La Primera sabe mejor en casa: el 5º ascenso del Almería no se escapa
Son tres ascensos celebrados junto a su gente y el reto de devolver al Mediterráneo una fiesta que se escapó en 2022

Miguel Corona elevado al cielo tras el ascenso a Primera ante el Girona.
La historia del Almería tiene un hilo conductor que vuelve a tensarse: ascender en casa sabe mejor. La provincia ha tocado la Primera División en cuatro ocasiones y en tres de ellas lo hizo frente a su gente, con un estadio entregado y una ciudad volcada. Solo en 2022 faltó ese abrazo colectivo, sustituido por la tensión de la distancia. Ahora, el quinto ascenso aparece en el horizonte con un deseo claro: recuperar la celebración en el Mediterráneo.
Desde la Agrupación Deportiva que puso a Almería en el mapa en 1979 hasta la actual Unión Deportiva, el camino a la élite ha tenido acentos distintos pero un mismo destino. Emery disparó la ambición, Javi Gracia gestionó el sufrimiento del Play Off y Rubi firmó el último salto. El técnico catalán tiene ahora una oportunidad única: repetir ascenso y colocarse en la historia como el hombre del doblete.
El contexto invita a creer. El equipo vuelve a mirar al cielo con argumentos y con memoria. Porque no se trata solo de subir, sino de cómo y dónde hacerlo. La Primera, en Almería, no es solo un objetivo deportivo, es un acontecimiento social. Y si llega en casa, el eco del gol definitivo se queda para siempre en la grada.

Francisco elevado por los aficionados en el ascenso de 2007 con Emery.
1979: el nacimiento en el Juan Rojas
El primer gran salto llegó en la temporada 1978-79 con la Agrupación Deportiva Almería. El entonces Franco Navarro, hoy Juan Rojas, fue el escenario de un ascenso fundacional. Aquel equipo puso la semilla de todo lo que vino después y abrió el camino de la provincia hacia la élite del fútbol español. Fue el inicio de una identidad combativa y orgullosa, la de un fútbol que crecía desde la pasión. Aquel día, Almería entendió que también podía mirar de tú a tú a los grandes.
2007: Emery cambia la dimensión
Con Unai en el banquillo, el Almería de la 2006-07 firmó un ascenso que marcó época. El Mediterráneo fue una fiesta y el club dio un salto competitivo y estructural. Aquel éxito no solo devolvía al equipo a Primera: instalaba definitivamente la ambición en la entidad rojiblanca. Fue el paso de equipo simpático a proyecto serio, respetado en toda España. El ascenso encendió una llama que aún hoy sigue marcando el camino.

Unai Emery llevó por primera vez al Almería como UD a Primera.
2013: el ascenso que dolió y se celebró
El Almería de Javi Gracia subió en 2012-13 tras un Play Off de máxima exigencia. Fue el triunfo del carácter, del equipo que resistió y golpeó en el momento justo. La celebración, otra vez en casa, reforzó ese vínculo especial entre plantilla y afición en las grandes citas. Fue un ascenso de los que se sienten en el pecho, ganado desde el sufrimiento. Y confirmó que el Mediterráneo es refugio y motor cuando más aprieta el fútbol.
2022: el único lejos del hogar
Con Rubi al frente, el ascenso de la 2021-22 rompió la tradición. El equipo cumplió, pero la confirmación llegó mirando a otro campo, con la carambola de Leganés. Bajo la propiedad saudí con Turki Al-Sheikh, el regreso a Primera se celebró sin estadio. Una excepción que ahora se quiere corregir. Porque faltó el rugido final, la comunión de grada y césped. Y eso, en Almería, siempre deja una espina.

La ciudad se echa a la calle cuando toca celebrar el ascenso.
2026: el tercero en el Mediterráneo
El Almería acaricia la posibilidad de firmar su tercer ascenso a Primera en el Estadio de los Juegos Mediterráneos, el escenario de sus grandes celebraciones modernas. Allí se vivieron los saltos de 2007 y 2013, dos días marcados en rojo en la memoria rojiblanca. Repetir en casa supondría recuperar la esencia tras el ascenso a distancia de 2022. Sería volver a sentir el estallido colectivo, el gol que libera a toda una provincia. Porque si la historia se repite en el Mediterráneo, el ascenso vuelve a tener alma.