La Voz de Almeria

UD Almería

Ni el Almería puede gobernar la Segunda

Un equipo que se muestra dominante puede entrar en pánico cuando recibe un gol inesperado

Álex Sola lanzado por la banda hacia la portería del CD Tenerife.

Álex Sola lanzado por la banda hacia la portería del CD Tenerife.UD Almería

Tony Fernández
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La Segunda División se ha rebelado contra cualquier intento de imponer una lógica permanente. Ya no existen equipos capaces de gobernar un partido de principio a fin porque los encuentros duran mucho más que noventa minutos. Se dividen en fases, estados de ánimo y momentos concretos que transforman por completo lo que sucede sobre el césped. El equipo que domina puede verse superado en cuestión de minutos y el que parece derrotado encuentra una rendija para volver a levantarse.

Lo viene repitiendo García Pimienta desde que aterrizó en el banquillo del Almería. Antes también lo defendía Rubi cuando hablaba de “muchos partidos en uno” y de esos micro partidos que surgen durante el encuentro. La teoría se confirma cada jornada en una categoría donde un gol cambia el paisaje, altera los planes y multiplica las dudas. La Segunda no la gobierna nadie porque se ha convertido en una competición donde la capacidad de reacción vale tanto como el talento.

La derrota del Almería en Tenerife se fraguó en la primera mitad.

La derrota del Almería en Tenerife se fraguó en la primera mitad.UD Almería

Muchos partidos en uno

La mejor definición de la Segunda actual la ofrecieron hace tiempo los entrenadores. Cada encuentro contiene varios partidos diferentes. Hay un partido antes del primer gol, otro después de encajarlo y otro completamente distinto cuando aparecen los cambios desde el banquillo.

El marcador condiciona todo. Un equipo que se muestra dominante puede entrar en pánico cuando recibe un gol inesperado. Otro que parecía resignado recupera confianza y comienza a jugar con una energía diferente. Los planes iniciales pierden valor a medida que avanzan los minutos y las emociones toman el control.

Los equipos pasan por diferentes momentos que marcan los partidos.

Los equipos pasan por diferentes momentos que marcan los partidos.UD Almería

Ni dos goles garantizan la tranquilidad

Hace años una ventaja de dos goles parecía una sentencia. Hoy apenas es un aviso. Basta observar cualquier jornada para comprobarlo. El ejemplo más reciente lo ofreció un Granada que perdía 2-0 al descanso en Zubieta y terminó remontando hasta el 2-3 sobre la bocina.

También el Ceuta ha demostrado cómo una mala dinámica puede transformarse en una racha positiva capaz de cambiar por completo una temporada. Y el Valladolid, superior durante muchos minutos en Las Palmas, acabó defendiendo un empate con sufrimiento hasta el pitido final.

El propio Almería conoce perfectamente ese fenómeno. En Tenerife y Sabadell regaló los primeros tiempos, reaccionó después, acumuló ocasiones y terminó estrellándose contra la madera para regresar de vacío. El dominio fue cambiando de dueño durante los partidos, como ocurre cada fin de semana en una competición donde nadie conserva el control demasiado tiempo.

Los entrenadores mandan más que nunca

En una categoría donde no existe un Messi capaz de resolver encuentros por sí solo, el trabajo colectivo ha ganado protagonismo. García Pimienta lo resume con una frase sencilla: toca trabajar. Las grandes plantillas ayudan, pero ya no garantizan nada. Los equipos cuentan con recursos suficientes para responder a cualquier adversidad y cada entrenador dispone de varias soluciones en el banquillo. Ahí aparece la diferencia.

La Segunda está premiando a quienes saben interpretar los momentos del partido. Los técnicos que detectan cuándo acelerar, cuándo protegerse y cuándo modificar el dibujo son los que terminan acumulando victorias. Porque el encuentro que empieza a las cinco de la tarde rara vez es el mismo que concluye dos horas después.

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