La Voz de Almeria

UD Almería

Rojiblancos marcados: Almería recuerda a los que no estuvieron

Dos golpes separados por casi 30 años, misma herida: las cornadas dejan cicatrices. De Ourense 1997 al Málaga 2026, la afición no olvida nombres ni actitudes

Arribas y Miguel son dos de los futbolistas que no brillaron con el Almería.

Arribas y Miguel son dos de los futbolistas que no brillaron con el Almería.Juan Sánchez

Tony Fernández
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El fútbol tiene memoria, y en Almería es especialmente selectiva. No todos los nombres entran en la historia por sus gestas; algunos lo hacen por lo contrario. Por no estar. Por fallar cuando el escudo exigía algo más que presencia. El descenso a Segunda B en la temporada 1996-97, tras caer ante el Orense, y el reciente batacazo en el Play Off frente al Málaga son dos episodios que laten con fuerza en el recuerdo colectivo. Dos heridas que comparten una misma raíz: la desconexión entre la grada y quienes tenían que defenderla.

Aquel día de 1997 no fue una derrota cualquiera. Fue un desplome emocional. Más de 15.000 almerienses pasaron del empuje al llanto en cuestión de minutos. El Mediterráneo, aún joven en su historia, se convirtió en un escenario de tristeza difícil de explicar. Los jugadores de aquella plantilla quedaron marcados para siempre, no por lo conseguido, sino por lo perdido. El escudo pesaba demasiado y el equipo no supo sostenerlo. Pedro Braojos, en el banquillo, poco pudo hacer ante una caída que ya venía anunciada por el desarrollo de la temporada.

Nico Melamed salía titular para lanzar al Almería y lograr un nuevo ascenso.

Nico Melamed salía titular para lanzar al Almería y lograr un nuevo ascenso.Juan Sánchez

El descenso que rompió una ciudad

El Orense no solo ganó un partido: empujó al Almería al abismo y dejó una huella imborrable en la grada. El día después fue casi más doloroso que el propio descenso. Las oficinas del club se convirtieron en un lugar de paso obligado para decisiones que definieron trayectorias. Algunos futbolistas optaron por quedarse y asumir el reto de competir en Segunda B, sabiendo que la afición no olvidaría lo ocurrido. Otros, en cambio, acudieron a pedir la carta de libertad, cerrando su etapa sin mirar atrás. Aquellas escenas quedaron grabadas en la memoria de muchos, como una fotografía fija de quién estuvo y quién decidió marcharse.

Mohammed El Assy consuela a Miguel de la Fuente tras la batalla perdida.

Mohammed El Assy consuela a Miguel de la Fuente tras la batalla perdida.Juan Sánchez

El día después: quedarse o huir

Entre silencios, miradas y decisiones, el club vivió una jornada que marcó para siempre la relación entre plantilla y afición. Casi tres décadas después, la historia ha vuelto a golpear con otra cara, pero con sensaciones familiares. El Almería llegaba al Play Off ante el Málaga como gran favorito. Mejor plantilla, más presupuesto y jugadores llamados a marcar las diferencias. Pero el fútbol no entiende de etiquetas si no van acompañadas de personalidad. Y ahí, el equipo falló. El Mediterráneo rozó los 18.000 espectadores, empujando como en las grandes citas, pero la respuesta sobre el césped fue insuficiente.

Veteranos y noveles sienten la impotencia de la oportunidad perdida.

Veteranos y noveles sienten la impotencia de la oportunidad perdida.Juan Sánchez

Favoritos sin alma ante el Málaga

El equipo llamado a ascender ofreció su versión más plana cuando el contexto exigía liderazgo y carácter. Los nombres propios del equipo estaban llamados a liderar el camino hacia Primera. Sin embargo, Ely, Lopy, Arribas, Melamed o Miguel no dieron ese paso decisivo. El Play Off fue una sucesión de intenciones sin concretar, de momentos sin continuidad, de talento sin impacto real. Ni siquiera los incentivos económicos lograron activar a un grupo que debía responder desde el fútbol y desde el orgullo. Las ocasiones pasaron, el tiempo se agotó y la sensación final fue de oportunidad desperdiciada.

Rubi levantando a los futbolistas que ya disfrutan de las merecidas vacaciones.

Rubi levantando a los futbolistas que ya disfrutan de las merecidas vacaciones.Juan Sánchez

Almería no olvida: memoria y exigencia

La grada distingue entre perder y no competir. Y en ambos episodios, la sentencia es la misma: aquí se recuerda a quienes no estuvieron. Almería puede entender una derrota, pero no acepta la indiferencia. Por eso, estos dos capítulos quedan unidos en el tiempo. Por eso, los nombres de unos y otros siguen presentes en conversaciones, recuerdos y análisis. Porque el fútbol, en esta tierra, no solo mide resultados. Mide actitudes. Y cuando estas no aparecen, el veredicto es eterno.

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