La comunión de equipo y afición fue decisiva
Este es el camino: unión, sintonía y matrimonio futbolístico

Una afición de Primera.
El Almería es un equipo modesto que acaba de aterrizar en la élite del balompié nacional y que está tratando de adaptarse a la nueva categoría en todos los órdenes. Es verdad que a Turki no le ha temblado el pulso a la hora de dotar al equipo de los recursos necesarios para no perder la plaza que tanto logró conseguir, pero no es menos cierto que su aportación se ha visto limitada por las reglas de la Liga de Fútbol Profesional.
Si a todo ello unimos que los responsables deportivos no estaban familiarizados con la exigencia de la categoría tendremos las razones por las que una serie de jugadores jóvenes por los que se ha apostado fuerte no están teniendo protagonismo.
Ambas circunstancias han hecho que el Almería no esté dotado de todo el potencial que todos hubiéramos querido, con Mohamed El Assy a la cabeza.
El dato
Para muestra un botón. El Almería presentó en su once inicial ocho futbolistas de los que lograron el ascenso a Segunda y sólo tres de los incorporados este año, Baptistao, El Bilal y Luis Suárez, el grueso del ataque rojiblanco.
Lo importante es que han vuelto a demostrar que están perfectamente capacitados para sacar a flote la nave rojiblanca esta campaña, que estaba previsto que no fuera un objetivo fácil de conseguir.
Rubi le dio un baño a Xavi. Al técnico culé se le ha notado su bisoñez en los dos últimos encuentros de los suyos. Posiblemente por ello ha perdido la partida de los banquillos tanto en Manchester como en Almería.
Al dibujo de Xavi se le atragantan los partidos contra equipos sólidos y dinámicos y el Almería el pasado domingo lo fue. Y el castigo para los azulgranas pudo ser aún mayor si Embarba hubiera acertado en la segunda ocasión más clara del partido cuando éste agonizaba.
Tras ganar al Barcelona los jugadores no son ni mejores ni peores que hace una semana, Rubi tampoco. Ha sido sencillamente que el técnico ha sabido dotar a los suyos de las armas necesarias para que sus futbolistas pasaran de transmitir la sensación de ser todos malos a ser buenos.
Buena parte de culpa del éxito cosechado ante el Barça corresponde a la afición. Este es el camino. La unión, la sintonía y el matrimonio futbolístico de equipo y afición deben de conseguir que el Power se convierta en un fortín inconquistable para los rivales que aún tiene que pasar por él. Seguramente no se volverán a llenar las gradas como ayer, 15.279 espectadores, pero los más de doce mil que jueguen las siete finales como locales que aún quedan por disputar volverán a estar a muerte con los suyos.
El Almería se coloca como el tercer mejor equipo de la Liga como local, sólo superado por Barcelona y Real Madrid al haber conseguido 22 puntos ante los suyos.
Debutaba en Almería en la máxima categoría Ortiz Arias que cumple su segunda temporada en la Liga Santander. Los dos contendientes actuaron con completa deportividad, disputando cada balón al máximo pero con la nobleza que el deporte pide. No tuvo complicaciones ni se las buscó. Completó un buen arbitraje, bien colocado, con autoridad, pero sin malos modos. Iglesias Villanueva estuvo de vacaciones en el VAR.