Al Almería le sobra Rubi y le falta Pimienta
Regaló la primera mitad y jugó media hora y a base de arreones rozó el empate, pero volvió a demostrar una preocupante fragilidad fuera de casa

García Pimienta habló muy claro en la sala de prensa tras el partido.
LA OPINIÓN DEL PARTIDO: Jugaba para ser líder y acabó retratado por sus propios errores. El Almería dejó escapar una oportunidad de oro porque decidió llegar tarde al partido. Durante una hora fue un equipo plano, blando en los duelos y perdido entre toques sin profundidad. El Tenerife encontró lo que buscaba ante un rival incapaz de imponer su jerarquía. Bastó una desconexión para que llegara el gol que marcó el destino del encuentro. Cuando los rojiblancos despertaron ya corrían detrás del resultado. Otra vez a remolque. Otra vez castigados por una primera mitad impropia de un aspirante al ascenso.
García Pimienta terminó quemado y con razón. El técnico señaló sin rodeos la diferencia de actitud entre un Tenerife que entendió el partido desde el primer minuto y unos futbolistas rojiblancos que tardaron demasiado en competir. Nada tuvo que ver el mercado ni las circunstancias externas. La derrota nació en el césped y en una puesta en escena decepcionante. El Almería se pareció demasiado al equipo que quiso dejar atrás. Solo reaccionó cuando el rival empezó a quedarse sin gasolina. El problema es que en Segunda no basta con jugar media hora. Lo recordó Pimienta y lo confirmó el marcador.

El Tenerife marcó en su primer ocasión y puso en jaque al Almería.
El decálogo rojiblanco
- No se puede regalar una parte
- El Tenerife llegó antes al partido
- Otro gol por una desconexión
- Mucho toque y poca llegada
- Faltó intensidad en los duelos
- Pimienta acabó muy enfadado
- El mercado no es excusa
- La reacción llegó demasiado tarde
- Fuera de casa vuelven las dudas
- Le sobra Rubi y le falta Pimienta
Media hora no gana partidos
El Almería jugó los últimos minutos con el corazón, pero el fútbol se gana antes con las piernas y la cabeza. Durante demasiados tramos del encuentro pareció desconectado de la realidad competitiva de la categoría. Cuando aceleró encontró ocasiones y sembró dudas en el Tenerife, pero el tiempo perdido ya era irrecuperable. No se pueden regalar sesenta minutos y esperar un milagro en treinta.
Fragilidad lejos de casa
La derrota vuelve a abrir una herida conocida. El equipo sigue sin transmitir la contundencia necesaria cuando juega fuera. Le cuesta ganar duelos, imponer su calidad y sobrevivir a los momentos de máxima exigencia. Cada salida se convierte en un examen de personalidad. Esta vez suspendió porque volvió a ser demasiado vulnerable cuando el partido exigía carácter y determinación.

Vesga lo intento pero le falta ritmo de competición.
Mucho Rubi, poco Pimienta
La fotografía del encuentro recordó más al Almería de las malas tardes del pasado que al proyecto que pretende construir García Pimienta. Exceso de posesión estéril, poca agresividad en los duelos y reacción tardía. El entrenador tiene trabajo por delante porque su idea necesita tiempo, pero sobre todo necesita convencimiento. En Tenerife apareció un equipo que todavía piensa demasiado y compite poco. Justo lo contrario de lo que reclama su técnico.