas. Al fondo, se erige el clásico despacho con prácticamente una única particularidad, la luz jamás ha bañado sus muebles. Una máquina de escribir antigua, una Remington Standard, y una huella dactilar gigante colgada en la pared a modo de cuadro dan alguna pista. No hace falta ser detective para sospechar que se trata de la oficina de uno de ellos.


La agencia Detectives Privados X, una de las de mayor antigüedad en Almería, cumple en 2012 cuarenta años. Una efeméride que cobra todavía más relevancia pues su directora, de la que LA VOZ no puede dar el nombre dado que en su profesión es vital el anonimato, es la mujer más veterana de la Asociación de Detectives Privados de España.
La agencia se fundó en 1972. Primero estuvo ubicada en la Avenida de la Estación, pero unos años después la trasladaron al número 1 de la calle Artés de Arcos, donde permanece hoy día. “Lo de la X es algo conceptual, una letra que dice mucho de la simbología del anonimato tan característico en esta profesión”, indica.



Una necesidad social
A sus 63 años, nunca pensó que éste sería su oficio. Al contrario, más bien se inclinaba por las finanzas. Por eso estudió Empresariales. Pero la vida la llevó por otros derroteros. Se formó en Criminología y obtuvo la licencia de detective privado. “En aquella época, era una profesión que no existía en Almería y las personas que necesitaban este servicio tenían que viajar a otras provincias. Pensamos que era una necesidad social del momento y hemos tenido mucho éxito. La gente confía en nuestra experiencia, son 40 años en el mundo de la investigación y fuimos los pioneros en la ciudad”, explica.


En estas cuatro décadas, la agencia ha investigado todo tipo de casos y, en contra de lo que se pueda creer, no todos ellos tienen que ver con infidelidades. “Hemos atendido desde trabajos para empresas en general (muy demandados ahora en época de crisis) hasta búsquedas de personas desaparecidas. Además, trabajamos en toda España y en cualquier país que nos soliciten”, matiza.


Entre las situaciones más rocambolescas a las que se ha tenido que enfrentar, recuerda una ocasión en que llevaba una cámara oculta en una fiesta al aire libre y se le salieron los cables por debajo de la falda. “En aquellos tiempos no había tantos avances como ahora. Lo curioso es que la persona a la que espiaba me ayudó a colocarlos porque se creyó que era un aparato que me había puesto el cardiólogo para controlar el corazón. A mí en ese momento se me salía”, cuenta entre risas.


Una de las cuestiones más reconfortantes de esta profesión es que ha sido testigo, y de hecho ha propiciado, muchísimos finales felices. “Hemos encontrado personas desaparecidas que hacía años que no se veían, se han solucionado problemas familiares. No olvidaré nunca un caso en el que una chica buscaba a su padre perdido en la guerra y lo encontramos con otra familia. Ahora todos forman una y muy unida. Muchas veces los clientes se convierten en amigos”, confiesa.


Aunque en su juventud el hecho de ser mujer le ocasionó más de un problema (“sobre todo porque los detectives eran mayoritariamente hombres y entonces para muchos era difícil vernos codearnos con policía y abogados”), consid

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