La Voz de Almeria

UD Almería

El Almería tiene fútbol, pero lejos del Mediterráneo pierde el alma

El equipo no le pone lo que no se entrena y cuando el rival sube el nivel de intensidad sufre y se ve superado

Si el rival asfixia a los jugadores más técnicos el Almería no responde.

Si el rival asfixia a los jugadores más técnicos el Almería no responde.LaLiga

Tony Fernández
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La historia se repite demasiado lejos del Mediterráneo. El Almería tiene fútbol, talento y recursos para competir con cualquiera, pero cuando los partidos se ensucian y la batalla exige algo más que calidad, el equipo se empequeñece. Le ocurrió con Rubi y le sigue ocurriendo ahora. Cada desplazamiento se convierte en un examen de carácter que rara vez supera con nota. Porque el problema no está en los sistemas ni en las pizarras. Cuando el rival aprieta los dientes, va al límite y convierte cada balón en una pelea, el Almería pierde pie. Y sin alma, el fútbol no alcanza.

No todos los partidos se ganan con buenos controles, pases precisos o delanteros de categoría. Hay tardes en las que la diferencia está en llegar antes, chocar más fuerte y competir mejor. Ahí es donde el Almería lleva demasiado tiempo fallando lejos de casa. Lo muestran los resultados y lo confirma la sensación que transmite el equipo cuando la intensidad se dispara. Es un déficit que se arrastra desde hace temporadas y que no entiende de entrenadores. Rubi o García Pimienta pueden corregir muchas cosas, pero la personalidad competitiva no se fabrica durante la semana. Se lleva dentro o se encuentra sobre el césped.

Si el árbitro pone alto el listón de la intensidad el Almería lo paga.

Si el árbitro pone alto el listón de la intensidad el Almería lo paga.LaLiga

El Almería vive mejor en casa

El comportamiento del equipo cambia demasiado cuando sale de su estadio. En casa domina desde el balón y la calidad; fuera suele encontrarse escenarios menos cómodos y rivales que convierten el partido en una cuestión de supervivencia. Ahí comienzan los problemas para una plantilla construida para jugar más que para pelear. Lo preocupante es que no se trata de un episodio aislado, sino de una constante que atraviesa temporadas, plantillas y entrenadores. Cambian los nombres, pero el patrón se mantiene cada vez que el nivel competitivo del encuentro se dispara.

La intensidad no se entrena en una pizarra

Las jugadas decisivas nacen muchas veces de un duelo individual, una disputa dividida o una carrera extra. Son acciones imposibles de repetir exactamente en los entrenamientos y que dependen del carácter de cada futbolista. Cuando el rival juega al límite, el Almería suele quedarse un paso por detrás. No es un problema táctico ni una cuestión de colocación. Tiene más relación con el instinto competitivo, con la capacidad de sufrir y resistir cuando el partido deja de ser un ejercicio de calidad para convertirse en una batalla de voluntad.

Hay que estar intensos desde el calentamiento para luego brillar.

Hay que estar intensos desde el calentamiento para luego brillar.LaLiga

Sin alma no hay ascenso posible

La categoría castiga a los equipos que compiten a medias. La calidad da puntos, pero el alma gana partidos incómodos. El Almería que viene necesitará añadir esa dosis de rebeldía que no aparece en las estadísticas. Porque sin ella, no importa quién ocupe el banquillo: el destino lejos de casa seguirá siendo el mismo. Rubi lo sufrió en su etapa y García Pimienta puede encontrarse con la misma piedra. El fútbol premia el talento, pero suele reservar sus mayores recompensas para los equipos capaces de igualar la intensidad de sus rivales cuando las piernas pesan y el partido arde.

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