La Voz de Almeria

UD Almería

El Almería juega en cuarta y va sobrado de motor

Los rojiblancos pasaron por encima del Real Oviedo durante una primera mitad sobresaliente, pero aún transmiten la sensación de que su mejor versión está por llegar

Miguel de la Fuente salta de alegría tras anotar su séptimo gol.

Miguel de la Fuente salta de alegría tras anotar su séptimo gol.Juan Sanchez Fotografia

Tony Fernández
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Hubo un momento de la primera parte en el que el Almería convirtió al Real Oviedo en un espectador más del partido. No tanto por el marcador, que reflejaba una ventaja merecida, sino por la autoridad con la que el equipo de García Pimienta gobernaba el juego. Los rojiblancos salían con facilidad, llegaban al área rival y manejaban los tiempos ante uno de los grandes candidatos al ascenso. Todo parecía bajo control y, al mismo tiempo, daba la impresión de que el equipo no estaba exprimido al máximo.

Esa es posiblemente la conclusión más positiva que dejó el empate ante el conjunto asturiano. El Almería fue capaz de mostrar un fútbol de muchos quilates durante cuarenta y cinco minutos sin necesidad de ofrecer una actuación perfecta. Con solo once jornadas disputadas, el equipo ya compite a una velocidad elevada, pero sigue dejando destellos de un potencial superior. Pimienta habla de margen de mejora y sobre el césped cada jornada aparecen razones para creerle.

El primer tiempo del Almería dejaba el partido casi sentenciado.

El primer tiempo del Almería dejaba el partido casi sentenciado.Juan Sanchez Fotografia

Una primera mitad de equipo grande

No fue el mejor encuentro de la temporada ni la actuación más completa de los rojiblancos, pero sí una demostración de fuerza ante un rival llamado a pelear por lo mismo. El Almería fue reconocible desde el primer minuto. Salió a mandar, a tener el balón y a instalarse en campo contrario. El Real Oviedo apenas encontraba respuestas a un equipo que movía la pelota con criterio y atacaba con decisión. La sensación era la de un conjunto que tenía recursos de sobra para controlar el partido y que regulaba el esfuerzo en función de lo que exigía cada fase del encuentro. Aquellos 47 minutos dejaron la impresión de que el Almería jugaba en cuarta velocidad. Rápido, seguro y dominador, pero sin alcanzar todavía el límite de sus posibilidades.

Sergio Arribas lleva dos goles y ha comenzado a despegar.

Sergio Arribas lleva dos goles y ha comenzado a despegar.Juan Sanchez Fotografia

El Oviedo cambió el guion

La segunda mitad fue otra historia. Las interrupciones provocadas por las desconexiones del VAR y la lesión del árbitro cambiaron el escenario de un encuentro que perdió continuidad. El partido se hizo más incómodo y más difícil de interpretar. En ese contexto creció el Real Oviedo. El conjunto asturiano encontró mejores soluciones, discutió el control del encuentro y terminó equilibrando fuerzas.

El Almería dejó de ser tan dominante y aparecieron los desajustes que no se habían visto durante la primera mitad. No fue una cuestión de bajada de brazos sino de adaptación. Los visitantes entendieron mejor el nuevo partido que se estaba jugando y aprovecharon la ocasión para arañar un punto de mucho valor.

Los rivales que visitan el Mediterráneo juegan lo que les deja el Almería.

Los rivales que visitan el Mediterráneo juegan lo que les deja el Almería.Juan Sanchez Fotografia

La quinta sigue guardada

A García Pimienta se le escucha hablar de crecimiento y el mensaje encaja perfectamente con lo que transmite su equipo. El Almería está enchufado, compite con convicción y acumula argumentos para pelear por todo, pero todavía no parece una obra terminada. La plantilla dispone de alternativas, profundidad y talento para elevar aún más sus prestaciones. Lo demuestra cada semana cuando es capaz de alternar registros, acelerar cuando conviene y gestionar los esfuerzos sin perder identidad.

Por eso el empate ante el Oviedo deja una lectura optimista. Durante muchos minutos los rojiblancos fueron claramente superiores a uno de los mejores equipos de la categoría. Y lo hicieron sin ofrecer una actuación perfecta. La sensación que queda es que el Almería ya corre mucho, pero todavía no a máxima velocidad. Quizá por eso la clasificación invita al optimismo. Porque mientras otros rivales parecen circular cerca de su límite, el equipo de García Pimienta sigue transmitiendo la impresión de que juega en cuarta y se guarda la quinta para el momento en el que la temporada exija acelerar de verdad.

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