El Almería paga el vino del Andorra
Las dos derrotas más dolorosas de la temporada fueron ante rivales goleados por el equipo de Piqué

Las Palmas toma vida en el Mediterráneo a costa de un Almería de cristal.
El fútbol no siempre se explica desde la lógica, pero sí deja huellas. Al Almería le duelen dos derrotas por encima del resto, dos caídas que no sólo restaron puntos sino que tocaron el orgullo competitivo del equipo de Rubi. Lo más hiriente no fue el marcador, sino el contexto: ambos rivales venían de ser goleados por el Andorra, ese equipo capaz de encender partidos y dejar brasas prendidas para el siguiente.
Ahí aparece la factura emocional que hoy paga el conjunto rojiblanco. Porque cuando parecía que el camino se despejaba, llegaron dos golpes difíciles de digerir. El Andorra, lejos de ser un aliado indirecto, agitó el avispero. Calentó a los rivales, les devolvió competitividad y el Almería terminó pagando el vino de una fiesta que no era suya, pero sí sus consecuencias.
El precedente fue el Racing. Vapuleado previamente por el Andorra, apareció como víctima propicia y acabó firmando un 5-1 demoledor ante el Almería, posiblemente el peor partido de la temporada. Sin respuesta, sin alma y superado en todas las fases. Fue un aviso que no se entendió a tiempo y que dejó al descubierto una fragilidad inesperada en un equipo diseñado para mandar.
La segunda escena llegó ante Las Palmas. Sin jugar del todo mal, incluso con tramos de control y grandes oportunidades fallidas, dos despistes defensivos bastaron para resucitar a un rival que encontró vida justo cuando más la necesitaba. Otra vez el mismo patrón: rival herido tras pasar por Andorra, reacción inmediata… y el Almería como víctima.
El Andorra lejos de ser un aliado indirecto, agitó el avispero. Calentó a los rivales

En Santander el Almería se llevó una paliza en toda regla del Racing.
El efecto Andorra
El equipo de Piqué ha actuado como un agitador silencioso de la categoría. Sus goleadas no han debilitado a los rivales, sino todo lo contrario: los han activado. Racing y Las Palmas reaccionaron a tiempo, elevaron su nivel competitivo y encontraron en el Almería el escenario perfecto para reivindicarse. Como si el golpe recibido se transformara en orgullo, ambos rivales compitieron al límite justo cuando el Almería esperaba encontrar fragilidad.
El peor día en Santander
El 5-1 marcó un antes y un después. Fue una caída sin matices, sin excusas y sin identidad. El Almería no compitió y dejó una imagen impropia de un candidato al ascenso directo. Aquel día encendió todas las alarmas y evidenció que el equipo también tiene grietas. Un partido donde todo salió mal y nada se pareció al equipo que aspira a mandar en la categoría.
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Dos despistes, un castigo
Ante Las Palmas no hubo naufragio, pero sí condena. Dos errores defensivos bastaron para inclinar el partido. En Segunda no se perdonan detalles, y el Almería, que había hecho méritos para más, terminó castigado por su falta de contundencia en las áreas. El balance es claro: dos derrotas que pesan más que otras. Dos capítulos que explican por qué el ascenso no es sólo cuestión de talento, sino de fiabilidad. El Almería aún está a tiempo, pero ya sabe que en esta categoría, a veces, el vino que celebran otros lo acaba pagando uno mismo.
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