El Almería de Al-Khereiji cae ante el Racing: de una fiesta a la bofetada
Un partido que iba cómodo acabó en derrota (2-3) por una expulsión de locura de Dion Lopy

Mohammed Al-Khereiji presidía una tarde de fiesta que acabó en funeral.
Estaba en el palco y disfrutaba viendo como el Almería se iba al descanso con el partido controlado (2-0) pasando por encima del Racing de Santander. Una expulsión de Lopy a la media hora de partido, cuando no paraba de generar ocasiones su equipo, lo cambió todo. Mohammed Al-Khereiji era testigo de una fiesta que acabó en una bofetada en toda regla, por la remontada exprés de un Racing que supo manejar los tiempos y esperar su momento en el partido, ante un Almería que pagó muy caro jugar tantos minutos con un jugador menos.
Ganaba el Almería con goles de Embarba y Melamed a un Racing que no sabía como quitarse de encima a un rival superior. Los 14.328 aficionados se lo pasaban bomba en el Mediterráneo hasta que el colegiado Fuentes Molina desenfundaba una cartulina roja sobre Lopy, al que ya había advertido. A la media hora el Almería en plena tormenta haciendo disfrutar a sus seguidores: se apagaba. El mejor del Racing fue el internacional por Senegal, que se auto expulsó y se cargó un partido plácido para los rojiblancos. En la segunda mitad José Alberto movía lo hilos y certificaba la remontada.

El colegiado Fuentes Molina muestra la cartulina roja a Lopy.
La roja que lo cambia todo
El Almería tenía el partido en el bolsillo, fluido, dominador y con el Racing sometido. La expulsión de Dion Lopy, tan innecesaria como incomprensible, rompió el guion. Pasar del 2-0 al fútbol de supervivencia fue un golpe directo al equipo. No sabe jugar a eso Rubi y lo pagó muy caro. De golpe, el Mediterráneo dejó de disfrutar y empezó a sufrir. Un error individual convirtió una tarde de fiesta en un ejercicio de angustia. Estaba firmando el equipo rojiblanco un partido de 10, ante un rival desbordado que no sabía como tapar las llegadas y el vendaval de juego. La expulsión fue determinante. El Almería le daba una vida al Racing y no le perdonó. Pasaba de arrasar a claudicar ante su afición.
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La segunda parte no pudo mantener el fuerte ritmo un Almería resignado.
De la fiesta en el palco a la bofetada
Mohammed Al-Khereiji asistía desde el palco a una versión convincente de su Almería. Embarba y Melamed habían puesto justicia al dominio rojiblanco. Con uno menos, el equipo perdió orden, pausa y amenaza. Baba jugó reconvertido en central y se quedaba sin pilas. El Racing olió la sangre y entendió que el partido había cambiado de dueño. La remontada fue tan rápida como dolorosa para un proyecto que mira a Primera. Jeremy en un minuto igualó y Gustavo Puerta en el 75 sentenció al Almería. El presidente tardaba en volver por Almería: aquel partido le hizo mucho daño.

El Racing ha sido el primer equipo en ganar en el Mediterráneo esta temporada.
Un Racing paciente que supo esperar
José Alberto López es joven pero muy experto. Manejó los tiempos con frialdad y precisión desde el banquillo. El Racing aceptó sufrir hasta que el contexto le abrió la puerta del partido. Con superioridad numérica, maduró la remontada sin necesidad de acelerar a sus muchachos. El Almería acusó el desgaste físico y mental de jugar tantos minutos con diez. Al final, el (2-3) fue una bofetada que dejó huella en el Mediterráneo. Luego ganaron Burgos (1-2) y Depor (1-2) pero la película fue distinta y la culpa de esas derrotas no la tuvo Dion Lopy que empieza a aprender a vivir sin tantas tarjetas.