La extraña desaparición de un profesor francés en Adra: su familia lleva más de un mes sin noticias de Alexandre
El 11 de julio se le perdió la pista a mediodía y hasta el momento no hay ninguna información sobre su paradero

Imágenes de Alexandre distribuidas por la familia y por el Centro Nacional de Desaparecidos.
Cuando la mañana del pasado 11 de julio Alexandre Digaud salió de su vivienda de Adra para comprar pescado y tabaco nada hacía presagiar que aquella iba a ser la última vez que su familia tendría noticias de él.
Era sábado, un día que pintaba rutinario para este profesor francés de 46 años que llevaba varias semanas disfrutando de sus vacaciones en la localidad abderitana, a donde acudía cada año junto con su mujer, Sarah. Pero en esta ocasión no fue así y desde aquel mediodía, nadie sabe dónde está Alexandre.
La última persona de su familia que habló con él fue su mujer, Sarah. Lo hizo esa misma mañana, como prácticamente hacía todos los días. Alexandre le contó que iba a comprar tabaco y pescado, pero desde esa última llamada no hay noticia alguna sobre este ciudadano francés. Desde entonces ha pasado más de un mes de angustia, incertidumbre y preguntas sin respuesta para una familia que no encuentra explicación a una desaparición que, asegura su esposa a LA VOZ, no encaja con la vida que llevaba.
Alexandre Digaud es vecino de la localidad francesa de Argelès-sur-Mer y desde hace años tiene una vivienda en Adra, donde acostumbra a pasar parte de sus vacaciones. Había llegado a la localidad almeriense a finales del mes de mayo, después de desplazarse en avión desde Francia, y su mujer tenía previsto reunirse con él algunas semanas más tarde cuando terminara sus obligaciones laborales.
Pero Sarah acabó viajando a España por un motivo muy diferente al que ambos tenían previsto: Alexandre había desaparecido.
Una mañana como cualquier otra
El último contacto entre ambos tuvo lugar durante la mañana del sábado 11 de julio. Alexandre le contó que iba a salir para comprar pescado y tabaco y nada en esa conversación hizo pensar a Sarah que pudiera ocurrir algo extraño.
Era, aparentemente, una mañana más de vacaciones en Adra. Además, Alexandre mantenía un contacto prácticamente diario con su familia. Hablaba habitualmente tanto con Sarah como con su hijo, Rubens, por lo que el silencio que comenzó aquel sábado terminó encendiendo todas las alarmas y un mes y medio después sigue sin haber respuestas.
Fue al día siguiente, el 12 de julio, cuando Sarah volvió a intentar contactar con él y Alexandre ya no contestaba. En un primer momento su mujer no pensó que pudiera haberle ocurrido nada grave, pero las horas fueron pasando y las llamadas continuaban quedándose sin respuesta.
Ante la imposibilidad de localizarlo durante toda la jornada, Sarah acudió a la Gendarmería francesa para denunciar su desaparición. Días después se desplazó hasta Adra y presentó también una denuncia ante la Guardia Civil. Tal y como ha podido saber LA VOZ, la Policía Judicial de la Guardia Civil mantiene abierta una investigación para tratar de esclarecer qué ocurrió con Alexandre Digaud y dónde se encuentra.
La casa, como la dejó
Pero hay detalles que hacen que la desaparición resulte todavía más difícil de entender para su familia. Alexandre tiene prescrito un tratamiento médico que debe tomar a diario y, según explica Sarah, cuando se comprobó su vivienda todo parecía indicar que no había regresado con normalidad después de salir aquella mañana.
Las ventanas seguían abiertas tal y como Alexandre las había dejado antes de marcharse de casa, un detalle que para su mujer refuerza la idea de que algo ocurrió después de aquella última conversación.
A ello se suma que desaparecer voluntariamente no es, asegura Sarah, algo que encaje con el comportamiento habitual de su marido. Alexandre trabaja en Francia como profesor de Ciencias Económicas, impartiendo clase a alumnos de instituto y de Formación Profesional, y su mujer lo describe como una persona con una vida completamente normal.
El Mundial de Fútbol
También existe otro elemento que llamó especialmente la atención de su familia. Alexandre es un gran aficionado al fútbol y seguía con especial interés los partidos de Francia y España. Durante el Mundial no acostumbraba a perderse los encuentros de ninguna de las dos selecciones, por lo que su ausencia precisamente durante esas fechas añadió aún más extrañeza a una situación para la que, por el momento, nadie encuentra explicación.
Sarah tenía previsto viajar a Adra semanas después a cuando llegó Alexandre para pasar unos días junto a su marido. Finalmente llegó a la provincia, pero no para disfrutar de unas vacaciones junto a Alexandre, sino para buscarlo después de que hubiera desaparecido sin dejar rastro alguno.
La investigación
Desde entonces ha tratado de reconstruir por su cuenta los últimos movimientos del profesor francés, ha mantenido contacto con los investigadores y ha hablado con personas que pudieran aportar algún dato que ayudara a explicar qué ocurrió aquel 11 de julio. Así ha permanecido en España hasta este jueves, 20 de agosto, sin conseguir la respuesta que lleva buscando desde hace más de un mes.
Tampoco entre quienes conocían a Alexandre en Adra se entiende su ausencia. Su mujer asegura que era una persona apreciada por sus vecinos, acostumbrados a verlo regresar cada año a la localidad almeriense y que también comenzaron a echarlo en falta después de aquel sábado.
Así, más de un mes después, la investigación continúa abierta y la familia sigue prácticamente en el mismo punto en el que estaba cuando el teléfono de Alexandre dejó de responder.
Se sabe que había llegado a Adra a finales de mayo. Se sabe que la mañana del 11 de julio habló con su mujer. Se sabe que salió de casa para comprar pescado y tabaco. Pero a partir de ahí, el rastro se pierde.
Y mientras la Policía Judicial de la Guardia Civil trata de esclarecer qué pudo ocurrir, Sarah y su hijo siguen esperando una llamada, una pista o cualquier dato que permita responder a la misma pregunta que se hacen desde hace más de un mes: dónde está Alexandre Digaud.