La unión del vestuario multiplica la calidad del Almería
El equipo transmite en el campo solidaridad y compañerismo: nada que ver con la pasada Liga

Los futbolistas del Almería son mejores desde la unión del vestuario.
Se ha ganado la primera batalla sin disparar un solo tiro. No hizo falta hablar con ellos porque a Rubi lo del vestuario le pilla lejos. Han sido los jugadores los que han dado un paso al frente y nada que ver con la pasada temporada lo que destila el equipo en cada partido. Sin un Pichichi al servicio del equipo el mejor de los fichajes de la temporada ha llegado a coste cero y se llama unión. Lo comentaba la pasada semana Arnau Puimal en el sentido de notar dentro del campo lo que se vive cada día en el vestuario. Solidaridad y compañerismo para un Almería mejor.
Nada que envidiar esta plantilla a la de la campaña anterior a nivel de calidad y se ha ganado a la hora de luchar y sufrir en los partidos. Van todos a una y se arropan en el campo. Han dejado de ir cada uno a su bola y a ganar partidos por calidad de sobra. Ahora cuesta más sumar los puntos que la pasada campaña pero la unión del vestuario multiplica la calidad del Almería y los rivales lo notan en los partidos. Cuando hay que mostrar calidad y pegada se hace, y cuando lo que toca es picar piedra y luchar como jabatos, aparece esa solidaridad de la que se carecía: el vestuario sale a escena. La unión de la plantilla convierte al Almería en un equipo de Primera.
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El equipo no se parece al de la campaña anterior y ha cambiado para bien porque no depende de la inspiración de su hombre gol. Saben a lo que juegan y dentro del campo se ayudan en los partidos y tienen claras las ideas a la hora de afrontar los partidos. Igual los marcadores son más ajustados que la pasada campaña pero se va a por los puntos y cuando no se puede ganar se amarra y se suma.
Unidos son mejores futbolistas
No se van a ganar todos los partidos y habrá malas rachas como toda temporada en Segunda. Poco se deja al azar en este Almería de hoy capaz de multiplicar los aciertos de la dirección deportiva a la hora de confeccionar la plantilla. Se ha conseguido armar un equipo solidario y unido capaz de tomar la velocidad de crucero cuando lo pedía el entrenador y más se necesitaba. Todos eran conscientes en el club de la calidad de los jugadores pero faltaba algo que ha nacido de la unión que vive el vestuario. Ya nadie va a su bola y se ayudan en los partidos como hacen sus rivales.

La famosa piña es una realidad esta temporada en el Almería.
En LaLiga sigue habiendo futbolistas capaces de ganar un partido y el Almería los tiene. No se ha apostado por ello y han sido los profesionales los que han dado un paso al frente y muestran su cara más solidaria en esos partidos trabados donde toca remar juntos y lo hacen por ese buen rollo que destila la sala de máquinas del Almería. Desde dentro se habla de unión y en la grada se respira un ambiente de tranquilidad viendo competir al equipo, porque deja poco al azar y no vive solo de la calidad que atesoran: la unión del vestuario multiplica la categoría futbolística.
La clave del éxito está dentro
Los jugadores han tomado el control y han dado un paso al frente para unir fuerzas y competir como un bloque
Unión como fichaje estrella
Sin coste y sin ruido la solidaridad se ha convertido en el mejor refuerzo del Almería esta temporada
Rubi observa desde fuera
El entrenador respeta el santuario del vestuario y deja que sean los futbolistas quienes marquen el camino
Calidad más compromiso
La plantilla no depende de un Pichichi y reparte pegada y esfuerzo en cada partido para sumar puntos
Cambio radical respecto al pasado
Se acabó el individualismo y ahora todos reman juntos para que el equipo sea sólido y fiable en Segunda
El entrenador se mantiene al margen
Antes del partido frente al Eibar hablaba Rubi del santuario de todo buen equipo y dejaba claro que: “El vestuario es de los futbolistas” y han sido ellos los que han dado un paso al frente para unirse y ponerse a trabajar por un premio de Primera. Son los futbolistas los que mandan dentro del campo y lo que se vive en el vestuario se proyecta en los partidos. Un equipo sólido y compacto lo es siempre fuera del terreno de juego. El Almería ha vivido tiempos de mal rollo y esto se notaba en los partidos y en los resultados. Todo vestuario dividido va a la ruina. Sin duda.

Salen más enchufados a los partidos y se ayudan.
Cada uno sabe su papel en el Almería de ahora y al entrenador le toca dirigir y a los futbolistas asimilar el trabajo y hacerlo bueno en los partidos. Se ven detalles que la pasada y la anterior temporada no se producían. Hombres al límite ganando duelos individuales y ayudas en la marca que evitan goles cantados. Van todos a una y el entrenador no lo tiene fácil a la hora de confeccionar las alineaciones, ya que tiene más de un jugador por puesto con la mejor predisposición.
Los que repiten han notado el cambio
La plantilla del “aire fresco” que pregonaba Rubi igual no es mejor que la pasada, pero lo bueno destaca mucho y si a la calidad que tienen los jugadores le unes la unión a la hora de competir, todo es más fácil para ganar y para sumar esos puntos que te lleven al objetivo. Ya no se habla tanto de la defensa ni se fía todo a la puntería del ‘9’. El equipo está bien trabajado y juegue quien juegue se da un nivel tal que los rivales no encuentran pasillos y se ven penalizados por la pegada repartida entre todos los rojiblancos. El gol ha dejado de ser patrimonio del delantero centro y el equipo genera en cada partido tantas ocasiones de gol que su rival queda con pocas opciones de vencerle.

Con la pegada que muestran si defienden bien se llevan el partido.
Hay muchos jugadores en la plantilla que vienen de la etapa de Primera División donde a base de talonario se ficharon futbolistas sin tiempo de aclimatación. El baile de los banquillos terminaba de rematar la faena y no se hizo vestuario, condenando al equipo al fracaso. La mejoría de la pasada campaña no daba para el ascenso y se quedaron en la primera eliminatoria de Play Off. Muchos de los que asistían a la división han dado el paso al frente y se han unido contagiando al resto de los compañeros. El Almería transmite solidaridad y compañerismo y la unión del vestuario multiplica la calidad que atesoran.