Entrevistas en cueros vivos
Cuando se podía entrar al vestuario del Almería

Así empezaba a trabajar el Poli de José Víctor y Paco Andújar en julio del 1985.
Lo nuestro ya es pasado pero tuvo un inicio que jamás olvidaremos. No me gusta ver ahora a aquellos jugadores del Poli Almería cargados de años cuando en mi mente y en mi corazón siguen vestidos de rojiblanco.
Me decía Antonio Ramón que: “Tú empezabas con nosotros y eras uno más de aquellos tiempos”en. Tiene más razón que un Santo y si les contara cuando Paco Andújar o el propio Antonio Ramón me abrían la puerta del vestuario para entrar a hacer las entrevistas ante la mirada de asombro de Román o José Víctor... ya me contarán.
Yo era uno más y con Paco Andújar jugaba con ventaja, ya que nos conocíamos desde hacía años sin ser del mismo barrio. Él sabía que tenía mucha carretera por delante y con la toalla puesta o en cueros vivos me hacía las declaraciones para salir corriendo de Marbella, Jaén, Estepona o Torremolinos. Luego paraba a cenar junto a ellos por si se me había escapado algo, aunque ya el orden y la disciplina estaba restablecido.
Aquellos jugadores del Poli, almerienses en su mayoría, y yo, no necesitamos vernos para querernos. Existe una conexión casi eterna, porque fuimos testigos del renacer de un fútbol de Almería casi de artesanía, porque no llegaba a fin de mes y Pepe Meca bastante hacía con las taquillas que tenía para contentar a todos sus jugadores.
DISCIPLINA
Aquel Poli se partía la cara con jugadores honrados y profesionales. Solo había un Messi en el vestuario, Manolillo, al que cosían a patadas por todos los campos por mucho que su amigo Mané lo evitara cuando subía a rematar un saque de esquina.
Pasan los años y seguimos en este mundo. No todos por desgracia, pero los que estamos no olvidamos a los que se fueron y cuando Antonio Ramón me llamó para escribirle algo a Paco Andújar, “porque yo no puedo y me voy a emocionar”, di un paso al frente y nos recordamos la sana amistad que salió de aquel Poli de los ochenta y de aquel locutor de Radiocadena que tantos kilómetros hacía para que toda Almería se enganchara al nuevo club.
Ser amigo de Antonio Ramón no es tarea fácil, porque te dice a la cara lo que piensa y no todos lo llevan bien. A mí siempre me ha gustado su forma de ser, tan grande y tan noble, como cuando entraba al vestuario concentrado y a lo suyo mientras que Gilé y Simón cantaban o Asensio se preparaba el mejor de los chistes para animar al personal. El cantante era Herrero y los porteros Gárate y Cayuela siempre serios.
Aquellos futbolistas en cueros vivos van en mi corazón porque me ayudaron a ser lo que soy. Gracias a todos.