La Voz de Almeria

UD Almería

Todo se torció el domingo

Con los goles encajados y las lesiones

Arribas, que fue suplente, se desespera en el Almería-Granada.

Arribas, que fue suplente, se desespera en el Almería-Granada.Juan Sánchez

Miguel del Pino
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El fútbol puede ofrecer su cara más dulce y en cuestión de minutos la más amarga. Es incontrolable y por eso cada fin de semana hay noticias muy positivas y muy negativas en todos los sentidos. Los catorce mil fieles rojiblancos que desafiando los rigores del calor del veranillo de San Miguel se dieron cita en el Power para alentar a los suyos pudieron comprobar como se puede pasar del claro al oscuro en todos los órdenes en el transcurso de un partido de fútbol.

A lo largo de la historia del fútbol almeriense ha habido varios días en negro, demasiados diría yo, pero para mí este es uno de los más dramáticos. Primero porque en lo deportivo se pasó de irse al vestuario con tres goles de ventaja a perder dos puntos de oro. Pero muchísimo más grave que el resultado fue la sucesión de desgracias en forma de lesiones que asoló al once que Alberto Lasarte había elegido para hacer frente al Granada.

Balance


Las lesiones afectaron a tres futbolistas que estaban dando un rendimiento excepcional. El primero en caer fue Édgar. Recibió un golpe en la cabeza del que no recuperó y que le obligó a salir por estar mareado. Había sido el jugador que desde la posición de medo centro estaba dotando al equipo de un equilibrio del que había carecido.

Nada más comenzar la segunda mitad le tocó el turno a Baptistao con un golpe en las costillas. Pero la tragedia iba a tener un nombre propio, el del héroe rojiblanco dela tarde almeriense: Luis Suárez.  ‘A perro flaco todo se le vuelve en pulgas’ se usa para indicar que las desgracias afectan más  o tienden a acumularse en aquellos que son más vulnerables. Y en el fútbol no hay equipo más desvalido que el colista, o sea, el Almería.

Luis Suárez vivió el domingo una jornada que será inolvidable. Apuntaba a ser un día inmejorable, brillante, apoteósico en el plano personal y terminó siendo para el olvido.

El delantero cafetero había abierto su idilio con el gol en Sevilla y ante su público le dio continuidad con tres goles en seis minutos, el primer que un jugador consigue este curso en la Liga.

El ariete indálico ofreció un recital de velocidad, potencial colocación y definición con la complicidad de Ramazani para destrozar ala defensa nazarí y colocar un 3-0 ilusionante en el marcador.

Pero en el minuto 81 en una acción que pudo haber supuesto su cuarto gol hizo un mal gesto y se lesionó. Tiene roto el peroné y todo apunta aque hasta enero no podrá volver.

Así las cosas tengo muy claro que la peor noticia para nuestro equipo no fue la pérdida de dos puntos, con goles más que evitables fruto de un penalti y dos pelotazos, sino la baja de un jugador vital para el equipo que no tiene sustituto de garantía. El reemplazo natural sería Koné pero el de Malí hasta el momento no está dando la talla para ser futbolista de Primera y presenta sus credenciales para ser el mayor fiasco de la dirección deportiva del curso actual. Y encima caro.

Nunca he vuelto la espalda a la realidad y tampoco lo voy a hacer hoy. El panorama de este Almería es negro, muy negro. De las incorporaciones realizadas no hay ninguna que me haya convencido plenamente.

Así lo debió de ver Alberto Lasarte haciendo que de los diez jugadores de campo que formaron parte del once inicial ocho fueran futbolistas de la anterior campaña y sólo tres el portero, Edgar y Dion de los llegados en el mercado estival, aunque algunos de ellos como César y Pubill no estuvieran disponibles.

Análisis


Creo que Alberto Lasarte hizo un buen planteamiento. El partido estuvo equilibrado en su primera mitad Bryan fue el único peligro para la integridad del marco de Maximiano pero sus asistencias fueron bien defendidas por los rojiblancos. La terna formada por Baptistao, Ramazani y Suárez sembraron el pánico en la zaga visitante y llevaron la felicidad a la grada.

Pero con la lesión de Baptistao llegó el principio del fin. Lasarte hizo un doble cambio que le costó la pérdida dedos puntos. En lugar de tratar de mantenerse firme para conservar la ventaja sustituye a los dos extremos por dos futbolistas con menos capacidad de recuperación como Embarba y Arribas. No era lo que procedía. En banda derecha debería de haber entrado Pozo para jugar con doble lateral. Fue una mala lectura que acabó en la pérdida de la sustanciosa ventaja.
   

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