El Almería no se conforma con subir: quiere el campeonato
Focalizado en el ascenso tiene al líder a un partido y se plantea un reto mayúsculo: ganarlo todo

Rubi y Fernando ya saben lo que pesa la copa de campeones de Segunda.
El Almería afronta el tramo final de la temporada con una idea fija en la cabeza: no basta con subir, quiere salir campeón. El vestuario ha elevado el listón cuando el ascenso está al alcance de la mano y el liderato a solo un partido. No hay espacio para el conformismo en un equipo que se siente fuerte, competitivo y convencido de su potencial. El mensaje es claro y compartido por todos. Quedan cinco jornadas y el objetivo pasa por ganarlo todo. Solo el pleno abre de par en par las puertas de la Primera División.
La ambición rojiblanca se sostiene sobre argumentos sólidos. El Almería cuenta con la mejor pegada de la categoría y con el máximo goleador, Sergio Arribas, como figura diferencial en el ataque. Esa capacidad para decidir partidos refuerza la confianza en los momentos de presión. El equipo se siente cómodo siendo protagonista, llevando el peso de los encuentros y resolviendo cuando el margen de error desaparece. No es solo talento, es convicción colectiva. Cada partido se afronta como una final con mentalidad de líder.
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El calendario no concede tregua y exige la mejor versión del equipo. Faltan 5 partidos para el final y tres de ellos van a ser en casa ante Mirandés, Las Palmas y Valladolid. Salidas a Burgos y Gijón. Un recorrido furo y exigente lleno de escenarios complicados. Pero el Almería no esquiva el reto, lo abraza. Sabe que todos son rivales difíciles, pero también que ninguno es inaccesible para un equipo lanzado. Cinco partidos separan al Almería del ascenso y del campeonato. La apuesta es total y el desafío mayúsculo. Para llegar a Primera el Almería se abona a su enorme pegada.

Mohammed Al-Khereiji llevando la copa de campeones al Ayuntamiento de Almería.
La ambición marca el camino
El mensaje dentro del vestuario es inequívoco. El Almería no se conforma con asegurar el ascenso, quiere hacerlo como campeón de Segunda. Los jugadores saben que la clasificación les ha colocado a un solo partido del liderato y que el margen de error es mínimo, pero también que el camino hacia el éxito depende de ellos. El objetivo no se esconde ni se matiza: subir mandando, dominando y cerrando la temporada desde lo más alto.
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Pegada y talento para no fallar
Pocos equipos encaran el tramo decisivo con el potencial ofensivo del Almería. Tener en la plantilla al máximo goleador de la categoría, Sergio Arribas, es una ventaja competitiva para encuentros cerrados, de máxima presión. La pegada rojiblanca se ha convertido en su mejor argumento para creer en el pleno; tener al Pichichi es una fortaleza que premite afrontar cada partido con la confianza de que el gol puede aparecer en cualquier momento. No hace falta jugar bien.

El capitán del Almería, Fernando, quiere repetir este momento.
Cinco rivales, cinco finales
El calendario no concede tregua. Mirandés, Burgos, Las Palmas, Sporting y Valladolid forman un tramo final de la temporada muy exigente, repleto de trampas y partidos de nivel. Pero el Almería asume el desafío desde la convicción. Son cinco finales ante rivales duros, todos ellos superables si el equipo mantiene su versión más competitiva. La lectura es clara: para subir hay que ganar y para ser campeón hay que vencer a todos y esperar. El Almería ha decidido apostar a lo máximo. Ha elegido el camino más exigente y también el más ambicioso. Volver a Primera como campeón invita a soñar.